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Detrás de la Estación Saint-Lazare

Detrás de la Estación Saint-Lazare
08/06/2015 |23:00
Redacción El Universal
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Por Óscar Colorado Nates*





Henri Cartier-Bresson (Francia, 1908-2004) inventó la idea de que, en fotografía, había un “momento decisivo” cuando debía oprimirse el botón de obturación para capturar la imagen perfecta.

Henri era uno de los pocos afortunados que podía usar -a principios de la década de 1930- una cámara Leica: pequeña, de 35mm, silenciosa y con un óptica de primera. Con ella, Cartier-Bresson podía hacer imágenes al vuelo y capturarla vida “en flagrante delito”, como él decía.

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Una tarde, Henri caminaba detrás de la estación de tren de Saint-Lazare en París, cuando vio un espejo de agua. Le llamó la atención la simetría del reflejo, el cielo totalmente neutro, la geometría de los edificios en el fondo rompía lo monotonía o ofrecía contraste... Pero, con todo, no era suficiente; era como una escenografía interesante pero vacía: Le hacía falta acción. Decidió esperar.

Su paciencia fue premiada pues, finalmente, un hombre corrió sobre la escalera y saltó. Cartier-Bresson definió a la fotografía como “poner en un mismo punto de mira cabeza, ojo y corazón” y, en esta fotografía, predicó con el ejemplo. La imagen obtenida resultó impecable.

El pie izquierdo del hombre está a unos cuantos centímetros del espejo de agua. Una décima de segundo después y el charco de agua se hubiera convertido en un montón de ondas. La reja del fondo no nos permite ver con más claridad al hombre, pero su reflejo muestra una silueta con un ligero barrido mientras el resto de la escena luce perfectamente nítido. La composición es inmejorable: un solo elemento de más o de menos y la imagen no estaría tan bien lograda. Es una fotografía sugerente, no nos deja verlo todo: la imaginación del observador también juega un papel.

Aquella escena sucedía en 1932. Para algunos, el espejo de agua es un símbolo de Europa y el hombre saltando un símil de la guerra que está a punto de cambiar todo y desatar el caos. Mucho más que una foto es, en ese sentido, una premonición.

De todas las fotografías que Henri Cartier-Bresson hizo durante décadas en los cinco continentes, esta inauguró un momento crucial en la fotografía: la mayoría de edad, el contar con un lenguaje propio y ser independiente de la pintura.

Cada vez que alguien valora una foto mientras dice “la tomaste en el momento justo” está recordando y rindiendo homenaje, aunque no lo sepa, a Henri Cartier-Bresson y su inolvidable, aunque discreta, “Derrière la Gare Saint-Lazare”.

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*Óscar Colorado Nates es titular de la cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana. Autor de libros como Instagram, el ojo del mundo, Fotografía de Documentalismo Social, entre otros. Miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY) y creador de , blog de reflexión fotográfica líder en Iberoamérica. Twitter@oscarenfotos