Sed de igualdad

Verónica Zavala

La salud, seguridad y dignidad de mujeres y niñas se ven afectadas cuando no hay agua y saneamiento en un hogar

Como en otras circunstancias, las mujeres enfrentan desventajas o costos mayores frente a los hombres cuando el acceso a los servicios de agua y saneamiento son inexistentes o deficientes.

En los últimos 25 años, América Latina y el Caribe han hecho progresos importantes en la ampliación de la cobertura de agua y saneamiento, particularmente en agua: un 95% de su población tiene acceso a servicios mejorados. Sin embargo, al introducir el factor de calidad, vemos que aún nos queda mucho por hacer, sobre todo en saneamiento: 77% de la población latinoamericana y caribeña aún no cuenta con saneamiento seguro.

Una nueva publicación del Banco Interamericano de Desarrollo detalla cómo la falta de acceso a servicios de agua y saneamiento de calidad tienen impactos económicos y sociales negativos, afectando la salud, educación, productividad y oportunidades de las personas, incrementando así la pobreza: (http://iadb.org/ddhh-agua). Esos servicios son tan fundamentales que, en 2010, la Organización de las Naciones Unidas reconoció el agua como un derecho humano, porque es una condición para poder alcanzar otros derechos humanos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

¿Qué se define específicamente como el derecho humano al agua? Significa que toda persona tiene derecho a una cantidad suficiente de agua, de calidad aceptable, físicamente accesible (por ejemplo, cerca de los hogares) y asequible (es decir, un costo razonable) para los usos personales y domésticos, que incluyen saneamiento.

Traducir dichas definiciones a la realidad de nuestros países representa un reto mayor para las mujeres. En efecto, por el papel tradicional que ellas suelen desempeñar en muchas sociedades, son ellas las principales responsables del manejo del agua y saneamiento en el hogar. Además de estar encargadas de usar el agua para cocinar, limpiar y mantener la higiene de sus hijos, si no hay acceso a la red de agua en el hogar, son ellas quienes deben ir a buscarla y acarrearla.

Por otro lado, cuando no hay agua y saneamiento en un hogar, o los servicios son de mala calidad la salud, bienestar, seguridad y dignidad de mujeres y niñas se ven severamente afectadas. En zonas rurales, las mujeres y niñas deben caminar varios kilómetros para recolectar agua. Los contenedores de agua pueden llegar a pesar 20 kg, causando problemas de salud tales como dolores de espalda, nacimientos prematuros o abortos entre las embarazadas.

En asentamientos informales en zonas urbanas, por falta de servicios de saneamiento, las mujeres tratan de comer o beber poco para evitar defecar al aire libre durante el día y no exponer su dignidad. Se estima que en el mundo 1 de cada 3 mujeres no tienen acceso a baños seguros. Asimismo, la falta de agua, baños y productos higiénicos afecta la productividad, salud y educación de las mujeres cuando están menstruando.

Estos son sólo algunos ejemplos de por qué una condición fundamental para alcanzar la igualdad de género es que las mujeres y niñas puedan disfrutar del derecho humano al agua y saneamiento. Afortunadamente, existen varias medidas que podemos seguir para reducir la brecha de género en el sector de agua y saneamiento, entre las cuales están:

Incluir la perspectiva de género en los proyectos de infraestructura de agua y saneamiento desde la fase de diseño, para garantizar que las instalaciones de saneamiento tengan un diseño, ubicación y condiciones de uso que respeten la dignidad de la persona, reconozcan las necesidades diferenciadas en cuanto al género, y reflejen las diferentes tradiciones culturales de las comunidades.

Promover la participación activa de las mujeres en los procesos de toma de decisión, para asegurar que sus derechos se cumplan.

Construir instalaciones de agua y saneamiento tanto en espacios privados como públicos, para asegurar el derecho de las mujeres a moverse libremente y acceder a mejores oportunidades de vida.

Las tuberías que llevan agua e instalaciones sanitarias son, entonces, más que una obra de hierro y cemento gris. Son redes que llevan la oportunidad para mejorar la calidad de vida de todos, promoviendo la igualdad de género en América Latina y el Caribe.

Para saber más sobre la igualdad de género y el derecho humano al agua y saneamiento, consulta nuestra nueva publicación: Manual de base sobre los derechos humanos al agua y saneamiento en Latinoamérica y el Caribe: (http://iadb.org/ddhh-agua)

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