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Una doble Trumpada con guante blanco recibió México esta semana. La primera, cuando Mr. Donald arrasó con las votaciones en Indiana, lo que provocó que Ted Cruz y John Kasich, sus contrincantes para competir a la presidencia de EU por el Partido Republicano, se bajaran de la contienda, convirtiéndolo así en ruiseñor, o en otras palabras: virtual candidato a la cima del mundo. La segunda Trumpada sucedió entre los festejos y miras para avanzar ahora en contra de Hillary Clinton, quien parece invencible frente a Bernie Sanders, el más joven de los abuelitos.
El güerito anaranjado no se pudo resistir a celebrar con un remedo de taco, como lo dicta la tradición cada 5 di mayou, festejando la Batalla de Puebla. “Los mejores tacos se hacen en la Torre Trump Grill. ¡Amo a los hispanos!”, escribió y posó sonriente con tenedor en mano para una fotografía que se publicó en su cuenta de Facebook. ¡Auch! Esa sí dolió. ¿Qué no le caíamos mal? ¿No éramos unos delincuentes, violadores y le quitábamos el trabajo a sus paisanos? ¡Ah qué Donald tan sarcástico!
Lo que nos queda muy claro es que este sujeto —ahora amigo de Vicente Fox— no distinguiría un taco ni aunque le peguen con él... o a la ardilla que siempre trae en la cabeza.
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