“Calma, que nada se ha ganado aún”

Seleccionados dicen que deben mantener la concentración
Andrés Guardado, al igual que sus compañeros, tuvo un gran partido. Foto: LUIS CORTÉS. EL UNIVERSAL
18/06/2018
05:00
Édgar Luna Cruz
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Moscú.— Tiempo de todo en los vestidores del equipo mexicano. Tiempo de echar en cara, tiempo de pedir calma, tiempo de ilusionarse, tiempo de no echar las campanas al vuelo.

De todo se vivió, de todo se dijo, comenzando por Rafael Márquez, quien dejó de lado su marca de cinco Mundiales, porque “ni pensé en eso cuando entré al campo, pensaba más en ayudar al equipo”.

Javier Hernández se detiene cuantas veces se lo piden, el Chicharito está emocionado, “no me da pena decirlo, la verdad es que siempre me pongo así, y después de este triunfo, claro que uno se puede emocionar”.

Las preguntas van en torno al gigantismo, en torno a si se buscará el primer lugar de grupo, o si ya se piensa en el quinto partido.

“Con calma, paso a paso, escalón tras escalón. Hoy [ayer] jugamos muy bien, nadie puede decir que desentonó, hicimos lo que el profe nos pidió y todo fue casi como lo imaginamos”, dice Hernández.

“Nada de nada”, es lo mismo que opina Andrés Guardado, “vivimos de todo, hoy empezamos con un muy buen pie. El primer tiempo fue muy bueno, pero si hubiéramos sido contundentes, nos faltó un pase mejor, tirar antes, en fin, un gol hubiera sido de lo mejor, nos hubiera dado más tranquilidad”.

Desde el principio, desde que inició el juego, desde que lo prepararon, asegura Carlos Salcedo “sabíamos que este juego sería a muerte, cada pelota la disputamos así y lo mejor es que cada uno corrió a ayudar a su compañero, nunca nos sentimos solos”.

Y tampoco fuera de él, porque aunque muchos no lo aceptan “la gente cuenta”, afirma Miguel Layún, “en verdad, el sentir a toda la gente apoyando, nos daba más energía, nos emocionaba, a todos nos llegó, nos alentó, a los veteranos y a los novatos...”

Novatos como Jesús Gallardo, quien se creció jugando en la lateral “sabía que me iban a atacar a mí, pero los estudié bien, el profe me ayudó mucho con eso”.

También le ayudó a otro debutante como Edson Álvarez, el más pequeño de edad del equipo.

De todo se vivió en los vestidores del equipo mexicano. Antiguos rencores, muestras de agradecimiento, historias de vida, lo importante es que al final están felices y dispuestos a afrontar el reto más importante de su vida.

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