Valeria: qué más quisiéramos

Mi respuesta a la columna “Nuevo feminismo” de Valeria Luiselli.
OTRAS
21/02/2017
09:25
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Como la escuela de diseño le quedaba muy lejos, Tamara De Anda (Ciudad de México, 1983) estudió Comunicación en la UNAM.
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¡Hola! Bienvenides a este blog, el cual debería cambiar su nombre a “Chismes de Feministlán”. En esta ocasión: ¡la polémica en torno a la columna de Valeria Luiselli!

Para quienes no se hayan enterado, la semana pasada Luiselli publicó un texto llamado “Nuevo feminismo” en El País. En él, dice que parece que regresamos en el tiempo 60 años, que nuestra discusión de género está tristemente atorada en aquella época, que conceptos muy de moda como descolonización e interseccionalidad son soooooooo eighties y que qué gacho que hayamos tenido que renunciar “al libre ejercicio del pensamiento complejo por el aburrido derecho a salir a la calle con cartulinas”. Luego afirma que el feminismo de hoy le da hueva, que prefiere prestarle oídos sordos, a menos que trabajes en la NASA y estés desarrollando un traje espacial que absorba la sangre menstrual, que eso sí está chido.

La reacción del lado feminista del internet fue de escándalaaaaaaa, así de “Ya llegó esta fresa privilegiada a pisotear lo que hemos trabajado todos estos años, ¡DEJEN MIS CARTULINAS EN PAZ!”. Del lado macho, fue de regodeo y pachanga, porque se leyó como un “Pónganse a trabajar, pinches viejas, en lugar de estarse quejando”. Que la autora fuera además una chava superguapa lo convirtió en una mininavidad para el patriarcado. Tras un morboso tuitsercheo, noté que el texto fue celebrado por algunos tuitstars derechosos y abiertamente misóginos, que calificaron la indignación de “envidia a la bonita de la escuela” o aseguraron llevar largo tiempo “diciendo lo mismo que Luiselli”. Tsssss.

Justo cuando el tema ya se estaba apagando, ayer aparecieron dos respuestas a la columna.

Una fue de Esther M. García, que desde el feminismo-muy-feminista acusa a Luiselli de decir que el movimiento ya es innecesario y que cómo se atreve a escribir esas cosas si ella es privilegiada hija de diplomático y que hasta chofer tenía. Aquí está: clic. La otra fue de una morra de Puebla, Alejandra Gómez Macchia, autora de la columna “La loca de la familia”, quien le echó porras por “atreverse a decir lo que muchas pensamos”. Clic.

Las dos me parecen lamentables. La primera por descalificar a alguien deja por ser privilegiada, como si ella la hubiera elegido y como si todo este tiempo se hubiera conducido de forma prepontente y clasista. Y pues no, la neta no. Éste es el primer resbalón que le conocemos. Como dijo Tania Tagle en Twitter: “qué horror ser feminista, cagarla, aclararlo y que aún así te usen machitos para chingar a tus compañeras”. Además, qué onda con la foto en la que tacha su cara, que aparte de lo desproporcionadamente agresivo está toda mal photoshopeada, como rótulo de dorilocos y caguamas 2x1.

La otra es un desastre que dice cosas como que si no te pones tenis en lugar de tacones las feministas te linchan, que las mujeres son las primeras en meterle el pie a otras mujeres, que el feminismo es hipócrita, que no cree en las feministas que se “afean” para dejar de ser objetos sexuales (??????), que los feministas más coherentes que conoce son los hombres (!!!!!), que las feministas se enojaron esta vez por no aguantar lo “políticamente incorrecto” del texto, que ella no puede ser feminista porque lee Vanity Fair (asumo que nomás le entra la edición mexicana, porque la gringa lleva añísimos siendo abiertamente feminista... ay, ya me salió a mí lo clasista, PLAKETA EMBUSTERA). En resumen, era para que Valeria le dijera: “Híjole amiga, no me ayudes”.

¿Y mi opinión? Creo que buena parte del texto de Luiselli se malinterpretó. Su intención no era despotricar contra el feminismo, sino señalar lo chocante de que tengamos que seguir estancadas en discusiones de hace décadas y luchando por derechos que creíamos ganamos pero que siempre no. Es muy frustrante y estoy de acuerdo con ella.

