Periodismo, sometido en Nuevo Laredo: hijo de periodista asesinado

Asegura que el gremio está acallado por la delincuencia; señala que su padre siempre dijo que no le pasaría nada
Hijo de periodista asesinado, Carlos Domínguez. (BERENICE FREGOSO. EL UNIVERSAL)
26/01/2018
04:07
Ricardo Moya
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Con una prensa sometida y amordazada por la delincuencia es como Carlos Domínguez Rodríguez, el periodista asesinado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, ejercía su profesión, según contó su hijo en entrevista con EL UNIVERSAL.

Desde 2004 trabajó en el Diario de Nuevo Laredo y comenzó a ser independiente en 2013, cuando hubo discrepancias entre sus jefes y su trabajo. Fue en las redes sociales en donde encontró la manera adecuada y gratuita de difundir sus opiniones.

El columnista era originario de Veracruz, vivió su juventud y su primer matrimonio en Acapulco, Guerrero, donde pensó en retirarse. Por cuestiones laborales incursionó en el periodismo, ya que su formación era de economista, administrador y en Derecho.

¿Cómo se ejerce el periodismo en Nuevo Laredo?

—El gremio de allá está sometido por la delincuencia, tienen la orden de no decir nada, están amordazados desgraciadamente.

¿Les habló del riesgo de ser periodista en este país?

—No. Yo nunca noté su preocupación. Mi madre le decía ‘cuídate, cuídate’. Él le contestaba ‘yo estoy bien, no te preocupes, no me pasa nada, no me van a hacer nada’. Se sentía seguro, tal vez lo decía para darle tranquilidad a mi mamá y que ella lo transmitiera a nosotros, yo se lo decía también, ‘oye, está muy duro esto’, pero me decía que no pasaba nada.

¿Qué te dijeron los compañeros de tu padre?

—Uno de los amigos sí fue, en especial uno que lloró amargamente frente su ataúd. Me dijo que desgraciadamente así son las cosas, que lo que iba a pasar es que el gobierno iba a tratar de minimizar esto, que en Nuevo Laredo no esperara gran cosa, ninguna reacción porque ya sabemos cómo está la cosa, que se empezó a rumorar y se sintió que la orden es no calentar más la plaza con la noticia.

¿Tuviste acercamiento con las autoridades de Nuevo Laredo?

—Con el alcalde [Enrique Rivas Cuéllar], eran amigos, me dijo ‘qué lástima, era mi consejero, lo acababa de ver hace tres días, estuvo aquí sentado en el despacho del municipio, no me dijo nada, te lo juro, de que se sintiera amenazado, ni nada, hicimos planes’, porque se está manejando la reelección, porque él estaba participando como consejero de política.

¿Planeaba retirarse?

—Estábamos hablando de que quería comprar un terreno para construirse una casa, que yo se la diseñara, ya estaba planeando su retiro, no estaba cansado, simplemente sentía que ya era su hora de disfrutar su vida, de viajar y mojarse los pies, por que le encantaba nadar, estar en la playa.

¿Confías en las autoridades?

—Quiero confiar, porque no hacerlo sería irresponsable de mi parte, pero los hechos son evidencia de lo que pasa aquí, que es impunidad, quiero confiar, pero voy a exigir, no me voy a calmar, no quiero, no tengo ánimo de decir ‘ya hasta aquí’, pero no, esto tiene que esclarecerse porque el cobarde que asesinó a mi papá tiene que pagar y con las de la ley.

¿En algún momento te llamó la atención el periodismo?

—No. Me llamó la atención siempre leerlo, el buen periodismo, te pongo un ejemplo, el que mi papá escribía, la crítica, tipo como la de mi papá, como la que hace Rafael Loret de Mola, esa gente que se opone al sistema y a su intención, siempre con ideas que no son hacia el pueblo, haciéndote creer que vives en el país de las maravillas y no es cierto.

¿Cómo era la vida con tu padre?

—La vida con mi papá era muy cercana, de mucha confianza, a veces era de mucha seriedad con él porque no le gustaba hablar tonterías ni hacer plática de cosas banales, uno no entendía que lo hacía perder el tiempo, era mucho de hablar de teología y de política, la entendía, pues ya llevaba muchos años dedicándose a esto, siempre tenía algo que aprenderle, siempre me enseñaba cuáles son las corrientes políticas, cómo funcionaba, muchas veces le manifesté mi intención de ingresar, pero me dijo ‘no tienes los medios ni los recursos’, y bueno, lo respete porque a mí me gusta la política para leerla, no para ejercerla, ahorita ya me quedó claro que no. Cuando lo veía, era ir a desayunar a la casa, platicar y jugar fútbol, mi papá era futbolista nato, jugaba bastante. Daba clases de teología, de periodismo también, dio clases en el diario, enseñó a muchos a incursionar en él.

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