A niños, apoyo sin regateos

Editorial EL UNIVERSAL

Apostar a que la solución de varios de los grandes problemas de México se encuentra en poner en el centro de la atención el desarrollo social y educativo de los niños, así como su salud, representaría un giro en la forma de abordar los rezagos nacionales.

Datos de UNICEF y Coneval, de 2014, señalan que 21.4 millones de infantes, de un total de 40 millones, viven en pobreza; de ellos, 4.6 millones son considerados pobres en grado extremo.

Si a partir de ahora se garantizara un destino distinto a los 175 mil niños que cada año nacen en situación de pobreza, podría romperse una cadena que reproduce niveles de vida muy lejos del bienestar mínimo.

En ese sentido, varias decenas de organizaciones civiles unieron esfuerzos para presentar la plataforma #MxporlaNiñez, que identifica los problemas que sufren los menores de edad y define varios compromisos básicos para que sean considerados en la agenda política de quien resulte electo presidente el 1 de julio.

Las demandas son claras: mayor y más equitativo presupuesto en programas para la infancia, educación incluyente, atención de la salud, además de fortalecer las fiscalías que investigan delitos contra menores.

Este Día del Niño EL UNIVERSAL publicó un reporte de la UNICEF que establece que las Procuradurías de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes carecen de personal, así como de presupuesto para atender a menores de edad. En el país, cuatro de cada 10 niños de entre 12 y 17 años son víctimas de maltrato. Estimaciones del Fondo de Naciones Unidas cifran en 2,500 millones de pesos los recursos para una operación óptima, pero apenas cuentan con la cuarta parte de esa cantidad.

El dato de Oaxaca, uno de los estados con mayor índice de pobreza, ilustra la realidad: el Sistema Local de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes tiene este año un presupuesto asignado de 4 millones 944 mil pesos, de esa cantidad hay que descontar gastos de operación y salario de personal. Los pocos recursos que queden deben utilizarse para atender una población objetivo de un millón 395 mil menores de 18 años. A todas luces el dinero será insuficiente. Quienes operan el organismo aseguran que requieren al menos multiplicar por 3 el presupuesto para poder cumplir con sus funciones.

Garantizar un mínimo bienestar digno a quienes hoy están iniciando sus primeros años de vida es un compromiso que deben adquirir sin condiciones los que están en busca de dirigir este país. El apoyo debe ser decidido. No hay que regatear a los niños y a este país un mejor futuro.

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