Un niño, una golpiza y una bala, las tres amenazas del narco en la Sierra de Guerrero

"Manuel" relata a EL UNIVERSAL cómo debió huir de su hogar por la violencia, como más de 20 mil mexicanos sólo el año pasado
Un niño, una golpiza y una bala, las tres amenazas del narco en la Sierra de Guerrero
Ilustración de Rosario Lucas para EL UNIVERSAL
07/05/2018
20:00
Montserrat Peralta
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Manuel es indígena, oriundo de un poblado cercano a la Sierra de Guerrero. Se dedicó durante toda su vida al cultivo de frijol, maíz y jamaica para alimentar a su familia, pero el crimen organizado comenzó a acosarlo para obligarlo a sembrar amapola. Él se negó, “no me gusta trabajar de eso, no me llama la atención”, pero todos en su comunidad saben que a la tercera vez que dices que no, te matan.

Antes de que le cumplieran la amenaza, Manuel huyó a la Ciudad de México. Hablando un español lento que aún no domina, explicó “me sentí muy pesado, cuando llegué a Taxqueña no conocía a nadie. No sabía cómo voy a comer, a dormir”. Durante el día buscaba empleo y pernoctaba en los pasillos de la central de autobuses.

Así como Manuel, un total de 329 mil 917 personas tuvieron que huir de sus hogares por la violencia en México de 2006 a 2017.

Tan sólo el año pasado se registraron 25 eventos de movilización forzada, que implicaron el desplazamiento de 20 mil 390 personas, de acuerdo con el Informe “Episodios de Desplazamiento Interno Forzado Masivo en México” de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH).

Los primeros en invitar a Manuel a sembrar droga fueron niños de 11 o 12 años. “Me decían que subiera para arriba para hablar con su jefe de ellos, que allá va a estar bien, que todo va a mejorar y va a sumar dinero y todo eso”, contó Manuel, quien les siguió la corriente y les dijo “ahí luego”. Después bajaron adultos con armas largas y le dijeron “si no vas a subir, ya sabes lo que va a pasar”.

Los desplazados se van a otra colonia, municipio o estado “para evitar ser víctima de una situación de violencia generalizada, de un conflicto armado, de violaciones a los derechos humanos , de catástrofes naturales o provocadas por el ser humano”, pero también lo hacen después de haber sido víctimas de las anteriores, explicó el informe de la CMDPDH.

Guerrero ocupó el segundo lugar con más personas desplazadas en 2017, con 5 mil 948,
- El primer lugar lo tuvo Chiapas con 6 mil 90 personas y,
- El tercero fue para Sinaloa, con 2 mil 967
.

La principal causa de todos los desplazamientos en el 2017 fue la violencia generada por grupos armados organizados, que causó el 55.09% de los desplazamientos.

Cuando lo amenazaron de muerte, Manuel no hizo nada, porque “si uno responde bravo o enojado te golpean”, y te advierten “tienes que trabajar a la fuerza, ¿Quiere o no quiere?”.

De su comunidad, “las personas que les hacen caso se van con ellos”, les prohíben tener comunicación. Se van solos, algunos regresan a visitar a sus familias, otros ya no vuelven o los encuentran muertos.

De acuerdo con el documento de la CMDPDH, el desplazamiento interno forzado se dio principalmente por:
a) La acción de grupos armados organizados con 17 episodios
b) Violencia política, conflictividad social y conflictos territoriales con siete episodios y,
c) Proyectos de infraestructura que terminan orillándolos a irse, con un episodio

Los que no aceptan “salen de ahí, se van para la ciudad o a distintos lugares”, se van solos, dejan a sus familias. Él siente tristeza por no poder regresar con sus hijos “porque yo ahorita no me he comunicado nada con ellos”.

La violencia está presente en todos los desplazamientos masivos con:
a) Ataques armados en contra de la población 8 episodios con 10 mil 947 personas afectadas
b) Enfrentamientos armados con seis episodios y 6 mil 335 personas afectdas
c) Desalojo con violencia con tres episodios con 935 personas;
d) Temor ante la violencia con mil 247 personas afectadas
e) Disputas por territorio entre grupos criminales con un episodio y 276 personas afectadas, y
f) Asesinato de defensores de la comunidad con un episodio y 595 personas afectadas.

En el periodo analizado en el informe, 12 mil 323 indígenas sufrieron 9 episodios de desplazo interno forzado.

Los tipos de ataque que generaron el desplazamiento fueron: armas de fuego 76%; amenazas e intimidación 60%; ataques a casas, cultivos o negocios con un 56%, saqueo de viviendas y robo de animales, cultivos y otras pertenencias 35%; reclutamiento forzado 16% y detenciones arbitrarias por autoridades 8%.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), explicó a EL UNIVERSAL que “no cuentan con un mandato general o exclusivo” respecto al tema de las personas que son desplazadas de manera interna. Pero que la Asamblea General de la ONU les autorizó actuar “en ciertas circunstancias y, en casos concretos, para proteger y dar asistencia humanitaria a desplazados internos”.

En 1998, la ONU publicó Los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos, los cuales marcan líneas de acción sugeridas para el tratamiento del fenómeno, pero no son obligatorios para los Estados. Para más información puede visitar:  http://www.acnur.org/fileadmin/scripts/doc.php?file=fileadmin/documentos...

