El Mundial 2026 promete ser una celebración global y una oportunidad económica extraordinaria para México. Millones de visitantes, consumo turístico en niveles récord y una atención mediática sin precedentes colocarán al país en el centro del escenario internacional. Sin embargo, detrás del entusiasmo existe una realidad que el sector empresarial no puede ignorar: los grandes eventos también amplifican riesgos.

CIBERSEGURIDAD

Uno de los más inmediatos es el cibernético. Se estima que en México podrían registrarse hasta 55 millones de ciberataques adicionales vinculados al Mundial. El fraude digital suele aprovechar el entusiasmo de los aficionados y la urgencia por asegurar boletos o paquetes de viaje. El phishing con logotipos de FIFA, la venta de boletos falsos y las supuestas “licitaciones” relacionadas con el torneo serán algunos de los anzuelos más utilizados.

Al mismo tiempo, los ataques de ransomware podrían concentrarse en sectores que simplemente no pueden darse el lujo de detener operaciones: hoteles, aerolíneas y operadores de transporte. Durante el torneo, estos actores se convierten en objetivos de alto valor, porque cualquier interrupción en sus sistemas implica pérdidas inmediatas y presión para pagar rescates.

El fraude comercial también se multiplicará: boletos clonados, paquetes turísticos fantasma y sitios bancarios falsos suelen proliferar en eventos de este tamaño. La combinación de alta demanda, pagos internacionales y consumidores con prisa crea el terreno ideal para que las estafas escalen rápidamente.

GESTIÓN DE DATOS

La gestión de datos será otro punto crítico. Cualquier brecha que exponga información de aficionados o turistas activa las obligaciones de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP), lo que puede derivar en multas, demandas colectivas y daños reputacionales difíciles de revertir.

PREVENCIÓN DE LAVADO DE DINERO

Además, el Mundial incrementará el escrutinio en materia de prevención de lavado de dinero. Empresas consideradas actividades vulnerables bajo la Ley Antilavado -como inmobiliarias, hoteles y automotrices- podrían enfrentar revisiones más estrictas por transacciones inusuales durante el evento. En un entorno de alta liquidez y operaciones rápidas, el torneo puede convertirse en el pretexto perfecto para operaciones ilícitas disfrazadas de “oportunidades de negocio”.

SEGURIDAD EN INFRAESTRUCTURA

La presión por construir o adecuar infraestructura hotelera abre espacios para problemas estructurales. Cuando los tiempos se acortan y la urgencia domina, aumenta la probabilidad de sobreprecios en obra, licitaciones dirigidas y empresas de papel, además de la posibilidad de que recursos ilícitos se mezclen con inversiones formales.

A esto se suma el contexto de seguridad. En estados como Jalisco, una de las sedes del torneo, los riesgos recientes en materia de seguridad obligan a empresas y autoridades a considerar escenarios que van más allá de la logística turística.

HOSPITALIDAD BAJO ACECHO

El impacto también se reflejará en el mercado de hospedaje. En torneos anteriores -Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022- los hoteles incrementaron sus tarifas entre 30% y 100% en días de partido, mientras que las plataformas de alojamiento temporal elevaron aún más los precios. Este fenómeno suele venir acompañado de otro problema: cancelaciones unilaterales de reservas para revender habitaciones a mayor precio. Aunque la Profeco puede sancionar prácticas abusivas, no controla los precios de mercado.

Al mismo tiempo, transporte y seguridad enfrentarán un desafío inverso: sobredemanda laboral. Sin una planeación adecuada de turnos, el aumento de visitantes puede traducirse en jornadas extendidas y burnout operativo.

BAJA PRODUCTIVIDAD LABORAL

Dentro de las empresas, el Mundial también impactará la productividad. En días de partido de la selección mexicana, el ausentismo puede alcanzar entre 10% y 20%. Pero el efecto más difícil de medir ocurre con quienes sí se presentan a trabajar: entre transmisiones en streaming, distracciones y debates futbolísticos improvisados, se pierden entre 30 y 60 minutos por empleado.

El Mundial 2026 traerá beneficios económicos reales para México; sin embargo, también exigirá un nivel de preparación empresarial poco habitual. Los riesgos no son hipotéticos: son la consecuencia natural de concentrar millones de personas, grandes flujos de dinero y una atención global extraordinaria en un periodo corto.

La diferencia entre capitalizar la oportunidad o sufrir sus efectos dependerá de algo menos visible que los estadios llenos: la capacidad de anticipación de las empresas. Una temprana gestión de riesgos ahorrará millones de pesos, se lo aseguro.

Socio de Gobierno Corporativo, Riesgo y Cumplimiento de ASG Risk

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