Historia. Celebra año nuevo en comedor gratuito de Iglesia

“La mayoría de mis compañeros viven en la calle, tendrán familia pero no viven con ellos, afortunadamente yo sí tengo un espacio donde quedarme", afirma Carlos
La Iglesia de la Santa Cruz y Soledad (FOTO: ARCHIVO EL UNIVERSAL)
01/01/2018
02:53
Alejandra Canchola
Ciudad de México
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Carlos sí tiene un lugar para llegar a dormir esta noche, es afortunado. De las casi 15 personas en situación de calle que acuden al comedor gratuito que instala la Iglesia de la Santa Cruz y Soledad, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, es quien accede a posar para la cámara de EL UNIVERSAL. “Sí, sí me late salir en el periódico”, dice.

Primero comenta que renta un cuarto solo cerca del barrio de la Merced, luego rectifica, “para ser sinceros, yo tengo casa, tengo el espacio que mi papá y mi mamá me dejaron, es casa propia, ellos ya no están, fallecieron, y vivo con mis dos hermanas y mis sobrinos en la misma casa, pero muy independiente”.

El hombre de 55 años parece tener un problema en la vista, pero mientras come lo que le queda del pavo en pipián -la comida especial por ser fin de año-, comparte que estudió ingeniería electrónica en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), y aunque no ejerce, le llegan a caer “chambitas” de aparatos pequeños.

“La mayoría de mis compañeros viven en la calle, tendrán familia pero no viven con ellos, afortunadamente yo sí tengo un espacio donde quedarme. En el tiempo que lo he vivido, éste es como otro mundo, es muy diferente, yo te lo digo porque he vivido unos dos o tres años, pero no muy seguido”, afirma.

El comedor estuvo suspendido por varios meses, a pesar de que inició su labor desde hace dos años. Carlos cree que fue a raíz de algún problema, porque incluso los dejaban pasar al patio y sentarse en las mesas. “Luego se generan problemas, por unos que hacen alguna maldad, pagamos todos, algo pasó, no faltó alguien que hiciera una maldad y lo cerraron”, recuerda.

El sacerdote Benito Torres, encargado de la Iglesia de la Santa Cruz y Soledad, invita en cada celebración eucarística a los vecinos de la zona a cooperar con comida o servicio para atender a estas personas en situación de calle. En contraste, los hombres que merodean la mesita donde se instalan dos cazuelas y una mujer que reparte el alimento, apenas lo conocen de vista.

Este 31 de diciembre es un día especial, el padre ha salido en persona a servirles el agua de horchata y ayuda también a repartir los platos con pavo y arroz blanco. “Fíjate que casi no sale, ahorita me cayó de extraño que estuviera, pero un ratito, de a rápido porque tiene otros compromisos”, apunta Carlos.

Detiene la entrevista para sacar un recipiente tipo tóper, se disculpa porque pedirá comida para llevar a su casa. “Yo vivo por Iztapalapa, vengo desde metro Constitución, pero no vengo diario, si acaso cada ocho días, porque luego me quedo a trabajar, pero la mayoría de la gente de aquí, éste es su mundo”, agrega antes de alejarse.

lrs

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