A un cuarto de siglo del fin de la Guerra Fría, la seguridad de Europa sigue dependiendo de las capacidades militares de Estados Unidos.
Incluso, pese a que los tambores de guerra volvieron a sonar en el continente tras la adhesión unilateral de la península de Crimea por parte de Rusia y el estallido del conflicto armado entre el gobierno ucraniano y los separatistas prorrusos, la mayoría de los socios europeos continúan reduciendo el tamaño de sus ejércitos, con sus excepciones.
“Para los países europeos el poder militar estadounidense sigue siendo el garante de su seguridad, incluso aún más que cuando Rusia era mucho más débil en la década de los 90”, dice a EL UNIVERSAL Sam Perlo Freeman, experto en transferencias militares del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).

El analista sostiene que los europeos siguen delegando su seguridad en Estados Unidos (EU), debido a que es la mejor forma de conservar el estatus de principal aliado de la Casa Blanca en el tablero geopolítico.
Recientemente, el secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, anunció que incrementará su gasto de defensa en Europa en 2017, en respuesta a la “agresión rusa” en Crimea. El presupuesto pasará de 789 millones de dólares a 3.4 mil millones.
En contraste, Europa mantiene su política de austeridad, con algunas excepciones. De acuerdo con SIPRI, algunos países de Europa del este incrementaron su presupuesto en defensa en 2015: Lituania en 33%, Polonia en 22%, Rumania en 11%, Eslovaquia en 17%, Estonia en 6.6% y Letonia en 14%.
No obstante, pese a estos incrementos, la mayoría sigue gastando por debajo de 2% del PIB al que están comprometidos como miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Es más, de todos los europeos miembros de la Alianza Atlántica, sólo Francia, Gran Bretaña, Grecia, Polonia y Estonia destinaron a sus Fuerzas Armadas entre 2% y 2.5% del PIB en 2015. Washington destinó a Defensa 3.6% de su PIB y aportó 72% del presupuesto de la OTAN, de acuerdo con el último balance publicado por la organización.
Moscú levanta la guardia. Una lectura distinta a la europea tiene el gobierno ruso. De acuerdo con la doctrina nacional de seguridad firmada por el presidente Vladimir Putin el último día de 2015, “Occidente representa la mayor amenaza a la seguridad nacional”.
Esto explica por qué Rusia, pese a que la economía se encuentra en recesión, sigue invirtiendo en tanques, blindados, misiles balísticos, artillería antiaérea y el reforzamiento de su flanco occidental. Moscú tiene en curso un enorme programa de modernización militar con el cual pretende reemplazar 70% de su equipo. En total, Putin prevé desembolsar 22 billones de rublos (unos 600 mil millones de dólares) en compras, desarrollo e investigación armamentista entre 2011 y 2020.