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Deadpool -la más reciente adquisición de la 20th Century Fox del activo de Marvel que no compró Disney- es como esos cachorritos que te miran a los ojos, te jalan la pierna y ladran incesantes para tener tu atención. Cual perrito necesitado de amor, Deadpool ladrará durante toda la película, hará gracejadas sin fin, se tirará pedos, lanzará balazos cual dulces, será soez, procaz, tendrá grandes efectos de cámara y, en resumen, hará todo lo posible por llamar la atención y complacer al amo pero, como buen cachorrito, jamás morderá.
La película no niega su ADN: estamos ante la clásica cinta de superhéroes donde el guapo en turno (Ryan Reynolds) se pondrá un traje de spandex, peleará contra algún villano interpretado por un inglés random (Ed Skrein), se quedará con la chica (la brasileña y auténticamente hermosa Morena Baccarin) y en medio de todo ello habrá muchas explosiones, CGI, cameos y la siempre cómica aparición de Stan Lee (que según yo no tiene vela en este entierro, puesto que el personaje fue creado por Rob Liefeld y Fabian Nicieza).
El sarcasmo anterior no es mío, es justo de esa forma en que los créditos iniciales anuncian lo que vendrá. Estamos frente a una película que se vende como una obra que haría burla de los absurdos y las fórmulas del cine de superhéroes pero que en realidad no es sino otra absurda película que sigue al pie de la letra todos los clichés y fórmulas del cine de superhéroes. ¡Qué radical!
El cinismo, el lenguaje procaz y el humor será “lo novedoso” de este anti-héroe. Novedoso, claro, en los límites del universo Marvel: Deadpool no es el primer antihéroe con proclividad por el lenguaje vulgar, las referencias sexuales y el franco desmadre; para no ir más lejos, el Santos y la Tetona Mendoza (de Jis y Trino, por supuesto) ya hacían uso del sexo, las peladeces y la guarrada sin fin, siempre desde las páginas dominicales de la noventerísima sección de monitos en La Jornada. Lo siento nerds: los personajes de cómic que hablan vulgaridades no los inventó Marvel.
Lo interesante con Deadpool no será su cinismo ni su lenguaje; lo que lo hace realmente diferente es que se trata de un personaje de cómic que sabe que está en un cómic. Esa cualidad le da la libertad necesaria como para no tomarse en serio así como para hacer bromas referenciales respecto a otros universos (DC), películas y demás temas de la cultura pop. El Deadpool de este filme hace lo propio pero con ciertos límites: se burla de Green Lantern (aquel desastroso primer intento de Ryan Reynolds por hacerse de un personaje de cómic que le garantizara fuertes dividendos y que terminó en fiasco), pero jamás lo menciona por su nombre. Se burla de los X-Men y de Wolverine, pero sólo porque son propiedad de la FOX.
El humor y la “trasgresión” de Deadpool nunca irán más allá de lo que los abogados permitan. Si, somos bien irreverentes, pero todo mundo pierde la sonrisa frente a una demanda millonaria.
Tal vez por eso los guionistas encuentran necesario que el personaje se acompañe por dos miembros de los X-Men que le sirvan de comparsa: Colossus, aquí convertido en un santurrón casi parodia de Supermán, y la adolescente Negasonic Teenage Warhead (Biranna Hildebrand) una especie de parodia a los millennials (la chica no deja en paz su celular incluso en medio de la batalla). Curioso que Deadpool no sea suficiente personaje para sostener la película de Deadpool, pero al menos la interacción con aquellos dos mutantes abre el juego para hacer más bromas y chistes referenciales.
Así, descartemos las supuestas cualidades transgresoras e “irreverentes” de este filme. Se trata de una película auténticamente divertida, una comedia cuyo mayor disfrute está en detectar las referencias -principalmente al cómic, al universo Marvel dentro de FOX y a la cultura pop-, muchas de las cuales pasarán de noche para la audiencia más joven, pero que se verán compensadas con chistes sexuales y demás bromas juveniles que, dentro de todo, suceden con el tino suficiente como para que esto no se convierta en un programa de albures tipo Eugenio Derbez.
La porra y los nerds en general deben calmar sus ansias onanistas, esto no es un “antes y un después” en el cine de superhéroes: el que haya escenas de sexo no hace de esto una película adulta, el que el personaje sea soez no lo hace trasgresor. Se trata de una película sumamente complaciente, que todo el tiempo juega para la porra y que busca, incesantemente, lamer la mano de su amo.
Deadpool, la película, es un cachorrito simpático, divertido, necesitado de amor, pero sin dientes. Qué lindo.
Twitter: @elsalonrojo
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