Gemballa, la firma de autos exóticos que se vio involucrada con la mafia ucraniana

Su fundador desapareció misteriosamente y, 8 meses después, encontraron su cuerpo

Gemballa
Autopistas 28/07/2021 00:00 Luis Vilchis Actualizada 11:51
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El año pasado, las redes sociales se plagaron con un video de lo que parecía ser un Porsche Carrera GT azul destruido en un choque en Nueva York. No obstante, no se trataba de un Carrera GT, sino de un Gemballa Mirage GT. 

Esta fuer la primera vez para muchas personas que escucharon el nombre “Gemballa”. No obstante, es una marca de autos exóticos que puede ser rastreada hasta sus orígenes en la década de los años 80. 

En ese sentido, Gemballa se ha caracterizado por ser una marca de excesos. Se colocó como la firma exótica predilecta para las estrellas de la música y la TV hace algunas décadas y se volvió sumamente popular a finales del siglo pasado.

Sin embargo, hace unos años se descubrió una red de lavado de dinero y tráfico de drogas que involucraba al fundador de la marca. Gemballa sigue operando, a menor volumen, pero en las siguientes líneas de contamos la historia de esta firma.

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El origen de Gemballa

La modificación de los Porsche es una industria multimillonaria. Desde Singer hasta RWB, parecería que hay una compañía “modificadora” de Porsches para cada estilo.  Si el estilo que buscabas en los 80 y 90 era lo excéntrico y la opulencia, Gemballa era la marca a la que tenías que buscar.   

Su historia comienza en 1979, cuando Uwe Gemballa abrió un pequeño taller donde montaba elementos fuera de lo común en los autos. En esa entonces,  Gemballa fue de los pioneros en montar pantallas centrales y tableros con indicadores digitales, algo común en la actualidad pero poco visto en la época. 

Uwe Gemballa no expresaba mucho de su pasado. No se sabe bien dónde nació ni tampoco su camino para abrir el taller antes mencionado. En 2007 comentó en una entrevista que ganó dinero repartiendo “encargos” en motocicleta cuando iba en la universidad, pero no declaró más. 

Con ese dinero se compró un Porsche 911 y comenzó el taller que quería para poder comparar más autos. Según Gemballa, evitaba comentar su vida personal para concentrarse en los autos que producía. 

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El modelo que puso a Gemballa en el mapa

En 1981, Uwe presentó su primera creación oficial bajo el nombre de Gemballa, el Slantnose. Tomaba como base al Porsche 911 930  y se inspiraba en las unidades de Porsche que habían ganado en Le Mans (935). 

Con la década de los 80 avanzando, y la popularidad de Gemballa creciendo gracias al Slantnose, la firma comenzó a explorar otros modelos, como el Avalanche o el Cyrrus fueron los estandartes de la marca gracias a sus elementos futuristas. 

El volante echaba mano de controles para el radio y, en lugar de espejos, usaba cámaras que mostraban la imagen al interior. Hoy en día es algo “convencional” pero Gemballa rompió el mercado con estos elementos. 

En esa entonces, el Gemballa Avalanche costaba 700 mil dólares, 10 veces más que el 911 930 que tomaba como base. Había una versión de 900 mil dólares con 500 caballos de fuerza nombrada Mirage. 

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El éxito de Gemballa

Con la popularidad por los cielos, Gemballa trabajo con otras marcas como Mercedes-Benz, BMW y Ferrari. Todo era bajo pedido exclusivo y hecho a mano, por lo que las unidades son sumamente exclusivas. 

AMG y BMW M contrataron a Gemballa para trabajar en temas aerodinámicos para sus versiones especiales, pero al poco tiempo Uwe decidió terminar el contrato para ser exclusivamente modificador de Porsche. 

Para 1991 Gemballa era una marca consolidada que solamente se dedicaba a modificar Porsches. Era tanta su importancia que personalidades como Vanilla Ice o  Dr. Phill, íconos de la década. 

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El principio del fin

Para principios del nuevo siglo, las ventas de Gemballa comenzaron a caer. Lanzaron el Mirage GT y la Tornado, pero estos nuevos modelos no tenían el éxito de los pasados y comenzaron a sufrir de problemas financieros. 

Para 2008, la crisis financiera los orilló a la bancarrota, por lo que pausaron operaciones por un tiempo. Para 2010 Gemballa presentó un auto que pensó los sacaría de los problemas financieros. 

Nombrado MIG-U1, el precio era secreto y tomaba la base de un Ferrari Enzo, un auto limitado a solo 400 unidades en el mundo. Por lo tanto, los clientes no donaron ningún auto para hacerle la conversión y solamente se construyó el prototipo. 

Con las deudas por los cielos, y la compañía a punto de la bancarrota, Uwe Gemballa desapareció. Según los reportes, un inversionista privado contacto a Gemballa invitándolo a Sudáfrica para discutir un plan de negocios que sacaría a su marca de la quiebra. 

Gemballa accedió y viajó a Sudáfrica. Las cámaras de vigilancia muestran a un grupo de hombres recogiendo a Gemballa en el aeropuerto el 8 de febrero de 2010 y, a los pocos días, su esposa recibe una llamada en la que piden 1 millón de euros para liberar a Gemballa. 

Uwe fue declarado como “perdido” en Alemania y la policía comenzó con su investigación. Curiosamente, a los dos días de su desaparición, la compañía de Gemballa se declara en bancarrota, levantando sospechas en Uwe. 

Las autoridades creían que Gemballa se había escapado del país para no pagar sus deudas, por lo que fue catalogado como criminal. No obstante, 8 meses después de su desaparición, las autoridades encontraron el cuerpo de Uwe sin vida en una bodega sudafricana. 

En el lugar arrestaron a 4 sujetos, uno de ellos confesó ser culpable y reveló todo el plan. La mente maestra del ataque a Gemballa era Radovan Krejcir un jefe de la mafia ucraniana que nació en Checoslovaquia, pero emigró a corta edad buscando un futuro sin sus padres. 

Radovan estaba acusado de varios crímenes en la época, como tráfico de drogas, corrupción, lavado de dinero, robo de oro y múltiples homicidios. Krejcir fue interrogado por la policía, pero aseguró que solamente vio a Gemballa una vez en su vida, 15 años antes de la desaparición del empresario. En esa entonces Radovan se reunió con Gemballa para comprarle un Mirage GT. 

No obstante, un sujeto de nombre Jerome Safi fue investigado por la policía por sus recientes movimientos financieros que lo relacionaban con Radovan. Ahí, se descubrió que Safi fue contratado por Radovan Krejcir para convencer a Gemballa de ir a Sudáfrica y ahí, secuestrarlo para obtener información sobre un negocio fallido. 

Según algunos socios de Radovan, Gemballa tenía que enviar grandes cantidades de dinero ocultas en sus autos a Sudáfrica para que el dinero entrara de manera ilegal al país. Una vez recibido el coche con el cargamento, la deuda estaría saldada, pero el auto llegó completamente vacío y esto enojó a Radovan considerablemente. 

Al final, no hubo pruebas contundentes que relacionaran a Radovan con el asesinato de Uwe. Algunos trabajadores de Gemballa aseguran que Uwe decidió involucrarse con Krejcir para salvar a su compañía de la bancarrota, pero nada está comprobado.
 

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