Experto: Colegio Rébsamen, con fallas estructurales

Peritos no trabajaron en su edificación a través del tiempo, declara arquitecto; señala que como es una institución privada lucra con la educación
El complejo del colegio se amplió en tres etapas, una de las últimas fue la que se cayó, de cuatro pisos. Sólo se mantuvo en pie otro de los edificios, también de cuatro niveles; sin embargo, este último está apuntalado. (ARIEL OJEDA. EL UNIVERSAL)
24/09/2017
03:10
Alejandra Canchola
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Una parte del Colegio Enrique Rébsamen colapsó debido al sismo de 7.1 grados que se registró el pasado martes 19 de septiembre. En unas fotografías que circulan por redes sociales se pueden apreciar algunas supuestas fallas estructurales que tenía la construcción de la escuela y que hacen pensar que fue intervenida varias veces por personas no profesionales en este campo.

Para el arquitecto Carlos Mercado Marín, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, la escuela Rébsamen sí tenía fallas estructurales visibles, como la distancia en que estaban distribuidas las columnas en muros hechos de ladrillo y que, de acuerdo con el reglamento de construcciones de la Ciudad de México, deben encontrarse a cada tres metros.

“Además, es un edificio que fue creciendo paulatinamente, con diferentes técnicas constructivas, en diferentes épocas y muchas personas que seguramente no eran un perito ni un Director Responsable de Obra (DRO) trabajaron las ampliaciones”, de acuerdo con el especialista. La página “ArquiMexico” publicó cuatro fotografías a través de Facebook donde cuestiona una sección de columna insuficiente, cadenas de amarre sin trabes y muros sin castillos. Además, en las fotografías se cuestiona una visible ampliación hecha con ladrillo rojo, cuando la construcción original está hecha con ladrillo gris.

En otra fotografía se hace referencia al grosor de uno de los entrepisos, visiblemente más ancho que los demás. El arquitecto comentó que esta diferencia en el grosor puede deberse a que ese último entrepiso era el techo de la edificación, es decir, le pusieron un piso encima sin contar con el tamaño que ya tenía la loza que funcionaba como techo.

“Habría que verificar en campo todo esto, pero lo que sé es que como colegio particular suele suceder que lucran con la educación, mientras más alumnos tengan dentro de la escuela, mejor para esas personas, porque son iniciativa privada, que son inversionistas y buscan recuperar su inversión”, apuntó Mercado Marín.

“No se fijan en las medidas que deben guardar para preservar la vida de los habitantes de esos edificios, que lamentablemente son niños”, dijo. “Sólo les preocupa la cuota, precisamente por eso suceden estas tragedias, porque siempre se ve por el bienestar individual y son arbitrariedades que cometen los particulares”, recalcó el experto en la materia.

Reglamento de los más reconocidos. El arquitecto también inquirió que el reglamento de construcción de la Ciudad de México es uno de los más reconocidos a nivel internacional, y a su parecer, no son las normas las que han fallado en este evento, sino quienes intervienen en los edificios sin ningún tipo de responsabilidad por las consecuencias de sus actos.

“Estas cosas suceden por faltas de quienes usamos los edificios sin fijarnos en las normas, puesto que los inversionistas no son expertos en la rama de la construcción y únicamente buscan recuperar su inversión y aumentar su capital”, refirió el especialista Mercado Marín.

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