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Estudiantes marchan hoy contra feminicidio en Cancún

Universitarios honran la memoria de Karen, quien fue hallada sin vida en un paraje

Karen cursaba la carrera de Turismo en una universidad de Cancún, pero anhelaba estudiar música (Especial)
01/11/2015 |01:50Adriana Varillas / corresponsal |
Redacción El Universal
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Ella es Karen. Una jovencita de ojos grandes y expresivos, quien gustaba de pintarse el cabello de colores y escuchar música de Beethoven o tocar en la guitarra la pieza inmortalizada por John Lennon, “Yesterday”. Cursaba la carrera de Turismo en una universidad de Cancún, pero en realidad quería estudiar Música. Era también hija única de un matrimonio que hoy la llora. La chica fue víctima de feminicidio.





Pasado el mediodía del lunes pasado, Karen esperaba uno de los dos autobuses que debía abordar para llegar a su casa, en el fraccionamiento La Guadalupana.

Había salido de clases y se encontraba afuera de la Universidad del Caribe (Unicaribe), localizada en la zona habitacional de “Corales”, uno de los barrios más peligrosos de la ciudad, según las autoridades municipales. Desde ahí se le perdió la pista, hasta el día siguiente.

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El cuerpo de la joven que gustaba de involucrarse en la defensa de los animales -aquella que alimentaba a perros callejeros y se revelaba en contra de la violencia ejercida en contra de las mujeres- fue encontrado semidesnudo, con signos de violencia física y sexual, entre las avenidas Héroes y Chacmool, en un solitario paraje que cruza un lote baldío lleno de selva, sin alumbrado, ni vigilancia.

Karen hacía hora y media de trayecto, diariamente, de la escuela a su hogar y viceversa. Afuera de la universidad tomaba el autobús de la Ruta 68 Héroes y se bajaba en el Soriana de Rancho Viejo para abordar el camión de la Ruta 18. Descendía en avenida Chacmool y, a manera de atajo, cruzaba un lote baldío –donde su cadáver fue abandonado- para cortar camino y llegar al fraccionamiento en donde vivía con sus padres.

Inquieta, directa en el trato, versátil, amante de los videojuegos y de la programación, estaba por preparar maletas. El jueves pasado debió viajar con sus compañeros de tercer semestre de Turismo Sustentable y Gestión Hotelera, hacia Guadalajara, Jalisco, como parte de una experiencia de prácticas, conducida por uno de sus profesores. Tampoco podrá terminar el proyecto de Marketing Digital que venía diseñando junto con otro profesor.

Sentada junto con Valeria y Pamela, afuera del auditorio de la Unicaribe, Patricia evoca, sin poder evitar que le corran las lágrimas, el momento en que ella y Karen se conocieron.

En la ciudad estuvo lloviendo mucho estos días y durante la charla el cielo gris y el agua parecían acentuar el luto que se vive aquí por el asesinato de una joven que Paty califica como “un amor”. “Era muy querida”, secunda, Vale.

Patricia, estudiante de la carrera de Ingeniería en Logística y Karen se conocieron en el taller de guitarra que se impartió desde el año pasado en la universidad.

“A mí se me hacía una niña muy normal, pero después comenzamos a platicar mucho y nos hicimos buenas amigas. Era alguien con muchas cosas, muchos retos y sueños; le gustaban los videojuegos, cocinar, la música. Tenía gustos muy selectos. Le gustaba la música clásica… escuchaba mucho a Beethoven, leía partituras y todo. En la guitarra tocaba mucho la de ‘Yesterday’, de los Beatles

“No le gustaba ocultar lo que sentía, era expresiva, directa en cuanto a sus emociones. Siempre era positiva, alegre. Una vez estábamos en un examen y ella se puso a cantar mientras lo resolvía, estaba hasta bailando. Fue la que sacó mejor calificación”, narra, en entrevista con EL UNIVERSAL.

Antes de entrar a la carrera de Turismo, Karen deseaba estudiar Música, pero en una ciudad concentrada en la industria de los servicios, en donde la cultura y las artes no figuran jamás como prioridad, la carrera no existe.

“Ella conoció la Unicaribe y le gustó tanto la universidad, que entró, no tanto porque le llamara la atención Turismo, sino porque le gustó la universidad”, prosigue Paty.

También pensó en estudiar Marketing Digital y estuvo a punto de cambiarse a la carrera de Gastronomía, “pero conoció a Are y se quedó en Turismo”, añade.

Pamela explica que Karen y Arely “eran como hermanas”. Se conocieron cuando ambas estudiaban en el turno de la tarde, pero Are se cambió a la mañana y Karen la siguió después.

“Siempre la voy a recordar como mi mejor amiga que es, la voy a tener presente todo el tiempo; estará siempre en los corazones de todos nosotros. La amamos”, expresó Are, mediante un mensaje que quiso compartir sobre su sentir, después de lo sucedido con su compañera y amiga.

Valeria interviene. “Fue una persona muy querida, que marcó a las personas”, dice. Paty menciona a Manuel, uno de los mejores amigos de Karen.

“Siempre estábamos los tres juntos en las prácticas, en los equipos, tareas… Ella lo quería mucho y él también porque es un niño que pasó por cosas muy difíciles y Karen lo apoyó. A ella le gustaba mucho escuchar.

“A Karen le gustaba mucho un juego llamado Guitar Hero y siempre decían que un día lo iban a jugar. De hecho, cuando nos enteramos de que la mataron, Manuel me escribió un whats app: ‘Y nunca jugamos Guitar Hero…’”, lamentó.

Paty, Pamela y Valeria acudirán el próximo domingo a la Marcha-Mitin convocada por la comunidad universitaria de la Unicaribe, para honrar a Karen, en solidaridad con sus padres y con los de las víctimas de la violencia feminicida presente también en Cancún.

Irán porque Karen, la chica que pintaba su cabello de colores, la que pensaba tatuarse, la que “era expresiva con su imagen y original”, la que no tenía novio pero se traía un “crush” (le gustaba un chico), la chava cariñosa “pero no empalagosa”, la que no se enojaba, pero en cambio cantaba mucho, “hubiera estado ahí”.

“Le molestaba el maltrato a los animales. Alimentaba perros callejeros y los cuidaba. Le gustaba pelear y defender los derechos de las mujeres y decía que nadie tenía derecho a maltratar a nadie, menos a las mujeres. Y justo a ella…”, comentaba Paty, antes de que un nudo en la garganta le permitiera terminar de expresarse.

“No es justo lo que le pasó a Karen. Tenía mucha vida por delante, muchos sueños por cumplir y alguien sin alma se los arrebató… además la manera en que fue asesinada…”, prosiguió Valeria.

Pamela afirma que se debe poner un alto a la violencia en este “paraíso”. Menciona que a los 10 años, iba caminando junto a su mamá cuando un hombre montado en una bicicleta pasó junto a ella y le metió la mano por debajo de la falda.

“Mi mamá le gritó un montón de cosas, pero en lugar de disculparse o irse, el tipo regresó y lo volvió a hacer. Los vecinos salieron al oír los gritos, pero ese hombre se fue y no pudieron alcanzarlo”, narró.

Valeria manifiesta su extrañeza. “Son tres casos que recuerdo en este año, de jóvenes que violan y asesinan, que las golpean en la cara, en la cabeza”. Paty confiesa que ahora tiene miedo y las tres, se sienten hoy, más vulnerables.

“Con lo que pasó, mi mamá me dijo; ‘Tengo miedo de que no llegues un día. Que me hablen y me digan que esa eres tú’. Esto no puede seguir”, concluye.