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Efectos mariposa e interconexiones en el mundo actual

09/07/2015 |13:32
Redacción El Universal
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Hoy hablamos de Ucrania, ISIS o América Latina, como temas prácticamente separados. Vemos los problemas de Grecia como algo distante. Sentimos que la crisis de refugiados que se vive en Europa es algo lamentable que nos causa compasión por la tragedia humanitaria que padecen personas del otro lado del mundo, pero que en última instancia, no tienen nada que ver con nuestros problemas, esos sí, muy nuestros, lamentables, pero cuyas causas y posibles soluciones, son esencialmente nacionales o locales. Sin embargo, pensar el mundo de hoy supone incorporar conceptos como el del Efecto Mariposa. Esa idea que se hizo popular por la película que lleva su nombre, básicamente nos dice que un pequeño cambio en el estado de un sistema no lineal, podría arrojar consecuencias o diferencias enormes en un estado posterior. Si a ello añadimos el dato de que ese estado posterior impactado está marcado por un sistema global con múltiples hilos y vasos comunicantes, posiblemente empezaríamos a tener una noción de cómo se ve nuestro planeta en la actualidad. Le invito a hacer un ejercicio conmigo. Vamos a navegar varios temas no para profundizar en ellos sino para buscar los hilos y los efectos mariposa que podamos encontrar. Esto es algo que ya hemos hecho en otros momentos. Pero el texto de hoy ofrece un panorama más actualizado. Un par de advertencias: (a) La navegación que ofrezco es hacia atrás y hacia delante de manera indistinta, y (b) las direcciones que elijo no son definitivas o las únicas direcciones posibles. Veamos:





De Irán, “líneas rojas”, Siria y Doctrina Obama

Estados Unidos se encuentra negociando un acuerdo final con Irán. Se dice que los principios acordados como base para este acuerdo, eran más favorables a Teherán. ¿Por qué Estados Unidos tendría que aceptar términos que aparentemente no reflejan la fuerza que supuestamente esta potencia tiene? No hay una sola respuesta a esa pregunta. Pero una de ellas tiene que ver con que Washington parece estar descartando la opción militar ante Irán, no ahora, sino desde hace un buen rato. Las “líneas rojas” trazadas por Obama hace un tiempo se han convertido en amenazas poco creíbles. Los iraníes lo saben y los estadounidenses saben que los iraníes lo saben. Este tema se podría conectar con los siguientes:
Una “línea roja” reciente fue la que Obama marcó en 2012 al respecto de Siria –nada menos que el aliado más importante de Irán. En aquél año, el presidente estadounidense amenazó al presidente Assad con una intervención si su gobierno empleaba sus armas químicas contra civiles. Cuando esto ocurrió, y fue evidente que Assad no tomaba en serio a Obama, la Casa Blanca se dispuso a intervenir. Sin embargo, el deseo de Obama de evitar involucrarse en la guerra civil siria era tan obvio y tan fuerte, que a la primera oportunidad ofrecida por Moscú, la Casa Blanca aceptó condiciones para retirar su amenaza de la mesa. El caso es que Obama emitió amenazas sin cumplirlas, y de acuerdo con la mayoría de las estimaciones, esto ha tenido repercusiones en muchos otros temas en el planeta.
Los dos puntos anteriores se conectan con la Doctrina Obama de repliegue estratégico. Debido a condiciones financieras insostenibles (deuda creciente y déficit presupuestario inmanejable), y debido a los fracasos percibidos tanto en la intervención en Irak como en Afganistán, Obama elige replantear el papel estadounidense en asuntos globales, limitando sus intervenciones directas a zonas estrictamente prioritarias, y confiando, en cambio, en aliados locales y regionales para la atención a las diversas crisis y conflictos que se han suscitado. Esta doctrina impone la reducción al presupuesto militar, y privilegia la diplomacia y las negociaciones ya que cualquier opción militar conllevaría la necesidad de regresar a ejercer gasto excesivo y hacer crecer una ya monumental deuda. Este último tema a la vez se conecta con otros más.

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Déficit presupuestario, crisis financiera, Grecia, migración y geopolítica

