Cursos de imagen para las trabajadoras

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En lugar de buscar cambiar el sistema en el cual se juzga a las personas, se les ofrecen los recursos para tratar de minimizar el daño
OTRAS
03/12/2015
16:48
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Estefanía Vela estudió derecho en la licenciatura y en la maestría. Ahora se dedica a la docencia y a la investigación sobre la relación entre el derecho y la sexualidad –y todos los puntos en los...
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Por desgracia, un anuncio como este, *en el que se les ofrece a las trabajadoras cursos para «mejorar» o «aprovechar» su imagen personal, no es el único que he visto en lugares similares (asumiendo que es verdad que la Secretaría de Relaciones Exteriores lo ofreció). Alguna vez vi uno, también dirigido a mujeres, que afirmaba cómo en la gran mayoría de los espacios laborales iban a ser juzgadas por cómo se ven, por lo que se les ofrecía un curso gratis (¿gracias?) en el que ellas iban a aprender a «vestirse conforme a la temporada» y «explotar sus atributos físicos».

Desde entonces no he dejado de pensar en qué otros supuestos los lugares de trabajo se permitirían algo semejante.

«Eh, ¡maricón! ¿Sabías que a la gente no le gusta que seas afeminado? ¡Ven a este curso para aprender a ser un macho y que nadie te niegue trabajo!»

«Eh, ¡morenaza! ¿Sabías que a la gente no le gusta tu color de piel? ¡Ven a este curso para aprender a blanquearte y que nunca te vuelvas a perder oportunidades de trabajo!»

Es lo mismo. En lugar de buscar cambiar el sistema en el cual se juzga a las personas por su color de piel, su nacionalidad, su salud o desde el género, se les ofrecen los recursos para tratar de minimizar el daño. Se perpetúa el sistema de discriminación.

¿Las mujeres son juzgadas por cómo se ven? ¡Pues hay que asegurarnos de que se vean bien! ¿Las personas son juzgadas por su orientación sexual? ¡Pues que no digan nada! ¿Las mujeres son juzgadas por estar casadas? ¡Pues que no se casen! ¿Las personas son juzgadas por sus tatuajes? ¡Pues que no se tatúen! ¿Las personas son juzgadas por su salud? ¡Pues que no se enfermen! ¿Las personas son juzgadas por su nacionalidad? ¡Pues que no nazcan en ciertos lugares! ¡Quien les manda!

¿Saben cuál sería un buen curso? Uno en el que les enseñen a las personas a demandar a quienes las discriminan. Porque, quizá muchas personas no lo sepan aún, pero: es ilegal que los lugares de trabajo —públicos o privados— discriminen por género (o cualquier otra causa similar). Esto incluye exigir códigos de imagen diferenciados para hombres y mujeres (como exigir que las mujeres usen falda y tacones) o comportamientos y actitudes diferenciadas, so pena de perder oportunidades de trabajo (como sancionar a las mujeres por ser «perras agresivas», pero también por ser «demasiado dóciles»). 

Sí: es ilegal discriminar por género (o cualquier otra causa similar). Sí: las personas pueden demandar a las empresas y a las instancias de gobierno que lo hagan. Sí: hoy. Ya. En México. No: no solo ante el Conapred (aunque siempre es una opción, sobre todo para las instancias gubernamentales), sino ante tribunales civiles, laborales y hasta penales (en ciertas jurisdicciones). Sí. Por este tipo de cosas no solo se puede sancionar a las empresas (con multas), sino hasta se puede recibir una compensación. Sí. Hoy. Ya.

Pero parece que muchas personas todavía no lo saben. No solo hay espacios de trabajo que siguen ofreciendo este tipo de cursos, sino que siguen existiendo empresas que, en su publicidad, buscan solo a hombres o a mujeres para ciertos puestos. Es imposible caminar por el Distrito Federal sin toparse, en algún punto, con anuncios así. Solo en mi colonia, me tocó ver una heladería en la que contratan solo a mujeres. Porque, ¿solo ellas con sus manos tan finas son capaces de extraer el fino yogurt de la fina máquina? ¿Solo sus bellas sonrisas son capaces de hacer sentir bien a quienes sirven? También me tocó ver una taquería en la que solo contrataban parrilleros (¿porque las mujeres sí pueden hacer quesadillas en el comal, pero ya tacos es muy peligroso?), aunque contrataban a meseros y meseras (¿porque ya para servirle a la gente es indiferente el sexo de la persona que lo hace?). Para quien no sepa, ya hasta la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación ha determinado que esto es ilegal. ¿Buscar solo a mujeres para el puesto de secretaria o hostess? ¿Y que, además, sea de cierta edad? Ilegal. La misma lógica se puede aplicar para prácticamente cualquier trabajo.

¡Pero qué de los trabajos en los que sí importa el sexo!

¿Cómo cuál?

Díganme. Anden. Díganme en qué trabajo importa si la persona es «hombre» o «mujer». Que esto sea un requisito tan indispensable y necesario que de plano no va a haber una sola mujer en el mundo o un solo hombre en el mundo (dependiendo del caso) que lo pueda desempeñar. Y entonces discutimos.

Pero en la gran mayoría de los trabajos, es irrelevante el sexo de la persona para su desempeño. Salvo, claro, que admitan que el desempeño lo interpretan de manera diferenciada conforme al género. Que, para ustedes, simplemente no es lo mismo que lo haga un hombre o una mujer. Que el mismo desempeño lo «leerán» de manera distinta dependiendo de quien lo haga. ¿Pero ustedes no van a admitir eso… o sí? ¿Que juzgan a las personas de manera diferente dependiendo de si son hombres o mujeres?

Eso sí que sería interesante. Inconstitucional. Pero interesante.

 

P.D.

[1] Sobre cursos para que los «homosexuales afeminados» se «amachen», no he visto nada como el episodio 10 de la primera temporada de Unbreakable Kimmy Schmidt en el que el personaje de Titus toma un curso —dado por el mismísimo Dean Norris (de Breaking Bad)— para «heterosexualizarse» y conseguir una chamba como actor. Algo que, según este artículo, no es tan descabellado.

[2] Sobre cómo la belleza es otro de los criterios típicos que se utilizan para discriminar a las personas en el trabajo, sugiero este libro de Deborah L. Rhode, The Beauty Bias: The Injustice of Appearance in Life and Law. (Uno de los puntos que hace es que la «belleza», obviamente, tiene género y tiene raza.)

[3] Sobre cómo a las mujeres en México les afecta, en sus oportunidades laborales, la «raza» y su «estado civil», sugiero leer este artículo de Eva O. Arceo-Gómez y Raymundo M. Campos-Vázquez, «Race and Marriage in the Labor Market: A Discrimination Correspondence Study in a Developing Country».

[4] Y, en serio, lean el Amparo Directo en Revisión 992/2014 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Este tipo de cursos y anuncios no pueden seguirse ofreciendo.

 

* La imagen del curso me llegó por Twitter y por Facebook. Me encantaría que el Conapred investigara si, en efecto, se ofreció el curso y, si sí, que tome las medidas correspondientes. 

 

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