14 | DIC | 2019
El asesinato de las jovencitas Marifer Hernández y Estephany Arredondo, halladas sin vida el pasado 29 de mayo en las aguas de Cointzio, motivó a cientos de personas a recorrer las principales calles de Pátzcuaro para pedir paz (ARMANDO SOLÍS)

Caminata en silencio contra la violencia y los feminicidios

04/06/2016
03:25
Carlos Arrieta / Corresponsal
Pátzcuaro
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Familias completas repudian asesinatos de mujeres; policías resguardan la Plaza Grande de Pátzcuaro

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Cerca de 600 habitantes del municipio de Pátzcuaro recorrieron las principales calles de este Pueblo Mágico para exigir un alto a la violencia y asesinatos en contra de mujeres, principalmente jóvenes de entre 16 y 18 años de edad.

En silencio, los habitantes de esta ciudad ubicada a 59 kilómetros de Morelia, reprochan que “no fueran hijas o familiares de altos funcionarios las víctimas, porque ya tendrían a los responsables en la cárcel”, como lo denunció la madre de una joven ejecutada en recientemente.

Paty tenía 18 años de edad y estudiaba en el CBETIS —describe su mamá—, era una niña muy alegre y tenía, entre sus objetivos, cursar la licenciatura en Enseñanza Especial, para atender a niños con discapacidad. Ya no fue posible. Me la mataron cruelmente, narra con lágrimas en el rostro.

A poca distancia de donde colocaba la imagen de su hija y encendía veladoras en su memoria, la señora era flanqueada por los asistentes a la manifestación. A lo lejos, la miraban con indiferencia los integrantes del cabildo que encabeza el alcalde Víctor Manuel Báez Ceja.

Niñas, niños, señoras, señores, jóvenes de ambos sexos y familias completas ofrendaban su sentimiento de dolor y repudio ante el incremento de asesinatos en contra de mujeres.

Los asistentes paraban alrededor de la fuente en la que se encuentra ubicada una imagen en bronce de Vasco de Quiroga, donde colocaron las imágenes de mujeres fallecidas a manos de la criminalidad.

“Paty siempre estaba contenta; subía, bajaba las escaleras corriendo, tenía energía y muchas ganas de seguir estudiando y ser alguien en la vida para ayudar a los demás”, describe la mamá de la víctima, encontrada sin vida el pasado 18 de abril.

A los pies de doña Adela se aprecian las cruces en madera con los nombres y fotografías de las víctimas; las veladoras encendidas y la esperanza de paz, mientras que en el resquicio de la fuente, flores blancas.

“Disculpe las molestias, pero nos están matando”, “Mi cuerpo no es objeto para tu placer”, “Ni una menos” y “Somos la voz de las que ya no están” eran algunas de las consignas que se podían leer en el milenario piso de cantera y que fueron hechas a mano, moldeadas con gis y que poco a poco diluía la pertinaz lluvia que techaba la concentración pacífica.

Sólo tres pasos dividían a los familiares de Paty, que hoy, junto con María Fernanda Hernández y Dalila Estefanía Arredondo, asesinadas el fin de semana pasado, con una joven no mayor a los 20 años de edad que hablaba a nombre de los asistentes.

“Lo que pedimos es que castiguen a todos los asesinos que no respetan a las mujeres, ni a ellos mismos, ni a las personas, por lo que exigimos que se les detenga y se les condene a cadena perpetua. Pero también a los violadores y a cualquiera que se atreva a agredir o quitarle la vida a otra persona”, expresó Victoria, quien era interrumpida por el llanto.

Su hermana fue asesinada con extrema violencia y aún, como en la mayoría de los casos, el responsable del homicidio sigue libre en las calles de esa ciudad de cerca de 100 mil habitantes, como lo han evidenciado los ciudadanos en sus reclamos.

Ni el mal tiempo ni la presencia de la policía local ubicada en los alrededores de la Plaza Grande impidieron que se elevara la voz y que convirtieran la resistente cantera rosa en un blanco representativo de paz.

No confían en su policía; tampoco creen que los gobernantes de los tres órdenes tengan el interés de acabar con tanto crimen, pero una cosa han dejado clara: “que al igual que ha sucedido en otros municipios de la entidad, saldremos a las calles en búsqueda de la paz social y para luchar contra la corrupción y la impunidad”, advierten.

Finalmente cayó la noche y los patzcuarenses regresaron a sus hogares, donde en algunos de los casos esperan a sus hijas, hermanas, esposas o madres desaparecidas y, en otros, enfrentan el duelo que les dejó el asesinato de sus seres queridos.

Tal es el caso de los familiares de Marifer Hernández y Estephany Arredondo, encontradas muertas el pasado 29 de mayo en las aguas de Cointzio; homicidios que detonaron la marcha en silencio de ayer.

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