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Estudiantes crean robot que ahorra agua

06/01/2018
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Texto: Cynthia Villalón
 

En la industria hotelera se desperdician hasta 50 mil litros de agua durante la limpieza de cisternas. Para evitarlo, Aristides García, Noé Hernández y Luis Valverde, desarrollaron un robot sumergible que ahorra el 95% de agua que se utiliza en este proceso. El prototipo es sustentable y beneficia tanto a la industria hotelera como a los usuarios finales de agua potable.
Para hacer realidad su proyecto, tuvieron que pedir préstamos a sus familiares y ocupar los ahorros de varios meses de trabajo. “Sacamos dinero abajo de las piedras, yo  incluso he trabajado de uber. Pero siempre con el fin de meter dinero a esto”,   menciona Noé, quien actualmente trabaja como mensajero e instala cámaras de seguridad.

“Al inicio intentamos vender gelatinas, quisimos hacer una rifa porque eran recursos solo de nosotros y pensamos que con eso la librábamos, pero conforme avanzamos fueron apareciendo personas que nos empezaron a decir ‘yo te presto tanto”, dice Luis, y además aclara que durante las vacaciones apoyaba en el negocio familiar. Por su parte Aristides, que es originario de Tabasco, trabaja como repartidor de comida para sumar ingresos adicionales a Batial.

Hasta ahora no había tecnología mexicana capaz de realizar tareas de este tipo,“Nuestro aporte es brindar un servicio con nuestro innovador vehículo”, explica Aristides, fundador de la empresa.Originalmente pensaron en competir en la feria de ciencias y proyectos de la universidad, pero esa idea se transformó en la empresa Batial, que ganó el premio de Innovación Sustentable de la cadena de Hoteles City Express y comenzará a dar servicio a 10 hoteles de la Ciudad de México, pronto podría extenderse a 114 sucursales de la República Mexicana.
A mediados de  enero comenzarán a brindar servicio a su primer cliente y entrará en operación la primera fase de escaneo, en febrero inciarán a hacer la limpieza  y comenzarán a  verse los beneficios. En 2017 fueron reconocidos en el  leantech Challenge, un concurso para empresas amigables con el ambiente.

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La demanda de agua en el sector turístico aumenta del 5 al 20% en temporadas altas, segùn datos de la UNESCO, por lo que este recurso debe aprovecharse del mejor modo posible. El sistema que los jóvenes desarrollaron ahorra hasta 43 mil litros de agua en cada limpieza.

Las formas tradicionales para limpiar una cisterna son dos; en la primera una persona ingresa al depósito de agua y realiza el lavado con escobas y cepillos. Esto lleva una semana, primero se debe cerrar completamente la llave de agua y después  se vacía. En este proceso se desperdician alrededor de 50 mil litros de agua, según los cálculos de Batial.

En el segundo procedimiento, se hace  una limpieza con propulsión, lo que requiere que un buzo entre mientras una bomba expulsa el agua. Esto representa un gasto de agua equivalente a 200 litros por minuto, la cantidad total depende del tiempo que tarde el buzoLa técnica que Batial utiliza consiste en introducir el vehículo sumergible, que quita la  basura sin dañar el fondo de la cisterna, luego separa los sedimentos y finalmente filtra el agua potable sin necesidad de desperdiciarla ni vaciar el contenido del depósito.  

“Primero a prueba, inspeccionamos un hotel de la cadena, presentamos un informe y mostramos cuáles serán los beneficios de nuestro sistema, ahora la empresa podrá ver cuántos litros de agua se ahorran y cómo funciona nuestro sistema”, aclara Noé Hernández, miembro del equipo.

Con el sistema de Batial, los jóvenes también evitarán los riesgos que los buzos industriales corren al realizar esta tarea ya que el dispositivo funciona a control remoto, por lo que no es necesario que un ser humano entre a la cisterna. En julio de 2017, un buzo se ahogó mientras limpiaba la cisterna de un hotel cercano a Plaza Garibaldi en la Ciudad de Mèxico.

