La enfrenta cada vez más presiones para garantizar su abasto de agua, lo que limitará el crecimiento económico en los próximos años, advirtieron especialistas.

La reciente ola de calor que golpea al país recuerda la necesidad de inversión en infraestructura para ahorrar agua y disminuir pérdidas en la distribución o, de lo contrario, en un cuarto de siglo prácticamente todo el territorio nacional tendrá problemas de acceso al recurso, estimó Standard and Poor’s.

“De acuerdo con todos los escenarios contemplados en nuestro análisis, si no se toman medidas de adaptación, el número de estados mexicanos expuestos a un elevado estrés hídrico casi se duplicará a 20 en 2050, frente a 11 en 2020”, alertó la agencia.

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Las entidades que se enfrentan a un mayor riesgo ya presentan escasez de agua y pueden experimentar menor crecimiento económico a medida que aumenten la frecuencia y la intensidad de las sequías, advirtió.

Al mismo tiempo, indicó, mayores inversiones en infraestructura hídrica a largo plazo podrían debilitar el desempeño presupuestal de algunos estados y municipios, así como derivar en un mayor nivel de deuda pública, aunque contribuiría en cierta medida a mejorar la resiliencia ante la falta del recurso.

En el artículo Más estados mexicanos podrían verse afectados por estrés hídrico en 2050, Standard and Poor’s detalló que 11 entidades tienen exposición al estrés hídrico, aunque es más complejo en Baja California y Baja California Sur, Aguascalientes y Ciudad de México.

En la lista también aparecen el Estado de México, Morelos, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas y Guanajuato.

De no tomarse medidas, advirtió, para 2050 tendrán un mayor estrés hídrico Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, San Luis Potosí, Querétaro, Tlaxcala, Hidalgo, Colima y Jalisco.

“Los factores ligados al crecimiento demográfico o a actividades económicas sensibles al agua amplifican la vulnerabilidad de los estados al estrés hídrico. Por lo tanto, la población y la estructura económica son elementos clave que determinan la exposición a este tipo de estrés. En las industrias sensibles a los problemas del agua se encuentran la agricultura, la producción de alimentos y bebidas, la fabricación textil, los productos químicos, la construcción, la fabricación de automóviles, la generación de energía y el turismo”, detalló la agencia.

 Estrés hídrico va a frenar  crecimiento económico, alertan
Estrés hídrico va a frenar crecimiento económico, alertan

Apuestan por menor consumo

La industria cervecera reconoce la urgencia de hacer más eficiente su consumo de agua.

Los grandes jugadores como Grupo Modelo o Heineken presumen el uso de 2.59 y 2.44 litros de agua por cada litro de cerveza que producen, mientras aplican mayores medidas para avanzar en sustentabilidad.

“Reutilizamos casi 100% del agua en nuestra cervecería. Recolectamos agua para todo el trabajo que tenemos en la cervecería y el agua que regresamos a los manantiales la regresamos a una calidad superior a la que recolectamos”, dijo el director general de Grupo Modelo, Cassiano de Estefano.

Hace unos días, Grupo Modelo presentó su reporte de sustentabilidad 2022 y mostró los avances que ha tenido la empresa en la reducción del consumo de agua, para lo cual invertirá el año próximo 20 millones de dólares en estrategias para usar una menor cantidad del recurso y elevar la reutilización de insumos.

Las pérdidas

En México, 76% del consumo de agua se concentra en la agricultura, con un grado de merma de 70% ante la falta de tecnificación del campo. En el caso de las ciudades, de cada litro utilizado se pierde la mitad ante la mala infraestructura que existe en las principales urbes.

“Nos falta invertir en los próximos ocho años 30 mil millones de pesos adicionales sólo para tecnificar el campo mexicano y darle mantenimiento a 2 mil 500 plantas de tratamiento que tenemos tiradas” en el país, dijo el presidente de la comisión de recursos hidráulicos de la Cámara de Diputados, Rubén Muñoz.

De acuerdo con el legislador, tecnificar el campo mexicano es una necesidad de seguridad nacional, mientras que en el país ya se debe hablar del concepto de seguridad hidroalimentaria, porque ese va a ser el gran desafío de la próxima generación.

“Vamos a ser 50 millones de mexicanos más en tan sólo la próxima generación y hoy somos nosotros los que vamos a ser responsables si no tomamos la decisión de dar más recursos al agua, de una ley de agua que ayude al país a crear los incentivos necesarios, de más presupuesto, de que acabe el monopolio de la política de los gobiernos locales y que los organismos operadores estén en manos de expertos en el tema y que la sociedad determine qué y cuánto se tiene que invertir”, expuso.

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