El déficit presupuestario estadounidense empieza a crecer de manera importante a partir del 2001 cuando se lanza la “guerra contra el terrorismo”, pero se incrementa dramáticamente con la crisis hipotecaria del 2008 y 2009. Probablemente sin esa crisis las condiciones financieras del erario estadounidense tendrían otro color, y quizás también su gasto militar y por ende, su presencia en regiones conflictivas. Eso nos lleva a otra decena de temas. Pero me detengo en la crisis financiera.
La crisis financiera del 2008 es en buena medida originada por un vacío existente entre lo que los bancos decían que sus deudores les debían y lo que verdaderamente esos deudores tenían capacidad de pagarles, o lo que realmente valían los bienes que supuestamente respaldaban esas deudas. Cuando todos se dan cuenta de que los “deudores” no iban a pagar y que los bienes no tenían los valores asentados en libros, hubo que reconocer el hueco. Pero los préstamos de ciertos bancos estaban soportados por préstamos de otros bancos. Los libros falseados voluntaria y/o involuntariamente no reflejaban las realidades. Esto afectó a todo el sistema financiero y también a muchos gobiernos. Cerraron empresas. Se incrementó el desempleo. La recesión se profundizó, sobre todo en ciertos países. Grecia entre ellos, como bien sabemos en la actualidad.
Entre otras joyas de la geopolítica, hoy vemos a Grecia coquetear con Rusia,  informando a Occidente que siempre existe por ahí la carta de Moscú. Rusia vive uno de los momentos más álgidos de su enfrentamiento con Washington y sus aliados, motivado en parte por el conflicto de Ucrania. En ese conflicto, entre otras cosas, Moscú responde a la crisis a partir de una estimación: Washington no se encuentra en un momento en el cual esté dispuesto a comprometer amplios recursos económicos y militares. Así, sabiendo que no tendrá oposición militar de importancia, Rusia toma Crimea y apoya la rebelión separatista en el este ucraniano. En ese contexto, una Grecia peleada con Europa, sería para Moscú un buen objetivo a perseguir.
Grecia, por cierto, es también uno de los principales puntos de entrada a Europa desde Medio Oriente. La guerra civil Siria, por ejemplo, ha producido millones de refugiados. Muchos de ellos tratan de llegar a Europa a través de la vía terrestre de Turquía a Grecia. Pero Grecia, atravesando las condiciones que actualmente vive, no ha encontrado otra alternativa que detener esa migración construyendo vallas, lo que ocasiona que cada vez más refugiados elijan la ruta más larga y peligrosa a través del mar, ruta que ha producido miles de muertes de migrantes en los últimos meses.
Así que podríamos decir que la crisis hipotecaria en EU se conecta con la crisis Europea, concretamente con la crisis Griega, la cual se conecta con el incremento en los riesgos que corren los refugiados que proceden de Asia y África. De acá podríamos tomar dos direcciones. (a) Imagine usted un escenario pesimista en Grecia. Las peores predicciones se dan. Los bancos se quedan sin dinero. La economía colapsa. No llegan las respuestas ni los rescates y el gobierno agota todas sus alternativas. El descontento en las calles crece. Imagine usted que ese descontento se tornara violento y que el estado griego perdiese el control de las cosas. Probablemente, en ese escenario pesimista, la frontera griega se tornaría mucho más porosa atrayendo a Europa varios de los problemas y conflictos que hoy viven regiones vecinas como Medio Oriente.

Siria de nuevo, refugiados, Primavera Árabe, crisis financiera, ISIS

Ahora bien, parte de esa crisis de refugiados se incrementa por la guerra civil siria. Un componente importante de esa guerra civil siria es el rol que en ella ha jugado el grupo ISIS o “Estado Islámico”. Pero ese grupo en realidad procede de Al Qaeda en Irak, organización que quizás nunca hubiese surgido como tal si no hubiese ocurrido la intervención estadounidense en ese país. De modo que podríamos decir que desde Estados Unidos emergen algunas de las más importantes causas indirectas de al menos una porción de la crisis de refugiados que hoy colman las balsas que buscan llegar a Europa. De un lado la crisis hipotecaria en EU se conecta con la crisis financiera en el resto del mundo, la cual se conecta directamente con la Primavera Árabe, la cual se conecta con la guerra civil siria sin la cual no existiría el ISIS que hoy conocemos. Del otro lado, la intervención estadounidense en Irak es una causa directa responsable del surgimiento de la rama de Al Qaeda en ese país, de donde ISIS -uno de los mayores factores en el ascenso de refugiados- procede.

Nuestro Peso

El precio de nuestro peso contra el dólar anda alcanzando niveles históricos estos días. Decir que ello se debe a la crisis griega es una afirmación cierta pero parcial. Parte de la debilidad de nuestra moneda se relaciona con la caída en los precios del petróleo, la cual tiene que ver en buena medida con el incremento en la producción del crudo por parte de varias compañías estadounidenses, pero la cual también tiene un componente en intereses geopolíticos de Estados Unidos y aliados como Arabia Saudita en cuanto a mantener el precio del petróleo débil y con ello, contar con armas para presionar a países como Rusia o Irán. Otro componente de la debilidad de nuestro peso es la propia fortaleza del dólar, la cual no se entiende sin los recortes presupuestales arriba mencionados, los cuales nos llevan de regreso a la Doctrina Obama.

Una mirada alternativa: El efecto mariposa de la paz

Ahora mirémoslo desde este otro ángulo. El efecto mariposa de la pacificación de Siria (me refiero concretamente a condiciones de paz entre Assad y las milicias rebeldes, aunque no con ISIS), podría causar cosas como las siguientes: una menor cantidad de refugiados (y por consecuencia, una reducción de la demanda de los servicios de “polleros”, lo que por cierto podría retornar sus costos a los precios previos a esta guerra civil), un posible decremento en la actividad y posicionamiento de ISIS, con un menor potencial de reclutamiento de jihadistas por parte de esta organización, y por ende, la reducción del potencial de actividad terrorista en otras partes del mundo. Una verdadera pacificación en Siria, asumiendo que los intereses de diversas potencias fuesen considerados,  podría ayudar a reducir las tensiones entre Arabia Saudita y Qatar –con consecuencias hasta Egipto y Gaza- o entre Rusia y Estados Unidos, y en una negociación entre Moscú y Riad (negociaciones que han ocurrido durante este año, aún sin acuerdos), hasta se podría detener o revertir la caída de los precios del petróleo, con lo que nuestro peso podría recuperar algo de valor.

En el mundo de hoy las interconexiones y los efectos mariposa son muchos más de los que los titulares parecen indicar. No lo olvidemos cuando los leamos. ¿Usted qué opina?

Twitter: @maurimm