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¿Realmente les importa ejercer su derecho al voto desde el extranjero?

09/04/2018 |01:09
Redacción El Universal
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Por tercera ocasión en la historia, los ciudadanos mexicanos que viven en el extranjero podrán participar en las elecciones del país. Con la nueva reforma de 2014, será el INE quien organice las cruciales elecciones electorales mexicanas de 2018, con la misión de que todos los ciudadanos que vivan dentro o fuera del país participen y ejerzan su derecho al voto.





Sin duda, el complejo voto desde el extranjero puede ser definitivo en las cerradas contiendas electorales de 2018. Pero, ¿cuán grande es el interés de los mexicanos en el exterior por su país? ¿Cuál ha sido su inclinación política? ¿Realmente les importa ejercer su derecho al voto desde el extranjero?

Para responder lo anterior, es necesario dar un breve pero analítico viaje en la historia, recordando las únicas dos anteriores experiencias de la joven implementación del ejercicio al voto de los mexicanos residentes en el extranjero; según

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En el Proceso Electoral Federal 2005-2006 hubo 40,876 ciudadanos registrados para votar, 32,621 votos fueron recibidos, hubo una participación: 79.8% de los cuales 17,622 (43%) fueron mujeres y 24,254 (57%) fueron hombres. Los partidos con mayor porcentaje de votos fueron: Partido Acción Nacional (PAN) obteniendo 19,016 mil votos (58.29%), Andrés Manuel López Obrador (PRD), en coalición con partidos de izquierda, fue quien llego en segundo lugar con 11,090 mil votos (34.0%), y el candidato del PRI Roberto Madrazo, en esa ocasión obtuvo solo 1,360 votos (4.17%) del total de votos.

En el Proceso Electoral Federal 2011-2012 se registraron 59,115 ciudadanos para votar, fueron recibidos 40,714 votos, hubo una participación del 68.87%, de los cuales 26,755 (45%) fueron mujeres y 32,360 (55%) fueron hombres. El mayor beneficiario en esas elecciones fue el Partido Acción Nacional (PAN), con 17,169 mil sufragios (42.17%) para su candidata, Josefina Vázquez Mota; Andrés Manuel López Obrador (PRD) recibió 15,878 mil (39.00%) y en tercer lugar con llego el priísta Enrique Peña Nieto con 6,359 mil (15.62%) votos.

Examinando las tendencias del voto extranjero en las pasadas elecciones, podemos fácilmente deducir la inclinación del votante por ciertos partidos políticos. Siendo tres los partidos políticos con mayor votación en el extranjero; el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Democrático (PRD) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Es importante mencionar que mientras el resto de los partidos políticos no han logrado obtener porcentajes de votación mayores al 2% en el extranjero, el Partido Acción Nacional ha sido el más votado desde el extranjero.

Pero, la pregunta continua siendo, ¿cuán grande es el interés de los mexicanos en el exterior por su país? ¿Realmente les importa ejercer su derecho al voto desde el extranjero?

En la actualidad, a pesar de la implementación de nuevas estrategias de difusión y promoción, el INE ha fallado en mandar mensajes específicos y certeros a los residentes en el extranjero. El INE no ha llegado a sus expectativas, ni cifras esperadas, fallando principalmente en motivar a los 12 millones de mexicanos que radican fuera de México –cifra que según expertos, pudiera alcanzar los 20 millones de posibles votantes que cuentan con doble nacionalidad, los cuales mediante su participación electoral pudieran dar un giro a la democracia mexicana–.

El registro para votar desde el extranjero llego a su término el pasado 31 de marzo, y según el Instituto Nacional Electoral, hasta el 19 de marzo habrían recibido 105 mil 104 solicitudes de mexicanos que quieren votar en los comicios del 1 de julio desde el extranjero, de las cuales hasta le fecha ha dictaminado como procedentes 65 mil 675 de esas solicitudes; sin embargo, quien haya obtenido la credencial para votar el 31 de marzo podrá confirmar su recepción hasta el 30 de abril para entrar en la Lista de Electores Residentes desde el Extranjero. En contexto, hubo 629 mil 286 trámites de credencialización en todo el mundo, pero solo hubo 105 mil 104 solicitudes de registro para poder ejercer su derecho al voto en las elecciones del próximo julio. Es decir, tan sólo el 16.7% de los ciudadanos mostro interés en registrar su credencial para poder ejercer su derecho al voto.

Lo anterior parecer confirmar que la desinformación continúa siendo un gran problema: la ciudadanía desconoce el proceso de registro. Pero no es el único. Existe además un temor latente por los conflictos migratorios actuales en Estados Unidos. Lamentablemente, los migrantes mexicanos prefieren no expresar su inclinación o interés político ya que temen ser señalados por las autoridades migratorias.

Por otra parte, existe un hartazgo generalizado, políticamente los migrantes se sienten “decepcionados” y los estudios confirman que el voto extranjero seguirá siendo uno de hacia el Revolucionario Institucional (PRI). Es posible que en efecto, los mexicanos residentes en el extranjero culpen al PRI, por las circunstancias desfavorables de dichos gobiernos, siendo en parte estos la causa que los obligaría a salir del su país en búsqueda de mejores oportunidades; sin embargo son muchos los factores que pueden afectar la inclinación electoral.

En definitiva, no podemos saber a ciencia por qué la falta de interés del votante en votar desde tierras extranjeras. A pesar de la desinformación, se ha demostrado a través de una variedad de estudios y perspectivas que la falta de conocimiento sobre el tema del voto extraterritorial no es inevitable. Ahora bien, aunque los candidatos tienen prohibido hacer campaña en el extranjero, estos deberían ser más inclusivos con los connacionales que radican en el exterior, identificar sus inquietudes, atender sus peticiones, defender sus derechos y desde México alentarlos a ejercer su derecho al voto, para que su representación tenga resonancia en su país natal. Lo anterior, junto con otras eminentes podrían eliminar o reducir vacíos en factores históricos, tendencias y asuntos emergentes del voto extraterritorial: una misión apremiante que podría conducir no solo a una reforma migratoria integral, equitativa y humana si no a una auténtica democracia con políticas sólidas para el siglo XXI.