Vacaciones… ¡ahhhh, por fin! Para muchos sinónimo de comer lo que procuran evitar en semanas normales. Las vacaciones se vuelven semanas de relajar la disciplina y permitirse perder el control.

No los culpo, a todos nos pasa. Pero, ¿quieres que los estragos sean menores? te paso algunas recomendaciones:

1. Elige. No hay manera de comer de todo así que, date una vuelta y revisa todo lo que hay. Elabora un plan mental de qué sí se te antoja y qué no. Ve primero por tus favoritos y después por los intermedios. Eso que ves con cara de “ni fu ni fa”, ahorratelo.

2. Inicia con fruta, ensalada o consomé. Con ello aportas fibra y agua que te harán sentir satisfecho antes (lo que significa comer menos) y ayudarán a corregir el estreñimiento típico de las vacaciones. Continúa con las proteínas (pescado, pollo o carne) y termina con los cereales (arroz, pan, papa, pasta, postre, etc). Con esto aseguras comer menos carbohidratos ya que estos, generalmente, son el problema.

3. Evita alimentos fritos, capeados, rebozados, en almibar o en salsas cremosas o gratinadas. Aportan muchísimas calorías más que los que son a la plancha, en alguna salsa, al vapor o al horno. Muchas veces, además, las preparaciones menos llenas de cosas son las mejores.

4. Bebe agua sola. Evita lo más que puedas refrescos, jugos, agua de sabor y bebidas alcoholicas. Finalmente son calorías vacías que poco nutren y te aseguran ganancia de peso al final de las vacaciones. Si decides beber, que sea en un solo tiempo de comida, no en dos o tres.

5. No te sirvas mil veces. Pon un tope a tus visitas a las barras frías y calientes y respetalo. Así podrás, de alguna manera, no comer tanto.

6. No repitas, aunque te mueras de antojo. Seguro, si repites, después vas a querer probar otras cosas y eso garantiza comer de más. Lo mismo va con los postres, una sola vez y ya.

Ahora lo sabes… barra libre y buffet son garantía de ganancia de peso, no siempre de ahorro económico. Lo que crees que te ahorras hoy en comida, lo invertirás en dieta y ejercicio cuando regreses, eso tenlo por seguro.

Además, los hoteles saben su negocio por lo que sirven alimentos muy baratos preparados para llenar tu estómago, no necesariamente son opciones nutritivas ni saludables.

Piensa que las vacaciones son para descansar, no para “engordar”. Tómatela con calma que vida hay mucha y seguro tendrás otras oportunidades para comer eso que hoy sabes que no debes.

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