La luz ha permitido a diversas áreas de la medicina conseguir diagnósticos importantes, e incluso, se utiliza como método terapéutico. Un médico, por ejemplo, puede usar la luz visible para obtener una información visual del paciente: el color de su piel, su estado de ánimo o anormalidades en su cuerpo, explicó el neurólogo Julio Sotelo Morales.

Cuando la luz es insuficiente, entonces el médico recurre a fuentes luminosas más intensas, a espejos, a superficies cóncavas que la concentran en la región de interés o a instrumentos más complejos.

Sobre las aplicaciones en diagnósticos, recordó los Rayos X que tienen 100 años de existencia, la tomografía computarizada, tomografía por Emisión de Positrones y la Radioterapia.

Definitivamente, dijo, el mundo médico se está revolucionando gracias a la luz y las tecnologías basadas en ella.

Estimulante o inhibidor

La luz es un estimulante de la producción de hormona del crecimiento, en tanto que su ausencia es un inhibidor. Esta hormona está estrechamente conectada con la lactancia, el crecimiento infantil, el lenguaje y el desarrollo.

El cortisol, por ejemplo, considerado como el orquestador del sistema inmune y responsable de la producción de cortisona, posee ritmos que se producen durante la noche y poco antes de salir el Sol para luego decaer durante el día, explicó Sotelo en la conferencia Luz y medicina, que presentó en el marco del XX Aniversario del Museo de la Luz de la UNAM.

El neurólogo comentó que algunos cambios sociales y conductuales de los organismos humanos están relacionados con la exposición a las nuevas fuentes de luz que se han desarrollado en los últimos años. Aunque reconoció que aún falta conocer mediante la sociología y la psicología el impacto de la luz artificial en el ritmo circadiano.

Los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo aproximado de 24 horas y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo. Se encuentran en la mayoría de los seres vivos, incluidos los animales, las plantas y microbios.

Destacó que las terapias con luz han sido utilizadas en el campo médico para tratar la depresión patológica, el trastorno del ciclo menstrual, bulimia, trastorno de cognición, demencia senil, trauma craneal, fatiga, cirugía ocular, y jet lag (mezcla de cansancio y otros síntomas provocados por un viaje en el que se cruzan distintas franjas horarias).

Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM

Google News

Noticias según tus intereses

[Publicidad]