La senadora y virtual candidata del PRI a la minigubernatura de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz, rechaza ser una abanderada débil que le convenga al partido que detenta el poder en el estado (PAN).
“Por el contrario, me gusta emplearme a fondo, me gusta ser mujer que analiza, estudia y plantea estrategia con los expertos; reconozco a la política no sólo como la actividad que te puede despertar pasiones, sino como la actividad profesional que requiere rigor y análisis”, sentencia.

“Me percibo como candidata competitiva”, agrega la ex presidenta municipal de Puebla, quien afirma que sería ilógico y un “suicidio” para el PRI colocar como candidato a un personaje político débil para facilitarle las cosas a los de enfrente.
En entrevista con EL UNIVERSAL, recuerda con “gran orgullo y humildad” que ha sido precisamente Blanca Alcalá quien ha logrado sacar para el PRI los procesos electorales más complejos y competitivos.
“Curiosamente en los procesos más complejos y competitivos que el PRI ha participado en mi estado, siempre ha sido Blanca Alcalá la que los ha sacado adelante, cuando para la presidencia municipal mi partido estaba 20 puntos abajo y logré reposicionarme con 20 puntos arriba”, manifiesta.
Entrevistada días antes de que los sectores de su partido y sus competidores la ungieran como precandidata única y virtual candidata, rememora además que como abanderada al Senado, con un gobierno federal, estatal y municipal contrario a su partido, obtuvo las votaciones más altas para el Revolucionario Institucional.
“Mi partido arrancó de una desventaja y logré no sólo —con gran orgullo y humildad— ganar la elección, incluso fui la que más votos ha logrado de candidatos al Senado e incluso más que el resto de los candidatos de otros cargos de elecciones popular. Soy una mujer que asume compromisos y le gusta entregar resultados”, insistió.
Criticada por haber declarado, el año pasado, que no le interesaba competir por una gubernatura de un año ocho meses y después retractarse, la ex diputada local afirma que aquellos que están en política saben que el “que respira, aspira”, pero —aclara— que siempre ha creído que a los puestos públicos se les debe de ver con ilusión y nunca con obsesión.
Si bien asegura que irá a dar la batalla de Puebla para poder ganar, lamentó que la creación de una minigubernatura , tanto en Puebla como en Veracruz, sólo “descomponen” el escenario.
“Son diseños que al final vinieron a resolver un tema jurídico de forma, pero descomponen el fondo de lo que implican estos espacios de gobierno; nunca estuve de acuerdo en que fueran espacios tan breves porque había otra manera de resolver tanto la forma, que era tener elecciones concurrentes, como el fondo, que es darle a los ciudadanos oportunidades de tener autoridades que formulen y ejecuten políticas públicas de mayor alcance”, expresó.
Desde su perspectiva, se necesitan instituciones sólidas y tomadores de decisiones de mayor alcance, por lo que en Puebla —dijo— indistintamente de quien sea, tendrá que asumir que las decisiones que se tomen tengan estas características de institucionalidad, revisión de lo que ocurre, lo que ha ocurrido y proyecciones de largo plazo.
En ese sentido, señaló que en el PRI poblano, donde son oposición, tendrán que construir con inteligencia la candidatura para evitar que lastimen la sensibilidad y trayectoria de todos los personajes.
“Siempre he buscado tener relación franca, honesta y de respeto al interior de mi partido y también con quienes están con otros partidos políticos”, agrega la priísta, y niega que sea una política que no cumple con sus acuerdos, como la señalan sus detractores.
“No compartiría de ninguna manera esas definiciones (…) soy una mujer que le gusta ver a la cara, hablar con claridad y tener límites en las cosas que se pueden en el marco de la ley, tengo un alto sentido de los valores y ética, y como tal me sostengo y lo cumplo”, ataja.
Por último, afirma que su relación con el gobernador Rafael Moreno Valle es de respeto en lo profesional y en lo partidista.
“Mi trayectoria política está a la luz de todos (…) de respeto profesional y de respeto partidista, estamos en puestos distintos y responsabilidades distintas”.