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Los Ángeles.— Vino a Los Ángeles de vacaciones hace ya 25 años, “y no regresé, me quedé a vivir aquí, pero como dice el dicho, puedes irte de México, pero México nunca se irá de tu corazón”.
Los ojos de don Alberto Ruiz se entristecen, la nostalgia lo alcanza cada vez que la Selección Nacional, “o cualquier otro equipo mexicano viene entrenar a la UCLA, estoy aquí”.
“Soy de la Roma, soy romanesco, y le voy a los Pumas… No es por presumir, pero yo jugaba como Coronita”, dice el biólogo molecular, jefe del Instituto del Ojo, aquí en Los Ángeles… “soy egresado de la UNAM. Los viernes, a los del sindicato nos regalaban boletos e íbamos a ver jugar al equipo al estadio Olímpico. Yo vi a Hugo (Sánchez), a Cabinho, a J.J. Muñante, a Spencer… Qué generación”, reclama mientras se quita los lentes y esconde las lágrimas.
Un día decidió aventurarse, “me vine de vacaciones, conocí Disneylandia, y me quedé. Aquí me casé, aquí encontré trabajo, aquí tuve hijos, aquí hasta me divorcié. Ya no he regresado a México, hace 15 años que no piso mi país, dicen que está muy feo, que ni la Roma se salva… Por allá jugaba futbol. Yo jugaba como Coronita”.
El Tri le hace sacar todo el sentimiento contenido, le hace recordar a los amigos con los que jugaba en los parques de su amada colonia. Días que ya no volverán.
Se fue de México hace 25 años, pero “México nunca se fue de mi corazón. Mi papá era director de la primaria en la que iba, me inculcó que respetara los símbolos patrios. Por eso valoro mucho cuando se oye el himno, hay que ponerse de pie, bien derechito, porque la patria está en todos lados”.
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