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La disfunción eréctil tiene solución. Considerada como la incapacidad persistente de conseguir y mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria, a un paciente mexicano se le colocó un implante de pene con una novedosa técnica para resolver el problema que no tuvo solución con otros tratamientos a lo largo de varios años.
Con el implante de pene, o prótesis de pene inflable de tres componentes, el paciente puede realizar el acto sexual manteniendo la erección con un final satisfactorio, puesto que no se altera la eyaculación.
El nuevo procedimiento, utilizado por los especialistas Paul Perito y Bernardo Cisneros, quienes laboran en el Hospital Coral Gables de Miami y en el Hospital ABC, Campus Santa Fe, respectivamente, permite que la erección perdure durante el tiempo que el paciente lo desee. Con este técnica, el varón puede llegar al orgasmo y continuar con la relación sexual. Normalmente, los pacientes pueden reanudar la actividad sexual entre cuatro y seis semanas después de la intervención.
En entrevista con EL UNIVERSAL, el especialista estadounidense Perito y el mexicano Cisneros, urólogo y andrólogo, explican que los casos de disfunción eréctil son cada vez más frecuentes “y los hombres deben saber que cuentan en nuestro país con esta excelente opción”.
El tiempo de la intervención en quirófano y con anestesia general va de una a dos horas. El procedimiento puede ser ambulatorio y, en su caso, requerir observación durante las primeras 12 horas, dependiendo del paciente. El método sólo sirve para aumentar la función, es decir, la erección, explican.
Paul Perito tiene en su haber más de 5 mil prótesis colocadas y Bernardo Cisneros más de 30 con esta técnica. “Las he colocado en Miami con el doctor Perito; en México, he colocado hasta la fecha dos con óptimos resultados”, dice.
La técnica infrapúbica ideada por el urólogo Perito en Miami “permite la colocación de los implantes modelo Titán, de Coloplast, que reduce el tiempo quirúrgico en 50%”, asegura Cisneros.
Vanguardia
Un implante de pene inflable es un dispositivo quirúrgico que permite a un paciente con problemas de disfunción eréctil tener una erección normal a través del paso de un fluido de un resorvorio abdominal a los cilindros colocados en el miembro.
Cuando el hombre va a tener un encuentro sexual debe accionar una pequeña bomba que se coloca en la bolsa escrotal; el varón posiciona la bomba —para lo cual se le entrena— y aproximadamente con tres activaciones el fluido entra a los cuerpos cavernosos y se logra una erección satisfactoria, explica el especialista.
En Estados Unidos existen alrededor de 40 millones de varones a los que se les podría aplicar esta novedosa cirugía, mientras que en México se calcula que son 20 millones los posibles candidatos. Perito efectúa un promedio de 500 cirugías al año en su localidad, y dedica parte de su tiempo a un programa de entrenamiento para otros urólogos a nivel internacional.
“Desde hace muchos años en México se colocan implantes de pene, y se están cumpliendo 44 años de aplicarse en el mundo, pero la técnica ha evolucionado y la prótesis de pene inflable o implante de pene es considerado como uno de los más convenientes y eficaces posibles. El doctor Bernando Cisneros está encabezando de manera notable este procedimiento en México”, señala Perito.
El implante contiene tres piezas: cilindro, bomba y un depósito. Los tres componentes están ocultos dentro del cuerpo y no pueden ser percibidos a simple vista. “El paciente deberá accionar con sus dedos una pequeña bomba situada en su escroto con el fin de transferir el fluido, o solución salina, para de esta manera crear un pene erecto”, asegura.
El varón intervenido elige cuándo quiere que el pene esté flácido o erecto, al volver a su posición de manera manual, al apretar la bomba. Los cilindros colocados en el pene no interrumpen el flujo de orina, no alteran su sensibilidad, ni afectan la tumescencia del glande.
“Perito está en México para intervenir al paciente con base en un programa de intercambio internacional para apoyar a los principales alumnos que hemos estado en la ciudad de Miami entrenándonos en el implante de pene”, agrega Cisneros.
El procedimiento que se aplicó este fin de semana tuvo como antecedente un “tratamiento convencional” para el manejo de la disfunción eréctil, que inició con terapia con los distintos fármacos conocidos en el mercado. Luego, se utilizaron fármacos intracavernosos (inductores), aunque ninguno de ambos tratamientos resultó efectivo para el paciente.
También fue importante resolver el aspecto de la sicogenia, que es la ciencia que estudia la actividad síquica y el comportamiento de los organismos.
Después de un estudio completo, donde se utilizó ultrasonido Doppler para estudiar los flujos sanguíneos de las arterias del pene del paciente, los médicos Perito y Cisneros estuvieron en posibilidad de determinar que la opción adecuada para este caso en particular era colocar el implante de pene, que tiene un costo aproximado de 15 mil dólares.
“Es una fuerte inversión, pero la ventaja del implante es que no hay ninguna situación en la que éste pueda fallar; la técnica es mínimamente invasiva. El reservorio se coloca en el abdomen, por debajo de la pared muscular, y por una microincisión se colocan los cilindros en el pene y la bomba a nivel escrotal”, explican.
Este será el último recurso para la disfunción eréctil, y, bien indicada y con pacientes adecuadamente seleccionados, suele tener un éxito total con un alto índice de satisfacción para quien es intervenido.
Cisneros explica que “no hay edades para la disfunción eréctil, puesto que hay pacientes que no cuentan con suficiencia vascular, es decir, las arterias no pueden aportar la sangre necesaria para una erección. Hay jóvenes que por enfermedades crónico-degenerativas, por ejemplo diabetes tipo I, insulinodependientes, con daño en la microcirculación, son candidatos a una posible disfunción eréctil”.
Después de la cuarta década de la vida aumenta la incidencia debido a múltiples factores, que son muy similares a los cardiovaculares. Por ejemplo, la obstrucción de las arterias por placas de colesterol, que pasa a nivel coronario y también pasa a nivel del pene, lo que genera disfunción.
En las primeras etapas el paciente podrá responder con pastillas o facilitadores, pero en etapas avanzadas muchas veces la única solución es la colocación de implantes.
Para evitar la disfunción eréctil, el experto recomienda “tener una adecuada salud vascular, prevención; hay que tratar de evitar que se obstruyan las arterias con una dieta adecuada, ejercicio, un adecuado control metabólico, revisándose con su médico”. Cuando existe el problema, hay que atender en principio el tema de la salud vascular y con facilitadores, que son pastillas. Si llegara a fracasar este tipo de tratamientos, quedan los inductores y, “como última solución, la colocación de implantes, que son todo un éxito y los utilizamos cada vez más”.

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