“Políticos, con dos opciones: o se ponen chingones o desaparecen”

Paulina Morelos participó en brigadas de rescate y de apoyo después del sismo del 19 de septiembre en la Ciudad de México.
“[Los políticos] no hacen nada, tampoco nos escuchan (...), la gente se está cansando” PAULINA MORELOS Enfermera , 23 años (ARIEL OJEDA. EL UNIVERSAL)
21/12/2017
03:40
Teresa Moreno
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“Políticos, pónganse chingones”, es el mensaje de Paulina Giselle Morelos Guzmán, enfermera de 23 años que, a través de Twitter y WhatsApp organizó brigadas de rescate, levantó unidades de choque en las zonas de desastre y pasó una semana buscando gente y verificando edificios al borde del colapso en los derrumbes de Álvaro Obregón, el Multifamiliar de Tlalpan y en Ámsterdam, tras el terremoto del 19 de septiembre.

Para Paulina, la participación ciudadana, la solidaridad y la compasión que mostraron los mexicanos ante el sismo les dejó dos opciones a los políticos tradicionales que, según lo que vio, “no levantaron ni una pala”. Esa semana no hubo actividad que Paulina y sus compañeros no hicieran, sin importar sus profesiones: “Si se requería algo, ponía mis manos”.

“No hacen nada, tampoco nos escuchan. Creo que la política tiene dos opciones: o se ponen chingones, escuchan a los jóvenes y se ponen a crear cosas nuevas, o desaparecen. Los jóvenes no se quedan de observadores, participamos. Yo les quiero decir que la gente se está cansando, la gente sabe, está harta”, señala en entrevista con EL UNIVERSAL.

Cuenta que el 19 de septiembre estaba trabajando cuando ocurrió el sismo; esa noche se quedó a dormir en el hospital porque sus compañeros del turno nocturno no pudieron llegar y no había quién atendiera a sus pacientes; el temor era que se pudiera caer el hospital.

A la mañana siguiente, del trabajo se movió a las zonas de desastre: las colonias Roma y Condesa, el Multifamiliar de Tlalpan, Eje Central y Torres Adalid. Se organizó con amigos vía WhatsApp y Twitter. Le impresionó la manera en que llegaba ayuda. Para todos las horas eran largas, hasta que se daba el anuncio de que los rescatistas habían encontrado vida.

“La esperanza colectiva se sentía en el aire. Cuando escuchábamos ‘hay vida’, era la batería de toda la gente que estábamos ahí. Lo más increíble fue cuando después de dos días de espera sacaron a una niña. Todos estábamos cansados y en ese momento, percibimos la esperanza”, dijo.

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