Hartos de tedio, los perredistas llegan al final del procedimiento de votación en urna de su presidenta interina, Alejandra Barrales Magdaleno, con el encargo de llevar la nave hasta 2017.
Luego de que el presidente del Consejo Nacional, Ángel Clemente Ávila Romero, ha “cantado” para quién es cada adhesión —ante una proporción de casi cinco votos a uno frente a Pablo Gómez Álvarez—, el árbitro de la contienda dice: “De todas maneras los vamos a contar”.

“Esto es como los votos de una urna en una casilla de la delegación Cuauhtémoc entre Morena y el PRD”, comenta un perredista, integrante del Consejo Nacional, quien desde la mañana ha esperado la formalización de la decisión que ya sabían todos. Pero les han dado casi las seis de la tarde para cuajar formalmente el acuerdo.
“Ayer [viernes] anuncié mi separación del cargo [de secretaria de educación de la Ciudad de México]”, dijo Barrales al llegar a la reunión a eso de las dos de la tarde, de saco blanco y falda negra, alerta, léase tensa, no nerviosa y sonriente como hace dos semanas cuando hubo la primera sesión del Consejo Nacional en la que se recibió la renuncia de Agustín Basave a la estafeta que había le entregó Carlos Navarrete Ruiz, a quien le explotó una bomba en las manos: el caso Iguala.
Ávila Romero da el resultado formal de la elección: Alejandra Barrales, 264 adhesiones; Pablo Gómez, 58, y dos papeletas nulas; la ex sobrecargo de aviación obtiene más de dos tercios. Pasa a rendir protesta. Delgada y frágil sube al presidium. Aunque diestra, levanta el brazo izquierdo y pone el sello a la formalidad: “¡Sí, protesto!”
El resultado político de la elección, antes de las 2 de la tarde lo ha dado a conocer Jesús Ortega, junto con Jesús Zambrano y Carlos Navarrete, hoy silencioso. El aguascalentense informa que fueron cinco corrientes las que dieron “su voto a alguien” (que es Barrales) y hacen mayoría simple, que no sirve porque debe ser calificada; es decir, sumar dos tercios por lo menos. Y sin ver de quién se trata, eso dice, Nueva Izquierda se suma por la unidad del partido y vamos con su propuesta.
Nunca segundas partes fueron buenas, asegura el refrán, y aunque la primera tuvo su desorden, en ésta el primer timbre de la casa lo hacen sonar huestes enojadas con Vladimir Aguilar, líder de Foro Nuevo Sol, con cartulinas de repudio. Llegaron en tres microbuses que estacionaron en la entrada y taponan el acceso.
Los encargados de la seguridad desquitan la chuleta. Las colonas de Coyoacán quieren irrumpir por la fuerza dentro del salón en que se llevará a cabo la sesión. La fuerza bruta es torpe, y pierden la escaramuza. Desaparecen. Entonces Barrales llega y peor tantito. Los adeptos la quieren tocar, abrazar, buscan su selfie con ella. Los periodistas la rodean, empujan todo. Están las mesas de registro de consejeros y ella, cuidadosa de las formas, se tiene que registrar. Eso es como un andén del metro a la hora pico matutina. Hay quejas y quejumbres.
Allá adentro le dan su lugar al centro de la primera fila. A su izquierda está Beatriz Mojica, quien sigue como secretaria general; o sea que el par femenino dirigirá al partido que fundaron ex guerrilleros, comunistas, socialistas, sindicalistas, líderes que merecen estar en los libros de Historia, pero que hoy en la hora de las definiciones nadie menciona. Desmemoria histórica.
Pablo Gómez Álvarez, quien llegó al Partido Comunista en 1963, les recuerda que el registro de este instituto lo tomó el PRD y suelta un mensaje en el que pide a esta generación que no deje de ser independiente, que no sea como el PRI, “partido en que el Presidente nombra a su líder”. Duro: “Ya veremos quién se queda a apagar la luz”.
Barrales, de perfil frágil, no canta mal las rancheras, dice que nadie tiene la verdad absoluta.
Y de final feliz, en vez de un gran ramo de rosas (¿amarillas?), los Mancera, Aureoles, Núñez, Ramírez, le regalan una carta de apoyo político.
Miguel Barbosa, el gran ausente, lanza como bajada del Olimpo una sentencia vía Twitter: “Con Barrales avanza la amenaza de volver al PRD el PVEM del PAN”. Zambrano está feliz: “Nos sentimos parte de este triunfo”.
“¡Viva el PRD!”, vitorea barrales, “¡Viva México!”