Dice que fueron corteses con él mientras lo tuvieron detenido el pasado jueves. Una de las oficiales de migración del aeropuerto Benito Juárez le confesó que ella hubiera querido ir a la Ciudad de las Ideas a escucharlo a él y a Jo Berry, a quienes habíamos invitado a México a dar una serie de charlas y entrevistas sobre su experiencia de reconciliación y paz. “Hasta pensé”, me escribió, “que ya me iban a dejar entrar”. Pero no, Patrick Magee fue deportado por nuestras autoridades. Magee, miembro del Ejército Republicano Irlandés (ERI) durante los ochenta, fue el responsable del atentado en el que murieron varios parlamentarios conservadores británicos, incluido el padre de Jo Berry. Estuvo en prisión desde 1985 hasta 1999, cuando salió a raíz de la amnistía que se concedió a los ex miembros del ERI. Jo, quien llevaba ya muchos años trabajando en construcción de paz por el conflicto de Irlanda del Norte, decidió buscar y dialogar con el hombre que había matado a su padre. Desde entonces colaboran dando talleres, contando su historia y mostrando a otros que la reconciliación entre enemigos es posible. Magee había viajado por todo el planeta sin restricciones. La amnistía que le había concedido el Reino Unido no solo le otorga libertad de tránsito desde 1999, sino todas las garantías que ofrece la ley de ese país. Sin embargo, desde horas antes de llegar a México, tuvimos que cambiar tres veces su vuelo pues, según, entendimos, EU había emitido una alerta que le impedía sobrevolar su territorio. Pensamos que trayéndolo vía Colombia no habría problema. Pero al llegar a México Patrick Magee fue inmediatamente interrogado y luego deportado. La alerta emitida en su contra había sido suficiente para recordarle que sin importar cuánto hubiese cambiado y a qué dedica su vida desde que salió de prisión, las etiquetas del pasado a veces resisten todas las pruebas.

Terrorismo y etiquetas

Recupero algunos de los conceptos que hemos tratado en este blog desde hace tiempo:

  • La palabra “terrorismo” es enormemente polémica porque se le ha dado una connotación negativa a priori, de manera que es utilizada discursivamente para designar o etiquetar a “cualquier clase de enemigo” que emplea “cualquier clase de violencia”. Por eso se ha llegado a afirmar que “el terrorista para unos, es el luchador por la libertad para otros”. El problema es que, visto así, el término deja de tener sentido para definir un fenómeno o una categoría específica de violencia, lo que no la convierte de antemano, en algo “mejor” o “peor” que otras violencias, sino en una manifestación muy concreta de la misma. Por ejemplo, una masacre o genocidio puede ser un acto con muchas más muertes que un ataque suicida, y no por ello necesariamente esa masacre entra dentro de la categoría de terrorismo. El terrorismo, desde la óptica de quienes lo estudiamos, no es un tema de etiquetas, sino de estrategias, tácticas, mecánicas y consecuencias muy precisas.
  • En este blog, contamos con listas enteras acerca de las diversas definiciones de terrorismo que muchos autores han efectuado a lo largo de los años. Si tomamos el resumen de la literatura especializada que lleva a cabo un autor como Adelman y hacemos una síntesis, podríamos entenderlo de la siguiente manera: El terrorismo es el uso de la violencia de manera premeditada en contra de civiles o no-combatientes, únicamente como instrumento para generar un estado de shock o terror en terceros (la sociedad target del acto), con el objeto de utilizar a ese estado de terror o tensión generalizada, como vehículo para transmitir un mensaje, normalmente de carácter político, inducir afectaciones en la opinión, las actitudes y/o la conducta de esa sociedad objetivo, y así, generar presión en el liderazgo o tomadores de decisiones de esa sociedad.
  • El haber colocado y detonado explosivos en un hotel con el propósito expreso de matar civiles para así, provocar terror en terceros y lograr transmitir una reivindicación política, es considerado un acto terrorista. Por consiguiente, es un hecho que Magee empleó el terrorismo como estrategia para conseguir metas políticas y ello resultó entre otras cosas en la muerte del padre de Jo Berry.

¿Es entonces el Patrick Magee del 2015 un “terrorista”?