Para que Acnur pueda involucrarse en un caso de desplazamiento interno, se deben cumplir una serie de requisitos estipulados en el punto 16 de la resolución AGONU 53/125, los cuales son: Solicitud específica o autorización del Secretario de la ONU o de alguno de sus órganos principales competentes; consentimiento del Estado o la entidad; garantía de acceso a las personas desplazadas; disponibilidad de recursos adecuados y experiencia al interior de la Acnur; trabajo complementario con otras agencias y seguridad para el personal de Acnur.

El desplazamiento interno forzado es un tema poco visible mencionó, la doctora Ana Melisa Pardo, investigadora del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Es difícil identificar a la población desplazada porque muchos se van en grupos, de manera individual o con sus familias, ” lo que varios hacen es tratar de llegar a Estados Unidos", señaló la también miembro del Seminario Universitario sobre Desplazamiento Interno, Migración, Exilio y Repatriación (Sudimer) de la UNAM.

Durante una estancia en Tijuana, personas del Estado de México, le compartieron a la especialista que abandonaron sus hogares por inseguridad y violencia porque les habían secuestrado o matado a un familiar, por lo que “muchos tienen miedo de quedarse en el país porque estos grupos [de crimen organizado] pueden ubicarlos en otros lugares”.

Muchos llevan pruebas como amenazas escritas que les dejaron en la puerta de sus hogares, otros actas de defunción, “es necesario evidenciar la problemática que ha ido creciendo por las condiciones de violencia en el país”. Pero las familias están en las calles, tratando de llegar a Estados Unidos o de moverse a otros estados.

El desplazamiento interno forzado es una de las consecuencias directas de la estrategia iniciada por Felipe Calderón con la Guerra contra el Narcotráfico, “fue de las primeras cosas que comenzaron a pasar con el despliegue de policías y militares”, explicó Leticia Calderón especialista en políticas migratorias del Instituto Mora.

Agregó que “durante estos 10 años, el tema se la ha pasado en escritorios, en gabinetes, en la comisión, el Senado sin que se apruebe una reglamentación.” En políticas públicas, dijo que es necesario realizar una revisión inmediata de la Ley de Seguridad Interior que va en el sentido de empeorar la situación en el desplazamiento interno. Enfatiza que el tema no ha sido mencionado por ninguno de los candidatos a la presidencia.

De igual manera, hay casos de periodistas, defensores de derechos humanos o “los que sufrieron las consecuencias de un terremoto, de una inundación entre otros desastres naturales”, si no pudieron regresar se podría decir que fueron básicamente desplazados, señaló la coordinadora el Área de Desplazamiento Interno de la Comisión de los Derechos Humanos A.C, Brenda Pérez.

En México, hay tres leyes que tienen “atribuciones para atender a la población internamente desplazada, dos de ellas son locales”, una en Chiapas y la otra en Guerrero, sin embargo, “ninguna de ellas cuenta con su reglamentación, con presupuesto; básicamente no han sido puestas en marcha, no se han creado políticas públicas para atender a las personas desplazadas en estas dos localidades”, añade Pérez.

Por otro lado, “tenemos la Ley General de Víctimas, que representa el único instrumento legal, vigente y adecuado para que hoy si sean registradas y sean atendidas las personas internamente desplazadas”. Sin embargo, han visto resistencia de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) “por no querer registrar a las víctimas y luego por no atenderlas, ni repararles el daño”.

Al preguntarle a Brenda Pérez por las posibles razones de la reticencia, señaló que puede ser por “los efectos que pueden dar a conocer a tantas víctimas en términos económicos, de capacidades y en términos incluso de índole político, cómo lo que significa reconocer las causales y hoy donde nos encontramos en el país, es bastante espinoso para el gobierno mexicano”.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos, no ha realizado una recomendación general sobre desplazamiento interno forzado, sólo ha realizado una para el estado de Sinaloa.

Los efectos sufridos por las víctimas del desplazamiento señalados por Pérez son: pérdidas humanas, ruptura del tejido social de las comunidades, ser criminalizados y estereotipados, lo que no les permite tener condiciones de viabilidad para restablecerse en los lugares receptores ni tener espacios de recreación, para tener una vida digna con el acceso a derechos sociales, civiles y políticos. Y la imposibilidad de regresar a sus lugares de origen porque la violencia prevalece.

La gente no quiere irse, no quiere perder todo lo que construyó por años, y de pronto es cuando ocurre el desplazamiento es una estrategia reactiva después de que sufrieron un daño específico, una violación o un delito, "como un asesinato, una desaparición forzada, quema de viviendas, intimidación y hostigamiento, entre otras, pero también para evitar ser víctimas de la violencia, añade la coordinadora.

Otras afectaciones se dan en las redes laborales, el abandono del campo y en el ejercicio de sus derechos a la educación, vivienda, salud, etcétera. Porque los lugares de recepción se encuentran con falta de capacidad y de infraestructura para poder recibir a tantas personas que llegan súbitamente, ahonda Brenda Pérez.

Insiste en que “no existe hoy un marco jurídico, conceptual e informativo que si brinde protección a las personas desplazadas, es necesario que se se cree una ley de atención y prevención general para atender el desplazamiento interno” finaliza la coordinadora del Área de Desplazamiento Interno de la Comisión de los Derechos Humanos A.C.

Actualmente, Manuel no ha podido conseguir un empleo porque no tiene un comprobante de domicilio, pero le recomendaron ir a una iglesia y preguntar por un refugio en donde dormir. Recuerda que la vida era tranquila y calmada en su pueblo. Pero lo que más extraña es a sus hijos y no poder regresar al campo.

*Con actualización.

mpb/ml

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