Blog

'¡Hagamos un trío!' ¿Se atreven?

'¡Hagamos un trío!' ¿Se atreven?
22/04/2016 |23:45
Redacción El Universal
Pendiente este autorVer perfil

No es casualidad que tu mejor amigo tenga un novio guapo. Tampoco lo es que te guste su novio, o por lo menos te parezca aunque sea un poquito atractivo. Lo que sí parece casualidad ¡y bárbara! Es que tu mejor amigo te invite a pasar una noche junto a ellos. En la cama. Desnudos. ¡Sí, contigo!





Aquella vez la situación se puso vergonzosa. Para empezar tenía un par de semanas que  mi amigo me había confesado su homosexualidad. Para entonces yo ya había pasado por todas las etapas de una buena amistad; me había desangrado el corazón porque cuando lo conocí, mi (futuro) amigo no me pelaba. Lo había dejado ir, pensando que a él le gustaba otra chica… Y al final, como si fuera poco, rompió las incipientes esperanzas que me quedaban al decirme que es gay y que, además, llevaba más de un mes saliendo con un tipo. Uno muy guapo, que va al gimnasio diario, que tiene la barba cerrada y los cabellos chinos. Así bien perfecto, como me gustan los hombres.

Pasaron casi seis meses antes que él me confesara lo mucho que se le antojaba hacer un trío, y pasaron otros seis antes que yo me rindiera a darle una respuesta. Seré honesta y lo confesaré: Me moría de ganas por ver al sexy novio de mi amigo sin ropa y jugando bajo las sábanas junto a mí. Pero yo tenía novio. No le iba a decir, por supuesto. A menos que quisiera un drama y un buen truene. Obviamente no quería eso.

Club El Universal

Por un lado quedaba mi novio. El tipo conservador que no aceptaría en ningún momento de la vida que su novia se acostara con dos tipos homosexuales. Por el otro lado estaba yo. Una persona a la que jamás se le habría ocurrido entrar de esa manera en el mundo de las fantasías sexuales. Si no era capaz de cuestionar mi propia satisfacción sexual, ¿cómo podría  meter las narices en las fantasías de un par de homosexuales guapos? La cosa anda así: en 2014 México obtuvo el segundo lugar en satisfacción sexual del mundo, esto según , en donde se menciona que el 63% de la población está satisfecha con su vida sexual. Según yo, no me encontraba  insatisfecha, pero la idea del trío sonaba tentadora.

Al menos no sonaba tan mal hasta que pensé en cuáles serían los “efectos secundarios” de una relación así. ¿Qué iba a hacer yo? Mi amigo me contaba las alocadas noches de cama que llevaba con su novio. Eran encuentros llenos de sábanas mojadas en lubricante, juguetes sexuales tirados por toda la habitación, (¿Sabían ustedes que China produce el 70% de los juguetes sexuales?), cumplimiento de fantasías cada noche… ¡Quién sabe con cuántas otras personas se habrán acostado esos dos chicos! No desconfío de mi amigo, pero del otro, no estoy tan segura.

Me entraron las ñañaras. Estuve tentada a aceptar la invitación, hasta pensé en comprar uno de esos juguetitos de las sex shop, después de todo se menciona que esos productos pueden mejorar entre un 50 y un 80% el rendimiento sexual. A lo mejor todo salía bien. No pasaría de una noche de diversión, pero el miedo me consumió y me negué.

¡Qué les digo! Ese par de chicos no se quedaron con las ganas. A las pocas semanas de haberme negado, me contaron con detalles cómo pasaron la noche en un hotel de paso, junto a otra chica.  Por mi parte, hasta ahora no me he arrepentido de mi decisión, pero a lo mejor en el futuro se me ocurre que quiero hacerlo y hasta convenzo a mi novio de entrar. Igual ya existe , una App especialista en contactar a quienes desean un trío con gente que tiene los mismos deseos.

¿Ustedes se atreverían?


Frida Sánchez, Comunicación y Periodismo FES Aragón, UNAM

@fridii_crazy

Ilustrador Elihu Shark-O Galaviz

@elihumuro

http://on.fb.me/1Q720Kj

#PonteYolo

@Ponte_Yolo