Seguimos viviendo el impacto de la pandemia y, lo que en un inicio parecía sólo tener repercusiones a corto plazo, ahora nos permite reconocer el golpe en la actividad económica a largo plazo. Por esta razón, es de suma importancia examinar las posibles implicaciones para los negocios familiares en diversos temas impositivos en nuestro país.

A la mayoría de las empresas familiares no les es ajeno el saber e incluso estar actualmente involucradas en la reorganización operativa que, con base en la reforma de diversas disposiciones normativas, también de carácter fiscal, representa el outsourcing o subcontratación de personal.

Ante esta realidad, el mayor reto fiscal es asegurar que tanto los pagos hacia sus prestadores de servicios sean deducibles para efectos del impuesto sobre la renta (ISR), como que el correspondiente impuesto al valor agregado sea acreditable conforme a la disposición fiscal correspondiente. Además, se requiere vigilar aquellos efectos que tengan incidencia de tal reorganización, como sería el caso de impuestos a favor y atributos fiscales, así como el caso de las pérdidas fiscales por amortizar.

Por otro lado, cuando observamos las tendencias mundiales en fiscalización y considerando que nuestro país forma parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), encontramos por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) boletines de prensa emitidos recientemente con respecto a tasas efectivas del impuesto sobre la renta (ISR) para grandes contribuyentes, que señalan que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) tiene la responsabilidad de aplicar la legislación fiscal y aduanera con el propósito de facilitar e incentivar el cumplimiento voluntario de las entidades, por lo que veremos incrementada la actividad de fiscalización hacia el sector de empresas familiares.

Finalmente, en este ambiente fiscal cambiante y retador con respecto a las reglas de cumplimento impositivo y tendencias monetarias mundiales, será necesario continuar observando la transformación en dicha materia, que podrían entrar en vigor a partir de 2022 y seguramente estarán en discusión en el Congreso de la Unión de nuestro país en los próximos meses.

Parece que dentro de estos posibles cambios fiscales nuevamente estarán en discusión aquellas reglas impositivas que tienen que ver con las sucesiones y las donaciones en vida. Este último aspecto requiere una revisión regular con respecto a las premisas de planeación y vigencia, pues las empresas familiares van creciendo en compañía de accionistas y familia, y estas posibles reformas fiscales podrían sofisticar algunos de los planes empresariales ahora establecidos.

Contar con una adecuada planificación ayuda a las empresas familiares a garantizar que siguen el camino correcto para lograr sus objetivos a corto y largo plazo, incluida la transferencia eficiente y efectiva hacia las futuras generaciones, así como el debido cumplimiento fiscal tanto a nivel empresa, como personal y de familia.

Socio de Impuestos Corporativos, especialista en Fusiones y Adquisiciones y Oficinas Familiares de KPMG en México
Email: asesoria@kpmg.com.mx

*Las ideas y opiniones expresadas en este escrito son del autor y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG en México

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