Patrick y el caso de la des-radicalización

La teoría indica que cualquier atacante que comete un acto como el descrito, ha debido pasar por un proceso que se conoce como la escalinata o escalera de radicalización (Moghaddam, 2007). La investigación demuestra que una persona quien percibe que su entorno requiere cambios políticos, empieza a trabajar o luchar en favor de esos cambios. Pero a veces, se fracasa en esa lucha. Ese fracaso, ocasiona que la persona dé una serie de pasos hacia arriba en la escalera, que van mostrando su radicalización. No todas esas personas deciden seguir subiendo más pasos en la escalera. Pero unos pocos perciben que, dado que las opciones se han agotado, solo el uso de la violencia puede ser eficaz para conseguir sus metas.

Esto es evidente en la narrativa de Pat. “En el momento del ataque yo sentía que no tenía alternativa. Estaba luchando contra un enemigo y no quedaba opción.” La grandeza en Pat es haber permitido la deconstrucción de ese proceso, algo muy poco común. Mediante esa deconstrucción, Pat elige dejar de ver en el “otro” al enemigo británico -así en abstracto- y elige en cambio mirar a un ser humano Jo- que tenía un padre a quien él mató. Más aún, a través de su diálogo con Jo, Pat descubre también que ese político, ese a quien él consideraba un objetivo militar, era también un padre, un abuelo, un ser humano “con quien hubiera podido sentarme a tomar una taza de té.”

Necesidad de conectarse

Una gran enseñanza de experiencias como esta, entonces, es que en la medida en que los seres humanos podemos realmente establecer una conexión con nuestro “otro”, somos más capaces de des-abstraerlo de las categorías o etiquetas en las que lo contenemos (como por ejemplo “los ingleses”, “los terroristas”, “los musulmanes”, “la derecha”, “la izquierda”, etc.), y en cambio, lo comprendemos como un ser humano concreto, con una historia quizás de tragedia, quizás de amor, con metas, con aspiraciones, con dificultades, con convicciones. Eso que Jo llama simplemente empatía.

La teoría indica que en la medida en que este tipo de ejercicios se multipliquen, la resolución de los conflictos se facilita. Así, además de Jo y Pat, en todo el planeta encontramos cantidad de ejemplos en los que las sociedades civiles, organizaciones internacionales y religiosas trabajan en esquemas muy similares a este. Se conocen como iniciativas de paz de raíz.

Las etiquetas que sobreviven

La paradoja en el caso de Patrick Magee entonces es múltiple:

  • A pesar de que durante los años ochenta, Patrick cometió actos que pueden ser considerados terroristas, tras su liberación y amnistía, Pat ha pasado por ese largo y complejo proceso de deconstrucción/des-radicalización. No le ha sido fácil, pero ahí está, y sus acciones diarias lo demuestran.
  • La ley británica le otorgó una amnistía plena en 1999, por lo que sus derechos y garantías (entre las que se encuentra el libre tránsito) no están en cuestión por parte de las autoridades del país a que agredieron sus actos; ni siquiera por parte de la Unión Europea de la que el Reino Unido es miembro.
  • Estados Unidos fue uno de los más importantes promotores del proceso de paz entre el ERI y el gobierno británico. Washington no era inocente o inconsciente acerca de lo que implicaba ofrecer amnistía a los presos como Magee, y, sin embargo, no solo avaló, sino impulsó ese acuerdo en los noventa.
  • Si, con todo lo anterior, a Patrick Magee en 2015 se le impide sobrevolar el espacio aéreo estadounidense, eso significa que hay una alerta (probablemente terrorista) en su contra y que la etiqueta sobrevive aún tras todo el proceso arriba indicado.
  • Las autoridades de nuestro país, como se puede suponer, lejos de estudiar el caso, o lejos de buscar conocer si esta alerta tendría validez para efectos de la seguridad en México, simplemente respondieron a ella en automático, de manera protocolaria, y deportaron a Magee unas horas después de llegar a México. Por cierto, sin explicarle lo que sucedía, a decir de él, cuando se le retiró su pasaporte y algunas pertenencias.

Así que se puede argumentar que los actos que uno comete tienen consecuencias – a veces impredecibles, a veces misteriosas-, y aceptar esas consecuencias es parte de la responsabilidad que se debe asumir por todo lo que uno ha hecho en el pasado. Pero eso no significa que una persona no pueda tener oportunidades para trabajar en favor de la reconciliación y la paz entre grupos humanos, y dar con ello un sentido distinto a su vida. No obstante, por lo visto, el incansable trabajo de 15 años aún no ha sido suficiente en el caso de Patrick Magee. Hay etiquetas que lo resisten todo. ¿Usted qué piensa?

Twitter: @maurimm

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