Luego de más de 180 días de actividades, el pasado 31 de marzo concluyó el llamado Show más grande del mundo Expo 2020 Dubái; quizá la más grande exposición universal de la historia, desde aquella de París en 1900.

Por Lamán Carranza Ramírez y Parsifal Islas

Fue la oportunidad para tener reflexión contemporánea de nuestro país, desde las mismas tierras de oriente que vieron nacer el álgebra, la primera teoría de la evolución biológica y la primera universidad de la historia, y que hoy son, nuevamente, suelo fértil del desarrollo de la civilización humana.

La identidad mexicana es un espejo enterrado en las arenas del Medio Oriente, según la metáfora del gran Carlos Fuentes. Junto a lo hispano, lo indígena y lo africano, el legado árabe es una raíz fundamental de lo mexicano; de nuestra cultura, y hasta de nuestra ciencia.

Hace más de cien años que México participa en exposiciones universales. En la de 1900, cambió radicalmente la imagen inestable que se tenía de nuestro país en el mundo tras más de un siglo de revoluciones. Fue bajo la dirección de Don Justo Sierra, que el país adquirió prestigio con una narrativa positivista en donde participaron grandes artistas y científicos como Jesús Contreras y José María Velasco.

La Expo 2020 Dubai llevó a cabo más de 30 mil eventos y sedujo a más 25 millones de visitantes de todo el mundo. La exposición permitió a cada país conectar personas y, todavía más importante, mover ideas y comerciar con la divisa más preciada en el mundo actual, el conocimiento. Así, lo mejor de cada país; las propuestas más innovadoras fueron expuestas para definir el rumbo del planeta en los próximos años.

El sólo hecho de estar ahí nos hizo preguntarnos y descubrir el potencial real de México. Desde Hidalgo, estado al que tuvimos el honor de representar, reafirmamos que ciencia, tecnología e innovación son las más grandes herramientas para transitar el rumbo actual del mundo y superar los retos de la posteridad.

Aparte de la derrama económica, hay reflexiones y mensajes muy poderosos sobre el futuro de la región. Por ejemplo, Emiratos Árabes Unidos demostró que su nueva fuente de riqueza transita del petróleo a la innovación con el anuncio del distrito de atracción de talento más grande del mundo.

Por otro lado, en Catar se realizará la fiesta del deporte más popular del mundo, el Mundial de la FIFA 2022 y por si fuera poco, Arabia Saudita anunció la construcción de NEOM, la ciudad del futuro con una inversión de 500 mil millones de dólares; la región renace a aquellas glorias pasadas.

El objetivo de la expo para las viejas y nuevas potencias fue proyectar su capacidad para permanecer en una sociedad global del conocimiento, pero también para cooperar con el fin de que la humanidad sobreviva al cambio climático, a las siguientes epidemias y pandemias.

En esta coyuntura Hidalgo decidió experimentar y contribuir a un mensaje de diplomacia científica, con apoyo de la Cancillería mexicana, desde el Pabellón de México, que, por cierto, registró más de 360 mil visitas durante los 6 meses que duró la expo.

Fue así que la gran propuesta cultural mexicana, que al final le valió un premio de oro al diseño temático, se complementó con proyectos de ciencia y tecnología que acontecen en Hidalgo.

Nuestro objetivo fue reflejar y expresar una nueva forma de mexicaneidad transformada por avances en ciencia y la tecnología, algo que ya es una marca mundial y que es conocida como el “ingenio mexicano”.

Hablar en el lenguaje de la ciencia transciende y potencia la impresión turística y cultural; así fue posible mirar el mismo horizonte que las naciones que también compartían sus logros científicos.

A través de El Espíritu de Hidalgo, se dio a conocer una visión del estado que apuesta por proyectos como la Aceleradora de Negocios Biotecnológicos Hidalgo-UNAM, el Geoparque UNESCO Comarca Minera, el lanzamiento del primer nanosatélite 100% mexicano a la órbita baja de la Tierra y el próximo Laboratorio Nacional de Acceso Espacial (LANAE); así como la búsqueda incansable del primer Sincrotrón para México, centroamérica y el Caribe.

Una lección aprendida es que cerrarse al exterior no es un camino posible en un mundo cada vez más interdependiente.

La diplomacia científica funciona y es necesaria. Como resultado de la participación de Hidalgo en la Expo 2020 Dubái, están por arrancar programas de becas e investigaciones conjuntas con los Emiratos Árabes Unidos y otros países, que darán oportunidad para desarrollar a plenitud el talento de muchos jóvenes mexicanos e hidalguenses.

Sin duda, la colaboración de Hidalgo, las universidades y la Secretaría de Relaciones Exteriores nos permitió desenterrar un espejo, en este caso, de obsidiana hidalguense, durante el Show más grande del mundo.

Para una sociedad el espejo enterrado simboliza introspección; un ejercicio de autocrítica para salvar la sombra de un pasado inmóvil, una reflexión de pensamiento que nos conecta con el mundo y su circunstancia, y que a través del conocimiento científico nos lleva a volar hacia un mejor porvenir.

Parsifal Islas; profesor de Relaciones Internacionales en la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán y miembro del Consejo Científico del Sincrotrón Mexicano en Hidalgo

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