“Ya hemos platicado con buzos industriales y trabajan en condiciones muy duras, la temperatura del agua está entre 4 y 10 grados; si a través de este nuevo proceso podemos hacer que las personas que se dedican a esto se sientan más cómodas y tengan mejores condiciones de trabajo entonces nuestros empleados obtienen beneficios  y nosotros también”, comenta Aristides.
 

“Haces de todo”

Sin embargo, antes de que Batial fuera una empresa completa, la actividad principal de los tres miembros era estudiar, a la par del desarrollo del negocio, los tres jóvenes están en proceso de terminar sus respectivas carreras, y obtener ingresos de cualquier forma.

Aristides añade que el  paso decisivo para que un  proyecto escolar se convirtiera en una empresa se dio gracias a la incubadora de negocios de la UNAM, se acercaron a ella hace dos años y ahí recibieron apoyo para planear su modelo de negocios.  

“En una ocasión un profesor nos dijo: ¿Cuánto necesitan?, ¿Con cuánto los puedo apoyar realmente?  Entonces tuvimos que convencerlo de que Batial es un negocio y eventualmente habrá rendimiento,  ganarnos la confianza  no es tan facil. Fueron como tres meses para explicarle cómo íbamos a usar los recursos , cómo lo vamos a gastar, convencerlo y decirle cuáles van a ser los beneficios”, comenta Aristides.  

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Tecnología mexicana

“Definir modelos de negocio no ha sido un problema, el obstáculo principal fue desarrollar tecnología con lo que tenemos”, comenta Luis.

Al inicio no contaban con los recursos necesarios para cubrir todos los gastos que supone una empresa, antes de que genere ganancias. “Cuando el prototipo no salía decíamos: bueno y ahora qué, lo dejo así, después de que le invertimos dinero y tiempo, después de que reprobamos materias. Le seguimos o lo dejamos ya botado”, recuerda Aristitides.

Sin embargo,  la mayor limitante en este proceso fue el no poseer suficientes conocimientos de programación. “Desde el inicio no tuvimos el recurso económico para contratar a un experto en mecatrónica. Nosotros mismos aprendimos a programar el prototipo. Fue prueba y error, con los conocimientos que teníamos lo armamos una y otra vez”, comenta Aristides.

Aunque recibieron ayuda del Instituto Nacional del Emprendedor,  en ocasiones tardó demasiado. En mayo solicitaron un apoyo para perfeccionar sus prototipos, y a penas hace tres semanas se enteraron de que sí fue autorizado .

“El mayor obstáculo que tenemos es el tiempo que tarda  cualquier institución para brindar un apoyo. Ya nos habíamos olvidado de él, pensamos que no lo habían autorizado”, comenta Noé. “Si ese dinero lo recibiéramos a corto plazo podríamos  avanzar más rápido, pero sin dinero y pidiendo prestado el proceso es más lento”.

Los jóvenes planean tener listo en 2019 un prototipo eficiente para dar servicio a las casas habitación que son las que menos se limpian, el usuario no tiene cómo hacerlo y la calidad de agua es la que menos beneficiada se ve.

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“La cadena hotelera confió en nosotros y confío en nuestra idea, es un paso muy importante y afianza la empresa. Si no hubiera sido así, estaríamos desanimados, pero esto nos ayuda”, reconoce Aristides.
Con ayuda de la incubadora presentaron la solicitud de registraron de la empresa, y  aunque ahora comienzan a  ver los resultados de su esfuerzo de los últimos años, en varias ocasiones dudaron  estar en el camino correcto. “Cuando salíamos de los concursos y no ganábamos el primer lugar nos preguntábamos si estaba bien  lo que estamos haciendo”, recuerda Aristides, pues hasta después de varios intentos lo consiguieron. Su motivación ahora es impulsar a otros estudiantes a presentar proyectos de este tipo “Al ver que ganamos, nuestros compañeros se inspiran. Se siente bien que otras personas quieran seguir tus pasos”, Noé comenta.

”La verdad no entiendo como es que lo logramos  pero por alguna razón seguimos adelante”  Confiesa Aristides con entusiasmo.

 

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