Calais.— Francia continuó ayer con el desalojo del campamento de refugiados informal en Calais, que transcurrió también sin incidentes después de que el lunes abandonaran el lugar un tercio de sus residentes.
Las autoridades comenzaron a desmantelar físicamente el asentamiento, pero subrayaron que no usarían palas mecánicas, según un portavoz de la Prefectura de Pas-de-Calais. En la orilla este del campamento la presencia policial era masiva.
Desde el lunes y hasta el momento fueron trasladadas desde este lugar, bautizado popularmente como “la Jungla”, 4 mil 14 personas a alguno de los 450 centros provisionales de acogida en otras partes de Francia, es decir, en torno a dos tercios de las 6 mil 500 que residían allí en el último tiempo, en su mayoría sudaneses, eritreos y afganos que esperaban poder pasar clandestinamente a Reino Unido, porque a su lado está la entrada del túnel ferroviario bajo el Canal de la Mancha y el puerto del que parten los ferris.

Unos 772 menores no acompañados fueron instalados en contenedores provisorios en Calais. El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, dijo que Reino Unido se mostró dispuesto a aceptarlos si tienen familiares que ya residen en las islas.
El desalojo del campamento es voluntario. Los migrantes se registran en un hangar dispuesto para ello y son trasladados desde allí a otras partes en autobuses. Las autoridades se dieron una semana de plazo para vaciar el lugar, pero no han dicho qué pasará con aquellos que se resistan a irse. Primero se verá cómo marcha la evacuación voluntaria, alegan. Extraoficialmente se decía que al final podría intervenir la policía.
La prefecta (delegada del gobierno) de Calais, Fabienne Buccio, dijo que el ritmo de la evacuación “es bueno” y “va según lo previsto”.
Más crítica se mostró la alcaldesa de Calais, Natacha Bouchart, quien consideró “prematuro” caer en la euforia y señaló que “sólo se ha hecho lo más fácil, que es evacuar a los que querían irse. Mi experiencia me dice que los días siguientes serán más difíciles y estoy casi segura de que habrá que recurrir a la fuerza para expulsar a los recalcitrantes, azuzados por militantes radicales”, afirmó la regidora, quien pertenece al opositor partido conservador Los Republicanos.
Algunos refugiados permanecían sentados frente a las tiendas de campaña. La mayoría planea abandonar el desolado campamento en los próximos días. “Tenemos que irnos”, dice un hombre de Afganistán.
Christian Salomé, jefe de “Auberge des Migrants”, dijo a principios de semana que hay unos 200 inmigrantes que no quieren seguir la orden del gobierno. Algunos de ellos podrían esconderse cerca de Calais.
También Bouchart teme que se formen otros campamentos improvisados en la ciudad o alrededores, y quiere por eso que permanezcan desplegadas las fuerzas de seguridad para impedirlo.