Por Óscar Colorado Nates*
Ya en el renacimiento los ricos y poderosos tenían un símbolo de poder único: un retrato. Cuando llegó la Revolución Francesa y la nobleza dio paso a los intelectuales y burgueses también buscaron la validación social a través del retrato pintado.
No es de extrañar, entonces, que cuando surgió la fotografía tuviera un éxito instantáneo porque era un medio perfecto para hacer retratos.

Al principio era todo un reto por los tiempos de obturación larguísimos que exigía el Daguerrotipo (en promedio unos 20 minutos).
Sin embargo el propio retrato propulsó la tecnología fotográfica con nuevos avances como el ambrotipo, el ferrotipo, eventualmente el colodión húmedo y el gelatino-bromuro, procesos que fueron acelerando el tiempo de toma gracias a una sensibilidad mejorada.
Importa establecer con claridad que un retrato es la representación de un ser humano que es específico y reconocible.
Shearer West explica que “los retratos representan los rasgos externos de un individuo único, y muestran al sujeto dentro de las convenciones de su comportamiento, vestido y conducta.” [1]
El retrato no trata exclusivamente de la representación de un individuo, sino también de un personaje que ha accedido o incluso solicitado el ser ilustrado. Existe un convenio (tácito o explícito) en el que el retratado deja en manos del artista la interpretación visual de su persona.
El retrato es un acto, un hecho, un ritual. Como bien apunta Paul Ardenne “…lejos de ser yo, mi retrato es una suerte de performance, una teatralización de mi identidad.” [2]
Carlos A. Córdova ofrece una perspectiva muy sugerente del retrato: “Situado en la intersección de la presencia, la representación y la metáfora, el retrato es el género más filosófico de la fotografía, oscilando entre el anhelo y la ausencia.” [3]
A lo largo de la historia ha habido un talento enorme para el retrato. En el siglo XIX destacaron Nadar, Mathew Brady o Julia Margaret Cameron. En el siglo XX Philip Halsmann, Yousuf Karsh, Richard Avedon fueron grandes genios del género. En la fotografía de retrato contemporáneo destacan los talentos de Rineke Dijkstra, Valérie Belin o Suzanne Opton.
El miércoles 24 de agosto se transmitirá en RadioUP el programa “Retrato y Fotografía” a las 11:00am por www.radioup.mx y podrá escucharse también en podcast tanto por MixCloud. Durante el programa entrevistaremos a Yvonne Venegas, fotógrafa mexicana de talla internacional, recién ganadora de la prestigiada Beca Guggenheim, que ha explorado formas propositivas de retrato contemporáneo en su proyecto Gestus.
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*Óscar Colorado Nates es titular de la cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana. Autor de libros como Instagram, el ojo del mundo, Fotografía de Documentalismo Social, entre otros. Editor y Director General de la revista fotográfica universitaria MIRADAS. Miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY) y creador de www.oscarenfotos.com, blog de reflexión fotográfica líder en Iberoamérica. twitter@oscarenfotos
[1] West Shearer, Portraiture, (Kindle Edition) Edit. Oxford University Press, Oxford, 2004, Pág. 29
[2] Ardenne Paul, Face to Face: The Art of Portrait Photography. Edit. Flammarion, París, 2003, Pág. 7
[3] Córdova Carlos A., Tríptico de sombras, Edit. Centro de la Imagen, México, 2012, Pág. 32