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La Generación del #Sismo

Los jóvenes demostraron al mundo que a tuitazos sí se puede salir de una crisis
Ariel Ojeda / EL UNIVERSAL
26/09/2017
02:05
Alonso Cedeño
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Estrategia en LíneaHubo un tiempo que los sociólogos medían las generaciones en años, entre 40 y 70, después decidieron que era más exacto agruparlas por acontecimientos y más recientemente por hábitos de consumo, adaptación o comunicación. Para mí, por lo menos en la zona sísmica del país, las generaciones duran 32 años.

Lo que en 1985 hicieron algunos cientos de radioaficionados, ahora lo replicaron exponencialmente varios millones de usuarios de medios sociales. 4,583,284 hasta las 19:00 horas del lunes 25 de septiembre para ser exactos, participando a través de conversaciones en las etiquetas, #SismoMX, #FuerzaMexico, #Sismo o #PrayForMexico.

El día con mayor actividad es el miércoles 20 de septiembre, donde podemos clasificar los mensajes, no provenientes de medios de información, principalmente en: solicitudes y ofrecimientos de ayuda con el 68% y fotografías, videos e historias con el 23%. El porcentaje restante se reparte en quejas, advertencias y desinformación.

Las plataformas que más utilizaron los usuarios fueron Facebook con el 54.7%, y twitter con el 41.1%, una mezcla muy diferente a la que podemos observar regularmente donde la plataforma fundada por Marc Zuckerberg regularmente supera hasta en 4 a 1 a la del microblog. Seguramente por la inmediatez e impacto es que los usuarios en esta ocasión se decantaron por twitter. En términos de género, la conversación se comportó también de manera diversa a lo habitual, siendo acaparada en un 57% por mujeres.

El 43% de los mensajes fue generado por usuarios en el rango de edad 25-34, los famosos millennials de los que algunos se dicen sorprendidos por su participación. Éste es el fenómeno probablemente más sencillo de explicar, los jóvenes no son “apáticos”, simplemente tienen formas diversas de participar en procesos, como el democrático, que hemos construido quienes vamos generaciones más adelante. Es decir, no es que los millennials estén menos interesados en política, es que simplemente tienen una forma diversa de hacerlo, han decidido que el voto no es su herramienta de participación social. Pero cuando la acción no admite equívoco, es decir, el comportamiento para incidir en la crisis es una acción física, como levantar escombros o voluntarias en un centro de acopio, sí o sí, hacen su aparición sin dudarlo. Y aún así, esta generación nos regaló innovación frente a la adversidad, como las plataformas programadas de manera colaborativa para buscar y ofrecer ayuda o verificar la información. No importa que ya existieran y que estuvieran disponibles en Facebook o a través de Google, si se podían desarrollar mejores y más cercanas a la realidad nacional y así trascender o participar del control de la emergencia era una oportunidad que no debía dejarse escapar.

Pero no dejamos de ser fuertemente impactados por la comunicación y la emotividad, en 7 días hemos visto nacer héroes, modelos, historias, fábulas y villanos, se han derramado igual cantidad de lágrimas frente a la pantalla grande que a la que se porta en la mano, se crearon símbolos, se terminaron épocas, se envilecieron aún más algunos políticos y también nos reconciliamos con algunas instituciones, todo en ciclos de comunicación acelerados, ya no de esperar las 8 columnas o los impresos del día siguiente, sino de cobertura permanente, digital y personalizada.

Nadie ignora ya que hay una heroína de cuatro patas que se llama Frida, pero tal vez desconocían que antes de estos tristes días ya llevaba más de 50 vidas salvadas en siete años de vida. Todo mundo conoce, o tienen entre sus contactos digitales, a alguien que ha participado personalmente en un centro de acopio o como voluntario en alguna zona de desastre, y todos, sin excepción, hemos compartido, tal vez sin intención, alguna información equivocada. Y más recientemente casi todos tenemos un amigo japonés que nos ha dicho que no entiende por qué, con esta sociedad, México no es el mejor país del mundo, y casi todos hemos respondido “yo tampoco”.

Si hay que definir a México por alguna generación, ojalá que sea por la del Sismo del 17, ésa que le mostró al mundo, que a tuitazos sí se puede salir de una crisis y que sí se puede cambiar el rumbo de un país, que desde un celular sí se puede motivar a las personas de cualquier género, edad y condición a salir a la calle, que un HT no sólo sirve para burlarse o agrupar ideas, y que es más bien capaz de generar sentimientos y obligar a la clase política a donar sus participaciones. Y ojalá que esta generación del 17 después de acabada la emergencia recuerde todo lo que consiguió y dejó encendido, para que entonces sí, sea capaz no sólo de reconstruir una o varias ciudades, sino de escribir y componer una realidad ya no virtual, una realidad de país.

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