Últimamente el internet se ha llenado de memes superagresivos y sexistas sobre la friend zone, esa situación que los hombres sienten que deben evitar a toda costa porque atenta contra su frágil masculinidad, con si su vida fuera publicidad de desodorante chafa.
Como respuesta, hay quienes quieren eliminar el término, pum, echarlo al rincón de lo políticamente incorrecto, junto al grito de “Putooooo” en los estadios. Yo no creo que esa sea la solución, porque el friendzoneo sirve para señalar y describir un fenómeno que seguirá existiendo mientras el amor de comedia romántica (o telenovela, según el consumo de cultura pop que cada quien elija) sea la norma de nuestras relaciones de pareja. O sea: por el momento, ya qué lo necesitamos para narrar nuestras historias.
Lo gacho de la discusión actual sobre la friend zone es que casi siempre se maneja desde el punto de vista del güey-buga-que-quiere-con-una-mujer-y-ella-no-pela. Salvo excepciones, las chicas hetero frienzoneadas no son tema, y meeeeenos cuando se trata de lesbianas o gays o bis porque esos no salen en tele abierta y qué miedo y qué espantos.

Y chicas-hetero-de-mi-edad-y-aledañas, no me dejarán mentir: la friend zone es nuestro segundo hogar. O, más bien, lo fue cuando éramos más jóvenes. No sé las nuevas generaciones, supongo que en contextos privilegiados-pero-no-demasiado-porque-el-mirreyismo-sigue-atrapado-en-el-siglo-XIX, ya no hay tanto pedo si una chava toma la iniciativa de invitar a salir o darle un beso a un güey, pero “en mis tiempos” era inconsibibibish: estábamos programadas para esperar por días, semanas, meses o años a que el tipo que nos gustaba “se nos declarara”, y si violábamos esta regla éramos tachadas de “putas”, “ofrecidas”, “urgidas”.
(La friend zone, aunque antes no se llamaba así, abundó en nuestro años escolares, cuando no teníamos las herramientas de coqueteo ni mucho menos la capacidad de movernos libremente entre los territorios de las relaciones sin etiquetas. Ese tipo de friendzoneos adolescentes suelen terminar en que, quince años después, vas a una reunión de secundaria o prepa y el friendzoneado le confiesa al otro "Jiji tú me gustabas", a lo que el friendzoneador responde "Jiji, tú a mí", y entonces ¬¬)
Pero bueno, a pesar de que a las chavas la friend zone no nos es ajena, los hombres se han apropiado del término y han convertido este escenario chistosón de high school movie ochentera en un discurso de odio en contra de las mujeres que OSAN LAS MALDITAS PERRAS no pelarlos. Por ejemplo:

Qué pedo con este dibujito, proveniente de una página “adorable”. El “chistecito” de Andrés J. Colmenares se traduce en: si no “me aflojas”, eres desechable. Oye, pero en serio, wawawawiwawiaiaawawawiiwaw o como te llames: ¿sí ubicas que el monito está echando a la chava a las fauces del dragón para que se la coma, o sea, para que se muera? ¿No te parece de *poquito* mal gusto el chascarrillo en un país con siete feminicidios al día? ¿Te suenan los casos de mujeres que son víctimas de violencia por parte de tipos a los que no pelaron, o de parejas con las que decidieron terminar (friendzonear)? ¿Te sigue pareciendo cute tu cartón, wawiwawawiiwiaiwiaw?
Según el machidiscurso actual sobre la friend zone, gestos básicos de amabilidad –que en sí mismos deberían ser motivo de satisfacción para quien los ejecuta, pero no, pinches interesados–, tales como invitar un taco, dar un aventón o salvar una vida, como moneda de cambio para favores sexuales o románticos. Porque está chido invitarle un taco, darle un aventón o salvarle la vida a tu bróder, ¡¿pero a una mujer?! No, o sea, CÓMO, si eres machín no puedes ser cuate de las mujeres, NI QUE FUERAS PUTO WEY LAS MUJERES NADA MÁS TIENEN AMIGOS PELUQUEROS GAYS CON PLUMAS EN LA ROPA. Y si ya le invitaste un taco, le diste un aventón y le salvaste la vida a “la damita”, que no se haga tu novia o tu amante es HUMILLANTE para ti, porque un taco vale más que la amistad de una vieja, entonces no tienes de otra más que huir o aventársela al dragón o quedarte neceando de forma siniestra como el babas de Ross en Friends (aquí las razones por las que es un personaje creepy, horrible y despreciable), porque quedar “como amigos” ESO SÍ QUE NO.
¿Por qué se considera la amistad como una categoría de relación “menor”, comparada con el amor-de-pareja? Mucho “el valor de la amistad” pero a la mera hora le hacen el fuchi.
Por otro lado, el arrebato cuando tienes un nuevo amigue puede ser tan loco y maravilloso como cuando te crusheas con alguien que te “gusta-gusta”. En My so Called Life, una de las series más chingonas en la historia de la humanidad, lo explican muy bien. Hay un episodio donde las mamás de las protagonistas –dos amigas que están en la prepa– se conocen. La de Rayanne Graff (EL MEJOR PERSONAJE EVER) le dice a la de Angela Chase, sobre la relación de sus hijas, esta hermosa cita-citable:
“[Rayanne] habla de ella [Angela] todo el tiempo. Está enamorada de ella. Quiere ser Angela. Ya sabes cómo es a esa edad. Encuentras a una persona y no puedes tener suficiente de ella. Es como estar enamorado, pero sin coger. ¿No te acuerdas cómo era? Había una persona que tenía pelo perfecto o chichis perfectas o que era superchistosa, y tú nomás te la querías comer, vivir en su cama, ser ella. Como si todos los demás estuvieran en blanco y negro y sólo esa persona estuviera a color”.
A POCO NO. Pero no sólo en la adolescencia, ¡siempre! Entonces: ¿por qué no podemos valorar (¡y reconocer!) esa locura y esa pasión meramente amistosas? ¿Por qué las ninguneamos en nombre de la gente que “oficialmente” nos gusta como “algo más”? Además, ¿a qué tantos “algomases” podemos aspirar cuando lo único aceptado es la monogamia?
Ay, tantas preguntas sin respuesta en este mundo donde todo son moldes y está cabrón salirse del guacal.
En fin. Cruzada nacional contra la friend zone como la han malentendido los machimirreyes. Cruzada nacional contra la idea de que la friend zone es algo tan indeseable como un sexenio priista de setenta años. Cruzada nacional contra el binarismo en las relaciones. Cruzada nacional contra la gente que cree que no puede tener amigues del sexo opuesto. Cruzada nacional contra los juzgones y espantados. Y cruzada nacional contra el amor absurdo de comedia romántica, para que algún día podamos prescindir de la friend zone en nuestro vocabulario.