Ser lideresa ejidal en tierra de hombres

Luz del Alva Solís, presidenta del comisariado ejidal de Celestún, Yucatán, lucha por ganarse el respeto de los ejidatarios de la región.
(GERMÁN ESPINOSA. EL UNIVERSAL)
20/10/2017
02:15
Pedro Villa y Caña
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D esde hace 18 años, Luz del Alva Solís se levanta todos los días a las tres de la mañana para hacer la comida que vende a los pescadores del ejido Celestún, en Yucatán, y del que obtiene el único sustento para apoyar a sus dos hijos y sus padres. Hace ocho años murió su esposo, por lo que tuvo que hacer frente a las necesidades económicas del hogar y sacar adelante a sus hijos. Como su esposo tenía tierras ejidales, ellas las heredó, y sin conocer el tema ejidal, decidió asistir a las asambleas informativas.

A pesar de la pesada jornada de todos los días, la venta irregular de la tierra y el bajo precio que les ofrecían a los ejidatarios, se lanzó como presidenta del comisariado de su ejido para detener lo que consideraba una injusticia.

Con facilidad de palabra y vistiendo con orgullo los trajes típicos de su tierra, Luz de Alva recuerda que el pasado mes de julio decidió hacer algo para detener la venta de las tierra a precios bajos, por lo que lanzó su candidatura para la presidencia del ejido para el periodo 2017-2020.

Asegura que tener este cargo no es tarea sencilla, debido a que tiene la responsabilidad de proteger las tierras de más de 300 ejidatarios, la mayoría hombres, lo que ha generado que algunos de sus compañeros no estén conformes con que ella ostente el puesto.

“No es tarea sencilla, ya que es importante coordinarse con otras autoridades para que influyan en la gente del ejido, y no se obstruya mi trabajo”, comenta.

Luz de Alva aconseja a los ejidatarios que no vendan, pero si así lo deciden, “que sea a precios justos por la tierra, que no se dejen engañar”.

El ejido de Celestún cuenta con una extensión de 81 mil 482 hectáreas, está ubicado entre los estados de Yucatán y Campeche y dentro del polígono declarado como Reserva de la Biosfera, mediante decreto presidencial del 22 de noviembre de 2000, debido a que contiene ecosistemas ricos en biodiversidad que no han sido alterados.

“La región en donde vivo tiene muchos recursos, como la reserva ecológica y los maravillosos flamencos, de importancia turística única en la entidad y sobre todo, en el mundo. El ejido no tiene ninguna participación ni recibe recursos económicos por ello”.

A tres meses de haber ganado las elecciones para renovar la dirigencia del Comisariado Ejidal de Celestún, Luz de Alva dice que tiene temor que sea removida por su postura de defender las tierras que le fueron heredadas. Exige que se le respete su trabajo como mujer y que no se obstruya su ejercicio en el cargo.

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