Cultura

El precio de conservar el patrimonio

Crimen y Castigo

Foto: Ariel Ojeda / EL UNIVERSAL
07/11/2016 |00:20
Redacción El Universal
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El precio de conservar el patrimonio





Impresionan por su cantidad las críticas y cuestionamientos en las redes sociales, a lo largo de la semana pasada, respecto a los 7.5 millones de pesos que se gastarán en la recuperación de la escultura ecuestre de El Caballito. Desde que el martes el INAH anunció que esa sería la cantidad que el gobierno de la Ciudad iba a desembolsar por sus metidas de pata, hubo quienes se escandalizaron y preguntaron si acaso se volvería a fundir la pieza o si alguien andaba haciendo negocio con esto; otros  opinaron que era una estupidez invertir en una estatua dedicada a un rey español. Algunos de esos comentarios también se han colado en las páginas de Facebook donde restauradores y especialistas suelen alertar sobre  daños al patrimonio y, por su puesto, hubo quién salió al quite: “La restauración es costosa, no cara”, escribió uno de los miembros de esos grupos. Dice que nadie se llevará ninguna ganancia ni están haciendo negocio, que hay que pensar en el costo de los andamios, las casetas, las mallas, los materiales, los análisis, los sueldos. Argumenta que hay que agradecer que algunos análisis se han hecho de manera honorífica. Suena caro, dicen, para los que piensan  que conservar el patrimonio no vale la pena.

¿Quién canta en Bellas Artes?

Club El Universal

El tenor Héctor Valle participó hace un par de años en el programa televisivo “México tiene talento”. Ahí contó que perdió la voz tras una lesión, que tuvo que ser operado dos veces y que luchó durante cinco años para su recuperación. No llegó a la final. El cantante de 30 años, originario de Guadalajara, nos dicen, es muy trabajador. Estuvo en el Taller de Ópera de Sinaloa, bajo la dirección de Carlos Serrano y ofrece conciertos y galas operísticas aquí y allá. Y, la verdad sea dicha, su currículum es pequeño, decente, pero nada deslumbrante. El joven fue contratado como cover de Mario Rojas en la ópera La Bohême que inició ayer su temporada en el Palacio de Bellas Artes. Nos cuentan que el debutante Mario Rojas se encuentra muy bien de salud y listo para cantar las cuatro funciones, sin embargo, de buenas a primeras le ofrecieron a Valle la fecha del 8 de noviembre. Los dos son jóvenes, los dos, nos aseguran, tienen buenas voces, pero Rojas tiene más tablas que Valle. Con esta historia han surgido otra vez dudas y preguntas. ¿Qué méritos se debe tener para cantar en una producción de la Ópera de Bellas Artes?, ¿quién decide quién canta y quién no en Bellas Artes?

Fans de Doomocracy

Terminó su temporada de cinco semanas Doomocracy que el artista mexicano Pedro Reyes presentó en el Brooklyn Army Terminal, una obra que es teatro e instalación y, sobre todo, una profunda crítica a la sociedad estadounidense y a sus políticos. A lo largo de las 15 escenas dispuestas en todos los rincones de esta casa de los horrores no sólo se vieron a más de 15 mil visitantes, sino que hubo visitantes “ilustres”. Uno de ellos fue el director de cine Alejandro González Iñárritu y el pasado jueves, en una función especial, estuvieron junto al artista Pedro Reyes, el director Spike Jonze (Her y Being John Malkovich), el actor indio Waris Ahluwalia (El Gran Hotel Budapest) y la cantante Laurie Anderson.

¡No me ayudes, compadre!

A partir del seguimiento que EL UNIVERSAL hizo de la expulsión de Itzel Cisneros de El Colegio de México por un evidente plagio, el colectivo La Atómica, al que ella pertenece, lanzó un “yo acuso” que a la larga resultó contraproducente para ella. En una carta publicada la semana pasada, La Atómica, que debe su nombre a una célebre pulquería de la colonia Anáhuac, destacó las actividades combativas de la compañera Cisneros, entre ellas las protestas a favor de los 43 de Ayotzinapa. Por eso, decía la carta, era injusto que se le señalara de plagiaria, y acusaban a las autoridades de El Colmex de ejercer revanchismo político contra la ahora ex alumna. Pero los usuarios de redes sociales pusieron en su lugar a La Atómica con aquella frase de la sabiduría popular: Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. La única víctima de este caso se llama Raquel Barragán, autora de la tesis plagiada por Cisneros, quien si de algo ha sido víctima es de un fuego amigo de proporciones atómicas.