Normalmente las primeras damas tienen una relevancia secundaria para los ciudadanos de su país, pero Jacqueline Kennedy Onassis logró tener una gran popularidad por sí misma, gracias a su carisma y a su gran estilo. Además, el culto a su personalidad no sólo es parte de la cultura popular estadounidense, se convirtió en un ícono alrededor del mundo.

Durante las diferentes etapas de su vida fue un modelo a seguir para las mujeres de Estados Unidos. Algunos momentos de su trayectoria inspiraron a las estadounidenses, como su educación universitaria que la llevó a trabajar en el periódico Washington Times-Herald como fotógrafa investigadora antes de ser primera dama y su labor como editora de libros durante las dos últimas décadas de su vida. Otro elemento clave por el que se volvió famosa fueron sus elecciones de guardarropa, las cuales eran de un estilo sobrio que después de convirtió en atemporal.

La historia entre la moda y Jackie O está llena de prendas que ella convirtió en icónicas como los sombreros pillbox-llamado así porque su forma asemeja a una caja de pastillas-los trajes de dos piezas de Chanel, cinturones de moño, vestidos strapless, lentes de sol oversize, entre otras.

Aunque su estilo podría parecer conservador, frecuentemente ella usaba colores brillantes en su ropa, como el traje rosa que se volvió uno de sus outfits más recordados, pues lo llevaba el día en que le dispararon a su esposo, John F. Kennedy.

Además, entre las personas que la ayudaron a lograr su estilo estuvieron el diseñador Oleg Cassini, y posteriormente Givenchy, Valentino, Carolina Herrera, Oscar de la Renta, Jean-Louis Scherrer, quienes crearon muchos atuendos para ella. Así como el estilista Kenneth Battelle, responsable de crear su peinado tipo bouffant y quien también trabajó con Marilyn Monroe en los últimos años de su vida.

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