América no puede ante Puebla en el Azteca

Águilas y Camoteros empatan en el Azteca; las Águilas dejan su clasificación para la última jornada
Especial.
04/11/2017
20:40
Héctor Alfonso Morales
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La noche ha caído en Santa Úrsula. El América sigue ensimismado, dubitativo, con el ánimo sombrío. Estado que le impide cerrar de forma matemática su pase a la Liguilla.
Regaló el empate al Puebla.

Rabia en Miguel Herrera, quien caminó en su área técnica nervioso, con la incertidumbre de no poder confirmar a su equipo como uno de los invitados a cuartos de final. Las Águilas llegaron a 27 puntos, pero con tres encuentros de Liga sin poder salir victoriosas.

Félix Micolta, con un cabezazo goleador, volvió a apagar la alegría azulcrema.

El duelo había empezado cómodo para los locales. Moisés Muñoz siguió empecinado en ser ídolo del americanismo. Importó poco si defiende una playera rival, el guardameta gusta de regalarle alegrías a los azulcrema.

Su ridículo en la portería le otorgó la ventaja parcial al América sobre el Puebla. Mateus Uribe se internó por el centro del campo y cerca de la media luna, envió un remate. Sí, sólido y con dirección al marco, pero a la posición del arquero. Moi, para volver a obtener el aplauso de la fanaticada emplumada, le puso las manos, de tal forma que se las dobló y el balón le pasó por debajo de las piernas. Gol. Pifia increíble para quien alguna vez peleó por ir a un Mundial con la Selección Mexicana.

Yerro que agradeció Miguel Herrera, pues sus dirigidos estarán nuevamente en la Fiesta Grande. “Soy americanista desde niño”, declaró Moi cuando habitaba el Nido de Coapa. El tema es que el Ame ha caído en un bache futbolístico. Su funcionamiento dista de ser espectacular y batalla contra rivales que, en el papel, son inferiores.

Por momentos, los capitalinos se ven frágiles y carentes de pegada. La dependencia de lo que puedan hacer Oribe y Darwin comenzó a crecer. La caída en la calidad del juego americanista se hace notoria cuando alguna escuadra se anima a atacar. Puebla, que se decidió a atacar después del minuto 60, generó dos opciones que pudieron igualar el marcador. Hasta que llegó el empate de Micolta y las risas desaparecieron.

Herrera tiene varias semanas para ajustar, intentar reactivar la creatividad de su equipo y buscar ingresar a la contienda con los pesos pesados de Nuevo León en la Liguilla.

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