Anticipan expertos largo y sinuoso camino para la desinflación

Analistas proyectan que alta inflación llegue al segundo trimestre de 2022; prevén golpe a bolsillos por alzas a precios de energéticos

Anticipan expertos largo y sinuoso camino para la desinflación
Foto: Archivo. El Universal
Cartera 15/11/2021 02:08 Leonor Flores Actualizada 05:13
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El proceso de desinflación de los precios al consumidor enfrentará un largo camino lleno de piedras no sólo en México, sino en el mundo.

Analistas dijeron a EL UNIVERSAL que la inflación general y subyacente se topará con varios obstáculos durante su descenso de los niveles actuales, no vistos desde hace cuatro años.

Hacen notar que la inflación de octubre, de 6.24%, y la expectativa de la autoridad monetaria de que cerrará el año en 6.8%, son datos muy lejos de la meta del Banco de México (Banxico) de 3% puntual, con rango de más/menos un punto.

Será como una cuesta de enero alargada, anticipan especialistas, porque va a durar varios meses, al menos hasta el segundo trimestre de 2022.

Además, su descenso, advierten, tardará porque ocurrirá a una menor velocidad.

La alta inflación permanecerá varios meses, por lo menos hasta el segundo trimestre de 2022, pronosticó la economista en jefe de Casa de Bolsa Finamex, Jessica Roldán.

El golpe al bolsillo de los mexicanos será por varios frentes, explicó, puesto que se están conjugando muchos choques a la vez con el aumento en los precios de los energéticos, reflejado en mayores tarifas de gas natural y gas licuado de petróleo (LP).

La inflación es un alza generalizada y persistente de los precios de productos y servicios, mientras la deflación es su caída sistematizada. A su vez, la desinflación es el proceso a través del cual la inflación disminuye, cuando se reduce la velocidad a la que suben los precios.

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Para la directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, Gabriela Siller, ya se comprobó que la alta inflación no será temporal ni transitoria, al igual que con la pandemia de Covid-19, matiza.

Se trata de una desincronización generada por la pandemia que aún no termina, por lo tanto, tampoco se van a acabar las presiones inflacionarias.

Roldán afirmó que es un fenómeno global y muchos de los elementos que están incidiendo en México y en otros países tienen que ver con la pandemia, la recuperación desigual y los problemas en el suministro de insumos en logística.

“Parece que será un invierno duro, hay problemas en distintos mercados energéticos en el plano mundial. El que eso se agudice o profundice podría ser una piedra en el camino”, predice.

Otro obstáculo relevante es que, “si hay otra ola de contagios, eso trae más riesgos para la inflación al alza”, subraya.

¿Hay estanflación?

Para Siller, siguen las presiones, pero preocupa que vaya hacia arriba la inflación subyacente, que es la que no incluye los productos y servicios cuyos precios son más volátiles, y que es medular para la economía.

Lo anterior significa que la inflación va a continuar al alza, y por eso para noviembre Banco Base esperan que sea de 7.6% y para diciembre de 7.15%, lo que prevé el mayor cierre anual de la inflación desde 2000.

En su opinión, se enfrenta una estanflación, es decir un bajo crecimiento económico con alta inflación, fenómeno ausente en el país desde los 80.

“Es correcto decir que México está en estanflación leve, que no se veía desde el sexenio de Miguel de la Madrid, entre 1982 y 1988, cuando el crecimiento promedio anual fue de 0.58% con inflación alta”, opina.

Si bien hay voces que creen que otras economías enfrentan la estanflación, en la firma Julius Baer no lo perciben tan grave.

En un texto, el economista en jefe, David Kohl, señaló que no se debe temer a un crecimiento más lento en el plano global y una inflación más acelerada.

Es notable que la desaceleración del crecimiento, que ha bajado desde las tasas más altas en la primera mitad del año, junto con inflación al alza, da la impresión de estanflación, pero aseguró que la demanda es robusta, lo que contradice las preocupaciones de estancamiento.

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