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Río de Janeiro.— De ninguna forma la señora Angélica Chán y su esposo Rosalío Bayardo faltarían al debut olímpico de su hija Gabriela.
No al menos sin haber agotado todas las posibilidades para obtener el patrocinio de su vuelo y hospedaje. Fallarle a la seleccionada nacional de tiro con arco no era una opción así que la familia se dio a la tarea de vender chocolates para acompañar a la seleccionada de 22 años de edad.
“Cuando supimos que Gabriela vendría a los Juegos se hizo el proyecto de vender chocolates. La verdad nunca pensé que tanta gente se sumara; me decían que al comprar era como mandarle buenas vibras a mi hija”, dijo la señora Chán.
Muchas cajas se vendieron en Tijuana y ayer los padres de Gaby fueron de los más entusiastas en las tribunas del Sambódromo donde la selección femenina fue eliminada en cuartos de final.
Los orgullosos progenitores portaron playeras con la imagen de su hija y un tatuaje con motivos olímpicos en el brazo.
“Mi hija siempre es exigente con ella misma”, agregó.
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