Falta de agua agrava la crisis en Aleppo

Van más de 180 muertos desde fin de la tregua, informan; convoy de ayuda humanitaria logra llegar al centro de Siria

Sirios heridos en los bombardeos de las últimas horas en Aleppo son atendidos en una clínica local, en esta imagen difundida ayer por el grupo de voluntario s de los “Cascos Blancos” (AP)
Mundo 25/09/2016 01:53 Agencias Actualizada 01:53
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Damasco.— El régimen sirio lanzó ayer una nueva ola de ataques contra los rebeldes en la ciudad de Aleppo, la cual dejó al menos 32 muertos, entre ellos niños y mujeres, y afectó dos plantas de agua potable.

Los aviones de combate tuvieron como blanco los distritos de Bustan al Qasr, Al Kalasa, Al Marya, Bab al Nairab, Tariq al Bab y Ard al Hamra.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos dijo haber documentado 47 muertes desde el viernes, entre ellos cinco niños, pero otras fuentes cifran los decesos en más de 100. Informó que desde el pasado lunes, cuando acabó el cese el fuego pactado entre Estados Unidos y Rusia, más de 180 personas han perdido la vida, entre ellas 26 menores.

Los fuertes bombardeos significan “un regreso al conflicto abierto”, dijo el mediador de Naciones Unidas (ONU) para Siria, Staffan de Mistura.

Desde su punto de vista, se trata de la peor tragedia humana desde la Segunda Guerra Mundial.

Las tropas del ejército están estrechando su asedio sobre la zona bajo control rebelde en la ciudad, donde se encuentran atrapadas unas 250 mil personas que no pueden abandonar el lugar, según denunciaron los “Cascos Blancos”.

El suministro de agua en Aleppo, incluyendo en el este, que está bajo el control del gobierno, ha resultado fuertemente dañado por los ataques, alertó el subdirector del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Justin Forsyth. “Aleppo está muriendo poco a poco, y el mundo está observando. El agua está siendo cortada y el bombardeó es sólo el último acto de inhumanidad”, dijo.

Cerca de 2 millones de personas están sin agua potable, ya que las condiciones de seguridad se deterioran. El portavoz de UNICEF, Kieran Dwyer, sostuvo que la falta de líquido potable podría ser catastrófica, porque los residentes tienen que recurrir al agua contaminada y están expuestos a varias enfermedades.

Los aviones del gobierno y sus aliados siguieron bombardeando las zonas bajo control rebelde en el este de Aleppo, preparando el terreno para una amplia ofensiva terrestre y la toma completa de la ciudad, según anunció el presidente sirio Bashar al-Assad el pasado jueves.

Según el Observatorio, cayeron misiles sobre al menos 13 barrios de la disputada zona oriental de la ciudad. Los pocos hospitales que aún funcionan en Aleppo se ven superados por la cantidad de heridos.

Señalan que falta equipo y personal. “No tenemos suficientes médicos para atender esta alta cifra de heridos”, dijo Ibrahim al Hadsh, portavoz de los “Cascos Blancos”, quien informó que desde julio no llegan medicamentos a esa parte sitiada de la ciudad.

En tanto, un convoy de ayuda, integrado por 36 camiones, alcanzó el distrito de Al Waer en Homs, en el centro de Siria. Tras un acuerdo entre el gobierno y los rebeldes, miles de insurgentes abandonaron el sitiado Al Waer a principios de la semana. La ayuda, de la que también participó la ONU, abarca, según la Cruz Roja Internacional, alimentos, medicinas y agua para 75 mil personas.

Hace dos días, comenzó en esa área la evacuación de 350 personas, entre ellas soldados desertores y combatientes opositores, tras un acuerdo entre los grupos rebeldes locales y las autoridades.

ONU critica uso de armas. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se mostró “consternado” por los ataques de las últimas horas en la ciudad de Aleppo y dijo que se trata de un “día negro” en los compromisos para proteger la vida de los civiles.

La condena de Ban, en términos especialmente duros, se dio a conocer poco después de que se presentara ante la Asamblea General de la ONU el ministro de Exteriores de Siria, Walid al Mualem, para justificar las acciones militares del régimen de Damasco.

En su mensaje, el secretario general de la ONU denunció que desde el anuncio del ejército sirio, hace dos días, de su ofensiva para hacerse con la parte oriental de Aleppo, “ha habido repetidos informes de ataques aéreos involucrando el uso de armas incendiarias”.

Según Ban Ki-moon, también se han usado municiones avanzadas tecnológicamente y bombas para castigar búnkers.

“El aparente uso de este tipo de armas indiscriminadas en zonas densamente pobladas puede equivaler a crímenes de guerra”, agrega el secretario general de la ONU.

Mientras tanto, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, pidió ayer en Boston el cese inmediato de los ataques aéreos en Siria.

“Lo que está pasando en Aleppo es inaceptable. Eso está minando todas las dimensiones”, dijo Kerry.

Instó a Rusia a ejercer su influencia sobre el presidente sirio, Bashar al Assad, con el objetivo de que detenga los bombardeos. “Rusia debe dar ejemplo y no crear ningún precedente que no sea aceptable para nadie en el mundo”, señaló. 

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