Reconocen binomios de la UNAM por su labor en terremotos

Entrenadores reciben programas de medicina preventiva de por vida de Banfield-Mars
Los perros de rescate de la UNAM Malí , Luxor y Hueso, con sus entrenadores y dueños, Bárbara Olivares y Javier Sotomayor Hernández. (CRISTOPHER ROGEL BLANQUET. EL UNIVERSAL)
07/11/2017
02:13
Diana Lastiri
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Los aplausos del auditorio llenaron el ambiente. Malí, Hueso y Luxor miraban a sus entrenadores y dueños, quienes también se unieron al reconocimiento de la gente. Se trata de los tres binomios del Programa de Manejadores de Perros de Búsqueda y Rescate de la UNAM.

Los binomios acudieron al auditorio Raoul Fournier Villada, en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde fueron reconocidos por su labor en los pasados sismos de septiembre en la Ciudad de México y en varios estados.

Los manejadores de los perros recibieron, además, planes de medicina preventiva de por vida patrocinados por Banfield-Mars, hospital veterinario que se ubica a las afueras del Circuito Universitario.

“Reconocer el trabajo que realizan los binomios de rescate de la UNAM ante la comunidad veterinaria nos motiva a seguir trabajando por ofrecer a perros y gatos los mejores servicios médicos y alimentos balanceados, pues ellos hacen mucho por nosotros”, dijo Román Delgado, gerente de Relaciones Públicas de Mars Petcare México.

Hueso disfruta del cariño que le da la gente cuando lo ve después de la entrega del reconocimiento a su labor en los sismos de septiembre.

Es más pequeño que sus otros dos compañeros de equipo y no teme mostrar su alegría y empatía con la gente, pero su historia no siempre fue feliz, él no nació y recibió entrenamiento inmediato. Se convirtió en un héroe después de que sus dueños lo abandonaron durante una de tantas peregrinaciones a la Basílica de Guadalupe.

“Hueso trabajó en la mayoría de los lugares con los equipos canadiense y argentino en el sismo del 19 de septiembre pasado”, relató Javier Sotomayor Hernández.

Es un perro pequeño y delgado, por lo que durante las labores de rescate es el elegido para entrar a lugares muy pequeños y de difícil acceso para perros de talla grande.

“Hueso llegó a un servicio de la Cruz Roja el 12 de diciembre de 2010; ahí se enroló, como digo de broma. Lo adoptamos y se abrió el programa de voluntariado canino de emergencias con el Programa de Manejadores de Perros de Búsqueda y Rescate de la UNAM”.

Está entrenado para buscar personas vivas y cadáveres, estos últimos también bajo el agua, área en la que se especializa en la Cruz Roja.

Luxor aún no ha rescatado a nadie, pero en sus entrenamientos ha demostrado tener mayor sensibilidad para encontrar cadáveres dentro y fuera del agua.

Bárbara Olivares, voluntaria del programa y dueña del golden retriever que acaparó las miradas de los estudiantes y docentes, afirmó que para ella es un orgullo poner en alto el nombre de la Universidad y que la gente reconozca el trabajo que hacen los perros rescatistas.

El entrenamiento de Luxor empezó cuando tenía dos años, actualmente tiene cuatro, llegó con su entrenadora mientras ella iba caminando por la calle.

“Un día caminando me encontré a un señor que vendía cachorros y quería que salieran sus perros; los vendía en 3 mil pesos, después de un tiempo me llamó y me dijo que me lo regalaba”, dijo.

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