Las teorías de la conspiración pululan porque convierten un mundo caótico en una historia ordenada, explotan agravios reales y ofrecen culpables claros. Desmentir estas ideas es difícil porque no cumplen únicamente una función intelectual. También pueden proporcionar pertenencia, identidad, entretenimiento y la sensación de haber descubierto una verdad oculta. Y a esto hay que sumar que Internet ayuda a que todo esto circule más rápido. Ricardo Mansilla, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, nos habla al respecto.
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