Cuevas denuncia robo ocurrido hace 24 años
Curioso, por decir lo menos, es el robo de la correspondencia de José Luis Cuevas que sostuvo con los escritores Octavio Paz y Carlos Fuentes, y con el crítico de arte cubano José Gómez Sicre. No es curioso solamente porque hayan sido las misivas con estos personajes en particular las que desaparecieron, en medio de una exposición en 1992, según contó el artista; tampoco porque ante ese hechos resulta casi imposible saber qué tipo de intercambio tuvo Cuevas con el crítico. Es curioso, sobre todo, porque no hay huella de tal robo. No hubo denuncia y nunca se informó que los acervos expuestos habían desaparecido del recinto que abrió sus puertas en 1992.
Estamos hablando de un acervo que era parte central de los archivos del artista. ¿Nos estaremos acercando a una versión actual del cuento de Edgar Allan Poe “La carta robada”?

Más libros rondando, pero sin ruta
Montados sobre un triciclo, de esos donde los comerciantes de tianguis mueven sus mercancías, la delegación Cuauhtémoc y la Cafebrería El Péndulo han echado a rodar una nueva iniciativa de fomento a la lectura para incentivar el placer por los libros entre los vecinos de las 33 colonias de la delegación Cuauhtémoc divididas en 19 rutas. Sobre las ruedas de los tres vehículos que conduce un animador a la lectura se promueve el cambalache de libros al grito pelón de “Se cambian novelas, epopeyas, cuentos, poesía que tengaaaaannn…” Es noble el proyecto, pero criticable porque no parte de una lista básica de libros seleccionada por profesionales en el fomento a la lectura. En realidad las llamadas Bicilibrerías difunden un acervo formado por 150 libros proporcionados por El Péndulo; 50 publicaciones que fueron proporcionadas por Algarabía y 30 publicaciones más que forman parte del acervo base de la delegación Cuauhtémoc, entre el que hay libros de la Universidad del Claustro de Sor Juana y la Dirección de Culturas Populares de la Secretaría de Cultura.
Los estudiantes de danza no tienen descuento
Los estigmas en torno a la danza y a sus bailarines, por desgracia, no son cosa del pasado. Hace unos días el bailarín Julián González compartió en sus redes sociales que los empleados de una línea de autobuses le negaron el descuento de estudiante porque consideraron que su credencial de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey no era “válida” y estudiar danza, tampoco. El joven narró que explicó la naturaleza de la institución académica, pero no hubo argumento que los convenciera de que el arte de Terpsícore es una carrera profesional. El incidente podría ser particular, pero revela cómo la profesión no ha logrado permear en la memoria colectiva de una sociedad. ¿Cómo revertir esta situación?
Ánimo a Francia
La modernidad mexicana expresada a través del arte invadirá el Grand Palais de París próximamente. Según señaló hace unos días la embajadora de Francia en México, Maryse Bossière, una gran exposición sobre arte mexicano en el Siglo XX llegará al museo parisino en octubre. La muestra, en la que también participa el Museo Nacional de Arte de México, exhibirá por primera vez en Francia un amplio panorama del arte, desde los inicios de la Revolución hasta los años 60 del siglo pasado, incluidas obras de artistas contemporáneos. Algunas piezas que se anuncian para esta muestra son las máscaras de Germán Cueto, los retratos de Robert Montenegro y obras de Dr. Atl y Rufino Tamayo. También incluirá creaciones de los grandes muralistas, así como de Mathias Goeritz y Gabriel Orozco. Esta actividad, aseguró la embajadora, es una de las próximas citas con la que esperan reanimar la amistad franco-mexicana.