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10 Pueblos Mágicos que no te debes perder

La Secretaría de Turismo federal los acaba de incluir en una lista que los distingue como los mejores de México

El Castillo. Observatorio, faro y guía maya construido en Tulum para evitar que las embarcaciones encallasen en la barrera arrecifal. (Foto: iStockPhoto)
04/10/2015 |23:00Viridiana Ramírez |
Redacción El Universal
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1. Tulum, Quintana Roo
En 10 kilómetros de arena blanca se concentran las joyas de Tulum: una zona arqueológica maya al borde de un acantilado; un pueblo asentado en ambos lados de la carretera federal 307; hotelitos que incitan al romance; cenotes; playas de aguas turquesa, y la puerta de entrada a la Reserva de la Biósfera de Siaan Ka’an, protectora indiscutible de 110 kilómetros del Sistema Arrecifal Mesoamericano, el segundo más grande del mundo.





2. El Mazunte, Oaxaca
Un nirvana rústico que mira al Pacífico. Tiene el cariño y respeto del turista ecológico por registrar arribazones de tortugas, principalmente de especie golfina que llega de junio a noviembre. Sus playas, como La Ventanilla, se unen con lagunas protegidas por mangles, hogar de aves, cocodrilos e iguanas negras. El equinoccio de primavera (marzo) y el jazz (noviembre) son motivos importantes para realizar grandes festivales.

3. Atlixco, Puebla
En las faldas del Popo, este pueblo está rodeado por exconventos franciscanos y campos florales de crisantemo, cempasúchil y hasta nochebuena, que dan color no solo al paisaje, sino también a sus fiestas. Huey Atlixcayotl es una de ellas y se celebra en el Cerro de San Miguel, a finales de septiembre. Más de 20 danzas tradicionales de Puebla se ofrendan a Quetzalcóatl y Xochipilli, el dios de la música, el amor, la belleza y las flores.

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4. Palenque, Chiapas
Además de resaltar el complejo arqueológico maya, antiguos dominios del gobernante Pakal, y ahora Patrimonio de la Humanidad, Palenque es hogar de la etnia chol, maestros mayas del arte textil, lapidario y pirograbado. Esos terrenos salvajes también están habitados por la guacamaya escarlata y los monos aulladores, para los cuales construyeron una reserva en el centro de interpretación Los Aluxes. Whelib Há es un tesoro de cascadas turquesas.

5. Sayulita, Nayarit
Si quieres aprender a surfear este es el lugar; las mejores olas se levantan para ser conquistadas en campeonatos internacionales o tomando clases de un día. Su centro es un imán de galerías de arte que resaltan el folclor mexicano, hoteles coquetos y económicos, bares para contemplar la puesta del sol y calles conquistadas por la cultura huichol y sus artesanías de chaquira. El viajero también disfrutará de buenos sitios para deleitarse con las especialidades del mar.

6. Casas Grandes, Chihuahua
El ancla de esta región es Paquimé, zona arqueológica en forma de laberinto, construida en adobe por las culturas del norte. Hay un juego de pelota y puertas gruesas en forma de ‘T’ que abastecían de agua a la ciudad. Otro atractivo es la cerámica del pueblo de Mata Ortiz, distinguida por sus diseños de grecas y figuras geométricas pintadas a mano con pigmentos naturales. Es una artesanía con renombre mundial.

7. Mascota, Jalisco
Tiene el don de conjugar el viento cálido de la costa y la frescura de la sierra, pues se ubica en medio de Guadalajara y Puerto Vallarta. Su Museo de Arqueología resguarda 600 piezas de cerámica y huesos recuperados en la excavación de un panteón que data del año 800 a. C. Como tesoro natural se alza el volcán dormido El Molcajete, todo un reto para los aventureros que conquistan su cima. Sus calles son una postal de techos de teja cobriza y fachadas de cantera.

8. San Joaquín, Qro.
Puerta de entrada a la Sierra Gorda. Sus bosques de neblina se recorren en cuatrimoto, hasta llegar al Exconvento de Bucareli. Su pasado prehispánico se resume en Ranas y Toluquilla, dos sitios arqueológicos chichimecas. Las Grutas de los Herrera son dignas de visitar. Fueron esculpidas por el agua hace 100 millones de años.

9. Tecozautla, Hidalgo
Es el único poblado en México con un géiser natural: toda una olla de presión que escupe vapor sin freno. Este fenómeno natural da la oportunidad de congregar varios sitios para sumergirse en aguas termales. La cultura xajay, descendiente de la otomí, dejó como herencia los basamentos de la zona Pañhu, un centro religioso y económico de importancia histórica, similar a Teotihuacán. En temporada de carnaval hay que bailar con los xithás, que ‘roban’ todo lo viejo a quien se cruce durante su danza.

10. Villa del Carbón, Estado de México
Remanso de paz para sus visitantes. Rodeado por presas que permiten navegar sobre un pueblo sumergido; bosques fríos en los que uno se emociona como niño, deslizándose en tirolesas sobre las copas de las árboles; cabañas para acurrucarse frente a una chimenea, y callejones empedrados donde es posible comer un pan recién horneado, un buen taco de barbacoa y un pulque.

EL DATO
El Programa Pueblos Mágicos fue creado por Sectur federal, en 2001, con el fin de resaltar atributos que generan una oferta turística original de pequeñas poblaciones del país.

Para ser Pueblo Mágico, la localidad debe contar con alguna de las siguientes características: conservar atractivos simbólicos, arquitectura bella, historia, cultura, costumbres y tradiciones, una población mayor a 20 mil habitantes y ubicarse en una distancia no superior a los 200 km o el equivalente a dos horas de distancia vía terrestre, de un destino turístico consolidado.

111 entidades poseen esta designación. Anualmente son evaluados para refrendar su permanencia.

Basura, comercio ambulante que no forme parte de las tradiciones o grafitis, pueden ser motivo para retirar el nombramiento de Pueblo Mágico.

Fuente: Eduardo Barroso Alarcón, exsubsecretario de Turismo federal y creador del Programa Pueblos Mágicos