Pero la frase a la que sí de plano no se le puede dar el beneficio de la duda es “El feminismo actual, simplón y reaccionario, me produce largos bostezos”. Uf. Es como echarle la culpa a la víctima, ¡ahora resulta que el feminismo es el culpable de no haber alcanzado todas sus metas! ¿Y eso de reaccionario? ¡Reaccionario el mundo que nos quiere calladitas y sumisas!

Para colmo, tengo entendido que luego Luiselli cambió esa parte, lo cual alebrestó todavía más a la tuitósfera machista, que afirmó que LA DICTADURA FEMINAZI había atentado contra la LIBERTAD DE EXPRESIÓN de la autora y que la habían CENSURADO. Ay Valeria, ni le hubieras movido.

Chale chale chale chale chaleeeeeeeeeeeee.

Además, qué más quisiéramos que también tener amigas que trabajen en la NASA, o de perdis en la Agencia Espacial Mexicana (PLAQUETA DEJA DE SER MALINCHISTA), pero acá en México la proporción de mujeres en las carreras de ingeniería sigue siendo mínima. Ahí van datos:

Esta nota de La Jornada de 2013 dice que en toooooodo el Instituto Politécnico Nacional más de la mitad de las estudiantes son mujeres, pero que la mayoría están en las ramas sociales o de biología. “En las especialidades más novedosas, como ingenierías en mecatrónica, telemática y biónica, sumaban 313 alumnas, de un total de 2 mil 43 inscritos, mientras en ingeniería eléctrica concentraba a 136 mujeres; en mecánica se forman 323 y en aeronáutica 155, de un total de mil 547. En otro de los principales campos de desarrollo de la ingeniería, como comunicaciones y electrónica, estaban inscritas mil 384 mujeres, de un total de 7 mil 228 alumnos”.

Y acá están los números de la Facultad de Ingeniería de la UNAM. En el link se pueden ver los bajos números de alumnas en relación con los alumnos. Para colmo, es una Facultad donde le siguen chiflando a las mujeres que osan caminar por sus pasillos, es decir, las acosan e intimidan para dejarles claro que ése no es su territorio. (Para hacer esta afirmación recurrí a un estudio de alto valor científico: pregunté en Twitter si en 2017 seguía ocurriendo, porque en mis tiempos era de ley. Me lo confirmaron onvres orgullosos de que la práctica siga en pie; también mujeres que han sido víctimas de estos babotas. Una me dijo: “A veces aúllan, quisiera que fuera mentira”).

Por supuesto que es de bostezo estar guguleando estas cifras y responder a una columna que señala precisamente eso, que nosotras estamos dando vueltas sobre nuestro propio eje en lugar de idear una campaña de rescate del axolotl o salir a pintar murales a los muros pelones de la colonia Valle Gómez o encontrar la cura contra el mal del puerco o inventar un delineador líquido que no deje un cagadero en el párpado superior cuando te quieres hacer el cat eye. Pero no es culpa del feminismo que el mundo siga siendo un lugar hostil para nosotras. Y, según yo, es precisamente el feminismo (en constante evolución y ebullición y deconstrucción y discusión y diversión) es el camino a seguir para que alguuuuuuún día deje de serlo. O díganme si estoy mal.

CLARO QUE ESTAS MAL PLAKETA PONTE AA CHINGARLE EN LUGAR DE HACERTE LA VICTIMA COMO TODAS LAS FEMINAZIS QUE MUY QUEJIKAS PERO QUE TAL PARA ENTRAR GRATIS A LOS ANTROS AHAHAHAAHAHetcétera.

Valeria, por su parte, hizo bien en permitir que el tema siguiera su curso, aplicar el de “a otra cosa mariposa”, publicar esta semana un muy bonito texto llamado “Mapas” y dejar que nosotras en Feministlán hagamos corajes. Afortunadamente, hacer corajes, inventar trajes espaciales con perspectiva de género y salir a marchar no son actividades que estén peleadas entre sí.

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