La japonesa Naomi Osaka ganó este domingo el torneo de Indian Wells , en California, al vencer en la final a la rusa Daria Kasatkina en dos sets y logró el primer título de su ascendente carrera.

Tras lograrlo, lo primero que hizo fue mirar su celular. A sus 20 años, esta jugadora de madre japonesa y padre haitiano no lograba disimular su felicidad y quiso compartirlo con el mundo. Sin palabras, con la naturalidad de la inocencia, solo podía reír de forma nerviosa.

En la primera final entre dos menores de 21 años desde que Serena Williams venció a la belga Kim Clijsters en 2001, Osaka venció a su rival 6-3, 6-2 en apenas una hora y 11 minutos de juego.

La final sirvió como aviso para el circuito femenino: dos jugadoras de 20 años llegaban a la última instancia del campeonato tras dejar por el camino a varias de las mejores de la última década, como la estadounidense Venus Williams, la rumana Simona Halep, la danesa Caroline Wozniacki o la alemana Angelique Kerber.

La revolución de las adolescentes estaba en marcha, solo faltaba por dilucidar quién de las dos se llevaría la copa en la primera final para ambas en un torneo Premier de la WTA.

Nadie podía prever este encuentro hace apenas dos semanas. Y es que Osaka era la cuarta jugadora que llegaba a una final sin ser cabeza de serie, la primera desde 2005, mientras su rival había maravillado al mundo eliminando a Venus en semifinales, a Kerber en cuartos y a Wozniacki, segunda raqueta del planeta, anteriormente.

Osaka no se quedaba atrás luego de vencer a la rusa Maria Sharapova en primera ronda, a la polaca Agnieszka Radwanska en segunda y a la checa Karolina Pliskova y la número uno del mundo, la rumana Halep, en semis. Entre las cuatro sumaban la friolera de 103 victorias en Indian Wells por las ocho de Osaka hasta este domingo.

Kasatkina, amante de Barcelona y cuyo ídolo es el argentino Lionel Messi, comenzó el partido mejor que su rival.

Con más confianza desde el fondo de la pista, la rusa le ganó el servicio a su par a las primeras de cambio pero no fue capaz de conservarlo en el siguiente.

Igualdad máxima con dos quiebres en los dos primeros juegos. Clásico inicio entre dos jugadoras tan jóvenes, con los nervios a flor de piel.

A partir de ahí, una aparente calma dominó el partido. Ambas lograban conservar sus servicios sin demasiadas dificultades. Era la primera vez que se enfrentaban y, como estudiándose, iban solventando los juegos como podían.

Osaka lo hacía desde la potencia de su derecha, Kasatkina desde la velocidad de sus piernas y su poderoso revés cruzado.

En el séptimo, la rusa gozó de un nuevo 'break point' pero la asiática lo solventó como las grandes: con un espectacular 'ace' que levantó al público. Respiraba y se ponía 4-3 a continuación.

En el siguiente se rompió el set: con la confianza del 'game' anterior, Osaka le rompió el saque a Kasatkina y mantuvo el suyo a continuación para cerrar la primera manga 6-3 en 39 minutos.

En ese momento, la rusa solo acertaba a anotar el 50% de los puntos cuando metía su primer servicio (7/14) por el 72% de su rival (13/18). Demasiada diferencia en una final.

La originaria de Toliatti arrancaba el segundo set sacando... y de nuevo por detrás en el marcador por culpa de una inoportuna doble falta con 30-40.

Osaka no bajaba su nivel mientras su oponente se mostraba desconcertada. Lo que ante Venus Williams habían sido golpes de una precisión quirúrgica, ante Osaka eran errores no forzados.

Así, en el quinto, la japonesa logró un nuevo quiebre para ponerse 4-1, una losa ya demasiado pesada para Kasatkina, que acabó perdiendo el partido pero dejó patente que, como Osaka, son las dos jugadoras a seguir de cara al número uno de la WTA durante la próxima década. El futuro es ya presente del tenis mundial.

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