España está en medio de un conflicto entre padres de familia y maestros debido a la tarea que dejan a los niños. Sobre el tema, Leonor Montiel Gama, doctora en sicología educativa, dice en entrevista con EL UNIVERSAL que uno de los problemas con los trabajos escolares es que no son creativos ni incentivan a los menores a desarrollarse, por lo que ve la necesidad de realizar un cambio educativo integral.
¿Cuál es el problema de las tareas?
—Son poco creativas, divorciadas de la experiencia de los niños. Es consecuencia del concepto de aprendizaje, que apuesta por la repetición. Se ha demostrado que, ante tareas mecánicas, no hay muchas diferencias en el nivel de aprendizaje de los niños que las hacen y los que no.

Tanto en México como en España son muy abundantes, y se repiten las quejas de los padres sobre que no pueden supervisarlas y los niños no aprenden con ellas.
¿Eliminar o reducir las tareas sería efectivo?
—Hay que dejar de mirar este problema como algo aislado. El rechazo a las tareas a veces tiene que ver demasiado con las necesidades de los padres. Si lo que nos preocupa es la situación de los niños, su eliminación tiene que formar parte de un cambio integral.
¿Qué propone?
—Aulas en las que se enseñe en equipo, razonando y resolviendo los problemas. En ese caso los niños no tendrían que llegar a casa a hacer esos análisis o esas memorizaciones ellos solos.
Lo interesante es sustituir las tareas tradicionales por actividades que sirvan al niño para desarrollar la disciplina y nuevas habilidades. Hacer la lista de la compra, ocuparse de poner la mesa o escribir redacciones sobre cosas que le interesan puede ser más efectivo. En Finlandia el sistema educativo experimenta con sólo media hora de tarea para los más pequeños, completada por actividades que introducen los padres.
Los padres españoles y mexicanos coinciden que el tiempo que requieren las tareas ha aumentado en los últimos años. ¿Por qué?
—Es resultado de que los padres dedican más horas a la vida profesional. Para estructurar la rutina del niño se avanza a la escuela de tiempo completo. Con las tareas y las actividades extraescolares los niños están ocupados en algo que los padres y la escuela consideran productivo.
¿Las actividades extraescolares son positivas?
—Depende. Son buenas si son temas que interesan a los niños y mejoran sus habilidades. Tenemos que recordar que estructurando su tiempo privamos al niño de cosas importantes para su desarrollo: necesita momentos de juego libre para sus iniciativas y dinámicas propias.
¿Huelgas como la española son útiles?
—La huelga polariza las posturas. Además, no todas las escuelas ni todos los padres quieren lo mismo.
Encontrar un acuerdo requiere que los padres tengan claros los objetivos de la escuela y haya diálogo. Otra de las críticas contra las tareas es que no son igualitarias: padres con más formación pueden ayudar más, y el dinero sirve para pagar un profesor particular. Por eso, otro tipo de tareas serían más democráticas, pero requeriría una orientación a los papás desde la escuela.