O bien podría decirse, Policías y Ladrones pero por cuestiones políticamente correctas no se debe hacer una analogía así por el riesgo a sonar a que estoy criminalizando a l@s adict@s (o consumidores) al alcohol y otras drogas. Sin afán de criminalizar a nadie, creo que la analogía es la correcta dada a la dinámica que se desarrolla entre consumidores problema o adict@s con las personas que se encuentran cerca de ell@s, ya sean sus parejas, familiares, amig@s y demás. No todos los cercanos se llegan a enganchar en la dinámica persecutoria, sólo algun@s selectos que por su historia personal o circunstancias familiares o en su entorno desarrollan la muy temida codependencia. Lo que no se sabe es qué es primero, el/la consumidor que eventualmente se vuelve un problema y a raíz de esto el entorno desarrolla conductas codependientes o al revés, el que ya es codependiente inconscientemente busca parejas en conflicto o debido a ciertas dinámicas genera un entorno enfermo. En todo caso el patrón recurrente es una persecución emocional llena de chantajes, manipulación y resentimientos mutuos, y en esta dinámica que lo que se pensaría es la unión, las dos partes parecen alejarse cada vez más.
A mi parecer no importa qué es primero sino cómo resolverlo desde un plano personal y no en función de lo que haga la otra persona.
En particular en el caso de las parejas, por lo general es el codependiente el que pide ayuda o el aparentemente principal afectado por la manera de consumir alcohol u otras drogas de la pareja. A veces también es el que le diagnostica la adicción al consumid@r en cuestión, incluso cuando ni siquiera est@ reconozca que tiene un problema. El asunto es que se comienza con dinámicas persecutorias, enojos, resentimientos y un sinfín de promesas sin cumplir que sólo alimentan la enfermedad de los codependientes porque según ell@s todo estaría mejor si su pareja no consumiera en exceso, o en su defecto que no perdiera tanto el control.

El mundo estaría de maravilla si tod@s cambiaran.
La realidad que el/la codependiente no quiere o no puede ver es que que tiene que cambiar y averiguar por qué está en una relación así y en segundo término y muy importante, cómo aprender a poner límites dentro de sus relaciones personales. Si la pareja consumidora no acepta que tiene un problema o no quiere ayuda es crucial que el/la codependiente empiece su propio proceso para desapegarse. Desde luego debo mencionar que el desapego no es desamor, sino libertad. El amor siempre debe empezar por un@ mism@ para poder compartirlo, de lo contrario una de las partes estará siempre esperando que la otra llene sus expectativas y sus demandas.
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